A
oscuras
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
El domingo se perdió una de las cinco batallas
de que consta esta Copa de Naciones, pero no la guerra, aún
quedan por pelearse cuatro, en las que habrá que ser bien cautelosos
porque se pudiera perder antes de tiempo si los jugadores no
ponen de su parte y el cuerpo técnico no descifra los cráteres
que se dieron después de la derrota con los salvadoreños.
Lo del domingo fue una caída aparatosa,
ni la presencia de Julio Dely sirvió de motivación. Para fortuna
nuestra, el calendario nos depara una semana de descanso para
corregir los errores. Somos muy afortunados.
Ahora habrá que aprovechar estos días
de descanso, dejar a un lado tantas excusas y pensar en mejorar.
Con lo del domingo ya el técnico Carlos Alberto Daluz debe tener
una mejor idea de los jugadores que dirige.
El del domingo contra los guatemaltecos
será un partido más importante que el pasado frente a los salvadoreños
y habrá que poner en el tapete a jugadores que impongan respeto.
Será un partido de mucha tensión y se va a necesitar de una
porción extra de concentración con jugadores que tengan nervios
de acero.
Hay que ser francos, no creo que el domingo
haya habido una persona que no saliera defraudada del estadio.
Hubo muchos errores. La selección no se hizo sentir. Es como
si a la mayoría de estos jugadores les hubiera pesado la franela
tricolor. Les faltó coraje, garra y ordenamiento. Sobre todo
a los más jóvenes, sin incluir allí a José Justavino. Fuimos
la otra cara de lo que hizo El Salvador.
Lo que me preocupó fue que por momentos
se dejó al garete a la línea de tres, que pienso debe cambiarse
a una de cuatro frente a Guatemala. Tampoco tenemos a un jugador
definido en la creación.
Yo respeto la posición del técnico como
profesional, él escogió a sus discípulos y finalmente va a ser
quien cargará con la victoria o la derrota.
Lo que no comparto con el técnico fue
haber excluido del torneo al jugador Julio Medina. El domingo
nos hizo falta, lo echamos de menos. No sé la causa ni quién
o quiénes asesoraron a Daluz en la toma de esa decisión, que
fue perversa, allí perdimos dos cupos, el de Julio y el del
jugador del Arabe Unido. Ya arrancamos y no hay tiempo para
llorar, solo queda echar este barco adelante con lo que tenemos.
Es cierto que aún no se ha perdido todo,
el equipo tiene el voto de confianza de muchos, el domingo va
a tener otra oportunidad en un partido en el que no me gustaría
estar en el pellejo de ninguno. Va a ser determinante.
En lo personal a mí me gustó cómo se
plantó El Salvador, que sin ser nada excepcional ni un equipo
del otro mundo nos dio una lección de mejor aplicación en el
terreno. No llegaron a hacer una de más, defendieron cuando
lo tuvieron que hacer, casi todo el partido, y fueron precisos
y certeros cuando tiraron al marco del portero Ricardo James.
Como dice su técnico Paredes, fueron todos unos obreros.
Por delante nos quedan 360 minutos por
jugar, con un panorama incierto, no muy claro y unos días que
nos mantendrán en ascuas, esperando hasta el domingo para ver
si comenzamos a ver algo de luz o si nos sumergimos en las tinieblas.
De momento no nos queda otra que mantener
vivas las esperanzas, total, todavía estamos en la pelea.