Panamá, 9 de febrero de 2003
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
kaleidoskopio
Reseña
Horóscopo
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Recuerdo de unas educadoras

Harry Castro Stanziola
Fotografías: Todos los derechos reservados por
R. López Arias

revista@prensa.com

¿Qué hacía este numeroso grupo de muchachos y de muchachas acompañado de los dos señores que a vuestra derecha semejan ser dos maestros o profesores, y donde también se ve por lo menos a dos monjas? Como primera pregunta... ¿En dónde se encontraban? Algunos experimentados y antiguos miembros del personal del Colegio María Inmaculada de nuestra capital, el que está situado en el barrio de la Alameda, nos enumeraron todos los establecimientos que las madres franciscanas regentan o han regentado en la República de Panamá. Pero ninguno aparenta ser, en lo referente a su construcción primitiva, lo que aparece aquí. Lo que más se asemeja es que ellas, las franciscanas, hace muchos años fundaron un anexo en las cercanías de lo que hoy es Arraiján. Y la verdad, es que el paisaje que aquí se ve, con el cerro al fondo, el tipo de la casa que aparece en la loma, más las palmeras, parecieran señalar que el todo estuviese ubicado en este lugar (Arraiján). Los otros sitios en donde las madres fundaron alojamientos o sitios de variados trabajos, tales como conventos o colegios, no corresponden con lo que aquí se puede observar. Así, por ejemplo, ya les recordamos como el primer colegio que fundaron en la Ciudad de Panamá estaba en la Plaza del Triunfo, actualmente de Herrera, y esta fotografía para nada se parece a este lugar. En David y en Colón también han establecido instituciones educativas, y respondemos que por lo menos los alrededores del sitio donde se levanta la de Colón tampoco se parecen a la fotografía de hoy. Ojalá que algún amigo de David nos saque de la duda sabiendo que la foto fue tomada allí. En cuanto a los jóvenes que se ven, tenemos otra fotografía en la que aparecen algunos con una camisa que también dice patria. Ellos salían marchando el 3 de noviembre del Instituto Don Bosco, pero este plantel nunca fue mixto, tal como lo es el personal que aquí podemos observar. ¿Sería que los habían invitado a participar en este acto? Misterio, misterio y más misterio es lo único que vemos surgir. Lo que sí está claro es que entremezcladas con los jóvenes se ven a dos monjas que lucen los hábitos de la comunidad de las madres franciscanas, las que hace ya más de 80 años se asentaron en este país. Aquí pues, dejamos de ser el Sherlok Holmes que hasta ahora, y a propósito de esta foto, hemos querido ser. Como de costumbre, esperamos que algunos de nuestros millares de colaboradores nos puedan de nuevo ayudar; mientras llega esa cooperación nos quedamos con las madres franciscanas, con sus alumnas, con los posibles alumnos de Don Bosco y un paisaje que semeja al de Arraiján.

Fue el día 14 de agosto de 1860, cuando en una pequeña población suiza nació una niña, a la cual le dieron el nombre de María Josefa Carolina Brader, quien varios años más tarde tomó la doble decisión de ingresar en un convento y la de dedicar su futura vida a la enseñanza, tanto de la niñez como de la juventud. Así la vemos una vez que se ordena como monja dedicada por completo a la formación de las jóvenes de su país.

No habían pasado unos cuantos años, cuando presurosa atiende el llamado que le hizo un obispo de su ciudad natal, con el fin de que hiciera parte de un grupo de misioneras que tendrían que partir para efectuar la noble labor de servir en las selvas del Ecuador.

Imaginémonos por un momento, todo lo que significó aquella decisión. El cambio de clima, de ambiente, de costumbres, de status, de alimentación, de tanta cosa extraña para una joven mujer. Pero así son algunos caracteres que han venido a esta vida, no a buscar glorias y reconocimientos, sino para ayudar a tanto prójimo necesitado, de los cuales existen muchos, y que lo saben apreciar a pesar de que a la inmensa mayoría le suele importar un bledo esas magníficas actuaciones.

El trabajo de esas misioneras llama pronto la atención de algunos superiores religiosos con base en la República de Colombia, quienes consiguen que un grupo de aquellas sacrificadas mujeres vengan a instalarse en su país. Entre ellas figuraba nuestro personaje, Josefa Carolina Brader, quien quedó incorporada al grupo de misioneras franciscanas de María Inmaculada.

A ella, se le ordena luego que regrese a Suiza, su país, con el fin de conseguir más voluntarias que ayuden a una labor que cada vez urgía mayor número de personal.

Casualmente fue a este grupo al que le tocó, una vez de regreso a Colombia, el tener que ayudar a atender a los miles de heridos y desposeídos de sus bienes que dejaba la estúpida Guerra de los Mil Días entre liberales y conservadores del país sureño y, que tanto contribuyó a hundir más en la pobreza a Panamá. A todas éstas, nuestra heroína había cambiado su nombre de pila por el de Sor María Caridad del Amor al Espíritu Santo.

Es entonces cuando desde nuestro país se le pide a las componentes de la señalada congregación que se vengan hacia acá con el fin de fundar y dirigir un colegio para señoritas. Fue así como en el año de 1920, inicia sus labores el Colegio Comercial de María Inmaculada, situado inicialmente en el barrio de San Felipe, en el casco antiguo de la capital, y en un lugar muy cercano a la plaza de Herrera.

Años después, la congregación agrega a sus labores diarias otras más, en su mayoría educativas, lo que hasta ahora han sabido continuar. Aprovechemos para recordar, entre tantos otros éxitos, la banda musical del Colegio María Inmaculada, que obtiene desde hace ya varios años el primer puesto en los concursos que acostumbra participar.

Cómo quisiéramos saber quiénes realmente eran, y qué hacían aquel día y en ese lugar este simpático grupo de bien disciplinados muchachos y las personas mayores que aparecen en nuestra fotografía de hoy.

En las Raíces del domingo pasado, ¡cosa rara! hubo un error. Le acomodamos al arquitecto Ruggieri, del Teatro Nacional, el nombre de Giusseppe, cuando todo el mundo sabe que su verdadero nombre completo era el de Gennaro M. Ruggieri. Así digan algunos que lo solicito mucho, no me cansaré, otra vez ¡Perdón!


Además en revista

Amor y amistad: Tu primer beso en San Valentín
Amor y amistad: El arte de besar, según el Kama Sutra
Amor y amistad: Y el fuego alcanzó a los mismos dioses...
Amor y amistad: Amor y Frotes afectivos
Amor y amistad: Destinos románticos de Panamá
Amor y amistad: Vida sexual después de los 40
Amor y amistad: Algo más que chocolates y flores
Amor y amistad: Conquístelo por su signo
Amor y amistad: Reunión de románticos en CD
Amor y amistad: Ricardo Montaner le canta a los enamorados
Amor y amistad: Estimulaciones afrodisiacas
Amor y amistad: Flores que hablan
Amor y amistad: Monja gana un concurso literario de historias de amor
Amor y amistad: Flechazos griegos en el amor...
Amor y amistad: Para leer en pareja...
Amor y amistad: De la página a la cama
Amor y amistad: La historia de amor de Cupido
Amor en la red: Navegando en pareja por la red...
Amor en la red: Exploración entre dos...
Amor en la red: Alarma por escándalo de una bailarina del vientre
Raíces: Recuerdo de unas educadoras
Un día como hoy
Crónicas del istmo: Ricardo Fábrega, un artista sin paralelo
Crónicas del istmo: Todo un personaje
El arte de la conversación






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá