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Cartas y Comentarios
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
Pasos peatonales: sugerencias
12 de febrero del 2003
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| Los peatones no deben ignorar los pasos
peatonales. |
El problema de los pasos peatonales se reduce
a los siguientes puntos, a los que sugiero soluciones en cada uno:
1 Diseño
El diseño de los pasos no es estándar.
Todos deberían ser dentro de un 90% idénticos en forma,
tamaño, espacio de circulación peatonal, altura, escaleras
y tamaño de escalón. De esta forma se reducirían
los costos, el diseño de arquitectura (mismo plano en un
90%), el mantenimiento (mismo sistema y método de limpieza
y control estructural). Además, en el diseño patrón
debe contemplarse que las rampas de acceso sean extendida de poca
inclinación y con pocas escaleras: debemos tratar de que
de un 80% a un 90% de los discapacitados los puedan usar.
2 Relación con paradas
Todos los pasos peatonales deberían
estar dentro de 20 metros del extremo de una parada, al menos de
un lado de la calle. Debe haber un barandal de hierro entre la escalera
y la parada que evite que los peatones sean atropellados accidentalmente
por los buses que se pudieran acercar imprudentemente a la parada.
3 Acceso visual libre
Muchas quejas de robos y hurtos en pasos peatonales
se debe a que desde abajo no se pueden ver a quienes se esconden
en ellos, gracias a la infinidad de letreros que se colocan en los
pasos y que ocultan los barandales del mismo (no debe haber barandales
de bloque sino de hierro). Los letreros de anunciantes, que en parte
pudieran ayudar a pagar el mantenimiento de los mismos deben ser
colocados debajo de la losa del paso y no a un lado del pasillo.
4 Pasos por abajo en lugar de por arriba
En los casos de avenidas que no sufren de inundaciones
por tener un flujo pluvial eficiente (muy, pero muy pocas), en áreas
de alta densidad de discapacitados y de personas con serias dificultades
de movilización, pudiera analizarse la opción de que
en lugar de hacer los pasos por arriba, estos sean túneles
iluminados bajo la calle.
5 Educación
La educación misma sufre un grave déficit
de formación positiva en los niños y jóvenes
de hoy. De todas formas, es prudente que haya programas activos,
no solo panfletos como se anunció recientemente por una iniciativa
privada, de educación vial no sólo para conducir sino
también peatonal. Multas de 20 balboas por cruzar por la
calle en donde hay paso peatonal, cobrables por la Dirección
General de Ingresos o por la Alcaldía al pagar los impuestos,
deberían ser instauradas cuanto antes. Aunque hay costos
adicionales, cuando la educación no funciona, entonces hay
que forzar el comportamiento esperado: se deben incluir
en el diseño de los pasos, una cerca que vaya en el paño
o isleta central que vaya a más 40 metros antes y después
del paso peatonal; de esa manera nadie se ahorra tiempo cruzando
por debajo.
En el caso de la carretera Interamericana,
el error difícil de corregir con una cerca, fue colocar muchos
pasos peatonales junto a la bocacalles o entronques de caminos,
puesto que ese espacio debe dejarse libre para girar y acceder a
los caminos y es por ahí precisamente por donde cruza la
gente evitando el paso. Esta cerca sube los costos, pero la vida
no tiene precio. Un ejemplo de control de este tipo lo tiene la
cerca provisional (pero que debiera ser permanente) frente al Hospital
San Miguel Arcángel, frente al Machetazo de San Miguelito.
Mi sugerencia de cercar a la gente
para controlar el flujo peatonal no es nuevo ni tampoco sería
irrespetuoso con los peatones. Este tipo de control lo vi en varias
avenidas en San Juan de Puerto Rico en 1973, hace 30 años.
También se ve en México.
Creo que todos los panameños en lugar
de refugiarnos detrás de los quejidos, deberíamos
analizar los problemas objetivamente, aportar sugerencias de soluciones
e incluso si tenemos los fondos, implantarlas.
Azael Barrera (profesor universitario).
Estudiante invidente solicita ayuda
27 de enero del 2003
Deseo exponer mi situación. Mi nombre
es Faustino Ramos Ojo, tengo 46 años de edad y estudio periodismo
en el Centro Regional Universitario de Azuero.
Solicito respetuosamente que se me otorgue
y se me apoye con un subsidio, ya que soy una persona discapacitada
(no vidente) y que no cuento con un empleo que me permita hacer
frente a mis necesidades más apremiantes, como lo son la
terminación de mi carrera, pagos de servicios como agua,
luz y cancelación del terreno en el cual tenemos nuestra
humilde casa, en el distrito de Chitré, provincia de Herrera,
barriada Santa Rita. Vivo con mi esposa, la cual no cuenta con un
trabajo estable y dos hijos bajo mi tutela, en edad escolar.
También quiero expresar que soy un compositor
y fiel exponente de la música típica panameña
(folclórica) y que por mucho tiempo he dado a conocer tanto
dentro como fuera de nuestro país. Por cosas adversas a la
vida no me es posible ejercer actualmente la música como
es debido.
Apelo a la generosidad ciudadana, ya que a
pesar de mi discapacidad soy una persona con gran deseo de superación
y que quiere dar lo mejor de sí, tanto a mi país como
a mi familia.
Faustino Ramos Ojo
Ana Matilde Arias aclara noticia de La Prensa
23 de enero del 2003
En la edición de La Prensa del 23 de
enero del 2003, en la plana 6, bajo la firma del corresponsal en
Chiriquí Boris Gómez se publica una nota cuyo texto
registra imprecisión que me permito aclarar.
En ejercicio de sus plenos derechos, mi abuelo,
Arnulfo Arias Madrid (q.e.p.d.), no legó herencia alguna
a los hijos de Gerardo Arias Linares. En consecuencia no es cierto,
como afirma la gente de tal información Enzo Polo Cheva
que la suscrita o mis hermanos, nietos de Arnulfo Arias Madrid,
tengamos propiedades en los predios a los cuales se hace referencia.
Esto pudieron haberlo confirmado tanto el corresponsal, con un análisis
más objetivo de su envío, como el editor de la nota
acerca de los efectos finales de la publicación citada.
De igual modo, la nota vincula temerariamente
dicha imprecisión a la relación de mi esposo con la
empresa Constructora Urbana S.A. (CUSA), de cuya directiva se separara
desde 1996.
Es lamentable que, una vez más, La Prensa
abrigue en sus páginas información que, ajena a la
realidad de los hechos, sirve a los manejos interesados de terceros.
Finalmente expreso mi ferviente deseo de que
los recursos naturales del área en cuestión, en la
cual transcurrió mi niñez, sean preservados en beneficio
del patrimonio ecológico del país. De allí
que me identifique plenamente con los esfuerzos de la sociedad civil
en tal sentido.
Ana Matilde Arias de Alemán
A veces siento espanto...
23 de enero del 2003
Hay tantos problemas en este país que
a veces siento espanto solamente al pensar que soy ciudadano de
Panamá. Y, ¿por qué digo esto? Porque somos
tan chicos y confrontamos problemas de países grandes.
Uno de los problemas que más me preocupan
es el de la Caja de Seguro Social y la bendita línea de la
vejez. Solamente pensar que puedan subir los años de jubilación
me aterra. Y me aterra porque sería un tremendo golpe a las
personas que, como yo, estamos esperando esa bendición. He
trabajado por 40 años y estoy cansado y eso que he tenido
trabajos de oficina y con aire acondicionado, qué se espera
para el hijo de la cocinera.
El clima de Panamá es implacable. Aquí
transpiramos las 24 horas del día. Es sabido el desgaste
físico que tiene un ciudadano común en este clima.
¿Cómo hay personas que puedan pensar aumentar más
el sufrimiento de las personas que trabajamos y que por tener un
salario irrisorio no hemos podido tener un buen ahorro para cuando
llegue la llamada edad dorada, que de dorada no tiene
nada?
Espero que ahora, en marzo, cuando comiencen
las discusiones sobre la bendita edad, ésta la posterguen
y aquellos que analizan todas estas consideraciones tengan un poquito
de compasión con aquellos que no hemos tenido la suerte de
nacer, robar, conocer o tener un trabajo que nos haya sacado de
la pobreza.
Canadá, que está en el tercer
lugar de desarrollo, jubila a sus ciudadanos a los 65 años
de edad y hay una anticipada a los 60. ¿Cómo nosotros
podemos competir con un país como ese? Allí sí
hay compasión e inteligencia emocional, que nos falta en
grandes cantidades en este país tercermundista.
Rolando Mojica
Exfuncionario del MIDA hace aclaraciones
2 de febrero del 2003
En las ediciones de La Prensa los días
7 y 16 de enero del 2003, así como también en la del
2 de febrero del 2003, las personas que han escrito sobre el Ministerio
de Desarrollo Agropecuario (MIDA), institución en la que
laboré, se refieren a mi persona sobre hechos completamente
carentes de toda veracidad, objetividad y de tipo tendencioso e
injurioso que persiguen dañar la imagen de mi persona.
En menos de 24 horas del cambio del titular
de la cartera del MIDA, en la edición del 7 de enero del
2003, se publicó la noticia titulada Urgen cambios
en el MIDA: productores. En dicha noticia, se afirma que los
productores pidieron la reestructuración de algunas posiciones
claves. Entre los puestos que, según los productores, hay
que reestructurar están la secretaría general, en
poder de Luis Alberto Castrellón.
Resulta que el punto de vista de los productores
que pidieron la reestructuración era solamente
el punto de vista de dos productores. Es decir, los autores de dicha
noticia le endilgaron esa petición a tan solo dos productores
de miles que existen en nuestro país, algo completamente
risible y ninguna persona que se hace llamar periodista caería
en ese craso error.
El día jueves 9 de enero del 2003, presenté
mi renuncia irrevocable al cargo de secretario general del MIDA,
que ocupaba desde el 14 de junio del 2001.
Los autores de las noticias relativas mantienen
un estribillo que me recuerda el tipo de publicaciones sensacionalistas
en los días de la narcodictadura: Luis Alberto Castrellón
llegó al MIDA de la mano de Gordón. Ambos fueron empleados
del Grupo Melo, cuyo propietario es Arturo Melo, vicepresidente
del Partido Revolucionario Democrático (PRD). Si había
la intención de endilgarme una afinidad política con
el PRD, tengo que decir que eso es falso, porque nunca he tenido
ni tengo afinidad con ese grupo político, entonces esa intención
es completamente ridícula.
Luis Alberto Castrellón
Oller
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