Panamá, 12 de febrero de 2003
 
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Horóscopo
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

El fenómeno Endara

En Panamá no todo está perdido y en un futuro no muy lejano seremos capaces de prescindir de quienes hoy socavan los cimientos de nuestra institucionalidad democrática

Juan David Morgan
jdmor@morimor.com

Guillermo Endara ganó la Presidencia en las elecciones de mayo de 1989 con más del 80% de los votos. Cuando, cinco años después, abandonó el Palacio de las Garzas, su popularidad estaba en menos del 20% y algunos consideraban que había sido el peor presidente de nuestra historia. Hoy, nueve años y dos períodos presidenciales después, sin partido político que lo respalde, Endara lanza su candidatura a la Presidencia y, según una encuesta reciente, en un abrir y cerrar de ojos alcanza el 30% de popularidad, más del doble del más cercano de los candidatos del gobernante Partido Arnulfista y muy cerca del candidato del opositor partido PRD. ¿Por qué este fenómeno?

La respuesta es casi una verdad de perogrullo: los panameños están hartos de los partidos políticos, de la partidocracia, de la casta de privilegiados que se ha encargado de hacer de la política una mala palabra y Endara es el candidato anti-partidocracia, el anti-valor de la forma como se maneja entre nosotros la política. El fenómeno, que ha venido ocurriendo en otros países de la región –Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina– se repite en Panamá donde la ciudadanía tampoco quiere saber de los partidos políticos tradicionales.

Pero hay más. Aparte de su postura anti-partidista, Endara reúne una serie de cualidades que actualmente encabezan la lista de aquéllas que los panameños quieren ver en sus gobernantes: honradez, dignidad, valor, humildad e independencia. El panameño reconoce en Endara a un hombre honesto, capaz de poner freno a la corrupción que, como caballo apocalíptico, cabalga desbocada en nuestro país, y añora, sobre todo, el manejo estricto de las finanzas públicas que llevó a cabo el contralor Carles, con el apoyo del presidente Endara, y la limpidez que prevaleció en las primeras elecciones realmente libres que se celebraban en 25 años. También recuerda que Endara, que inició su gobierno cuando todavía el ejército estadounidense patrullaba nuestras calles, declaró enfáticamente que mientras él fuera presidente no quería oír hablar de bases militares en nuestro país después del 31 de diciembre de 1999. Y nadie, ni panameños ni estadounidenses, osaron hablar del tema. Asimismo, el pueblo no ha olvidado las demostraciones de coraje de Endara: coraje personal, cuando junto a sus compañeros de nómina fue apaleado por marchar contra la dictadura, y coraje político, cuando decidió romper con su aliada de entonces, la democracia cristiana, aunque el acto le costara el control de la Asamblea Legislativa. También sienten los panameños que Endara es un hombre humilde, que reconoce públicamente sus fallas y acepta que para hacer un buen gobierno se requiere de la ayuda de aquéllos más versados en temas específicos, a más de que proyecta la imagen de un candidato verdaderamente independiente, un iconoclasta que por haber roto con su propio partido y con la política tradicionalista, estaría en capacidad de gobernar con los mejores, y no con los que impone la partidocracia.

Cuando escribo estas líneas, Endara no cuenta siquiera con un partido político que lo postule y su futuro como candidato es incierto, gracias precisamente a ese bipartidismo malsano que asfixia el anhelo que palpita en el corazón de los buenos panameños de que se produzca un cambio verdadero en la conducción del Estado. Sin embargo, el gran entusiasmo que su candidatura ha provocado nos lleva a pensar, con optimismo, que en Panamá no todo está perdido y que en un futuro no muy lejano seremos capaces de prescindir de quienes hoy socavan los cimientos de nuestra institucionalidad democrática.

El autor es abogado y escritor

Además en opinión

El fenómeno Endara: Juan David Morgan
La consolidación de las finanzas de la Autoridad del Canal con las del Gobierno central: Ricardo Arias Calderón
Pinzas: Marco Julio de Obaldía
Le picaban los pies por irse, ahora quiere volver a sentarse: Juan Ramón Martínez Dettore






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá