Desplazados por el hambre
En las montañas de Colón, todavía quedan más de 40 indígenas que se resisten a regresar a Chiriquí
Edilsa González
y Omar Rodríguez Especial
para La Prensa planas@prensa.com
|
|
Los indígenas fueron alimentados en el cuartel de policía de Penonomé, antes de seguir camino hacia Río Sereno, en Chiriquí.
|
El hambre, la falta de tierra, de salud y vivienda obligaron a 89 indígenas ngobes, entre ellos 53 niños, radicados en Río Sereno y Monte Lirio, Chiriquí, a trasladarse a los poblados de San Benito y Belén, en Donoso, provincia de Colón, a buscar la tierra prometida que les garantice la comida diaria.
Un miembro de esta etnia, Benito Castillo, les había llenado la cabeza de ilusiones, y qué mejor oportunidad que ésta para lograr lo soñado: tener buena tierra para trabajarla y heredarla libremente.
Pero ese sueño no duró mucho y se enfrentaron a la dura realidad. Después de varios días de viaje en bus y luego a pie hasta llegar a San Benito se percataron de que habían sido engañados y despertaron a la realidad.
No hay tierras libres, no hay oportunidades de trabajo ni mucho menos alimentos para matar el hambre.
Y es que el 95% de la población indígena panameña (285,254) vive por debajo de la línea de pobreza. De ese total, el 86% vive en condiciones de extrema pobreza, de acuerdo con el Informe Nacional de Desarrollo Humano.
La población indígena panameña representa el 10.1% (285.254 ) del total de la república, que es de 2.8 millones de habitantes.
Fue por eso que, huyéndole a la pobreza, Manuel Morales y 88 compañeros más, entre ellos 53 niños, se lanzaron a conquistar las tierras de Donoso, porque en sus comunidades de origen no hay oportunidad de mejorar; la tierra no produce y tampoco hay los servicios sociales básicos. Ellos, que son de la comarca Ngobe-Buglé, se trasladan con sus familias todos los años a Renacimiento a trabajar en la cosecha de café para ganarse algunos dólares para su sustento.
De acuerdo con las autoridades de la Gobernación de Coclé, todavía quedan en las montañas de Colón más de 40 indígenas, que no han querido regresar a Río Sereno, de Chiriquí.
“En Monte Lirio no hay trabajo ni a donde sembrar algo para comer en estos momentos”, contó Morales, durante una entrevista en la ciudad de Penonomé, cuando ya se disponía a retornar a su pueblo.
El por 14 años se ha dedicado a la cosecha de café en la finca de Roberto Gil, en Río Sereno, Renacimiento, y ahora que regresa espera que le den una oportunidad de trabajar, aunque esta actividad ha mermado enormemente durante los últimos tres años por los bajos precios en el mercado internacional.
Monte Lirio es el corregimiento con mayor densidad de población del distrito de Renacimiento: 131.5 personas por km2. Con una superficie de 50.6 km2 tiene asentada una población de 6 mil 652 habitantes. Eso se debe a que los indígenas ngobes lo prefieren como el lugar para vivir en la época de la cosecha del café.
Pese a que es una región con muchas oportunidades dentro del sector agrícola, las tierras tienen dueños y ese es el problema de los indígenas, mencionó, por su parte, el gobernador de Chiriquí, Miguel A. Fanovich.
Dijo que la única oportunidad de la etnia ngobe es retornar a las actividades agropecuarias dentro de su comarca y para ello tienen que ponerse de acuerdo con sus autoridades para que les asignen tierras.
La comarca Ngobe Buglé tiene una extensión de 6 mil 673.3 km2 y una población total de 110 mil 80 habitantes, de acuerdo con el informe de Panamá en Cifras del 2001.
VEA Viven
Además en portada
•
Desplazados por el hambre
•
ACP explicará consolidación de operaciones con el Gobierno
•
Enfermedad y Maternidad entra en déficit
•
Salazar, en otro transbordador
•
Indígenas se sienten engañados
•
Grandes capturas de droga
•
Narineth, la policía que salvó a Ernesto
•
Las andanzas del empresario Zoller
•
Brunch dominical
•
Trajín diario
•
Piden remover a Tajú de la CSS
•
Pacientes de sida sin medicina
•
Canciller argentino visitará Panamá
|