Sueños
de centenario
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
La decisión de Julio Dely Valdés de venir
a jugar con la selección nacional, aunque sea por un solo partido
en la Copa de Naciones, me pareció una muestra de afecto. Me
imagino, con el respeto del resto de los jugadores del plantel
panameño, que después de conocerse la convocatoria relámpago
de Julio, una gran cantidad de público irá este domingo a verlo
jugar pensando en que de pronto sería el último partido del
“Panagol” con la selección.
A Julio no le gusta que se hable del
término "último partido", pero es una realidad. Recuerdo cuando
'Mano de Piedra' Durán peleó hace unos años en Panamá contra
la "locomotora" Castro, yo fui uno de los tantos aficionados
que fue a ver la pelea pensando que pudiera ser el último combate
del cholo. No lo fue, pero me llevé la satisfacción de verlo
pelear en los últimos años de su carrera deportiva frente a
un fuerte rival.
La convocatoria de Julio Dely se plasmó
finalmente después de muchos amagues, nos tomó de sorpresa porque
dábamos como un hecho que no estaría en la Copa de Naciones.
Solo va a ser para un partido, el de este domingo, que espero
se consiga la victoria para aprovechar la venida de Julio Dely.
Que no se piense ahora que Julio va a
ser nuestro salvación frente a El Salvador, no lo crean, él
va a ser uno más de los 11 que estarán en la cancha, que va
a necesitar, eso sí, de una buena conexión en el resto de las
demás líneas. Lo importante, en todo caso, va a ser su presencia
en la cancha, porque la sola estampa del goleador del Málaga
va a imprimir respeto.
Lo que a mí me llamó a atención fue que
el técnico brasileño Carlos Alberto Daluz tuviera que recular
al final. Primero nos había dicho que Julio no podía estar en
el grupo porque según su filosofía un jugador tenía que estar
mínimo 15 ó 20 días concentrado con el grupo, en vista de que
no era justo que un jugador que haya estado desde sus inicios
en la preparación del equipo tuviera que quedarse en la banca
a la hora de darse el partido oficial para que su puesto lo
ocupara el otro que llegaba del exterior.
Daluz se adelantó a los hechos. Ahora
cuando vio la situación caliente no tuvo otra cosa que cambiar
su filosofía con el argumento de que el caso de Julio y los
otros tres legionarios del seleccionado son una excepción a
la regla porque cuajan en su planteamiento.
Al técnico suramericano se le fueron
las luces porque el ejemplo de Julio es uno de tantos que se
dan en países donde de verdad se juega fútbol de primer nivel.
Lo lamentable es que Julio solo vaya a estar para un juego.
Me preocupó en un momento dado la preparación
del seleccionado nacional, porque Daluz apenas vino a sacar
sus conclusiones en sus dos recientes partidos en Colombia,
lo que pienso es poco. Sumado a un marcado recelo de una gran
parte de aficionados por los jugadores que se convocaron.
Ayer, viéndolos jugar en el Rommel, le
decía a un colega que el que convocó al grupo fue Daluz, ahora
tenemos a un equipo renovado con algunos jugadores jóvenes,
lo que en otros años todos añoraban.
En mi caso personal confío en la capacidad
de cada uno de los jugadores, ahora ellos tienen la oportunidad
de hacer historia en el año del centenario y taparle la boca
a todos sus detractores. Yo siempre soy de la idea de que en
una cancha son 11 contra 11, que nadie es más hombre que nadie.
Es sencillo, habrá que jugar sin complejos,
como lo hicieron el año pasado la selección Sub 20 y el Arabe
Unido. Podemos clasificar a la Copa de Oro en la fiesta del
Centenario.