Narineth, la policía que salvó a
Ernesto
La agente Narineth Bethancourt
de Quirós salvó al pequeño Ernesto luego de que este fue abandonado
por su madre
ROBERTO LOPEZ DUBOIS rlopez@prensa.com
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El pequeño Ernesto es llevado en
brazos por su madre sustituta poco antes de ser enviado a
una casa cuna.
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El llanto de Ernesto se escuchaba en todo el
cuartel. Los miembros de la Unidad de Control de Multitudes tenían
las manos en la cabeza, sin poder calmar al pequeño de cinco meses,
una edad temprana para ser llevado a la policía.
La agente Narineth Bethancourt de Quirós,
con un año y pocos meses de servicio en la institución, quien labora
en la oficina de personal, salió a ver qué pasaba.
“Nadie sabía qué hacer, se quedaban viendo al niño,
el cabo (Manuel Montilla) de la Policía de la Niñez y la Adolescencia
lo tenía en brazos. Pero cuando una es mamá una sabe qué tipo de
llanto es. Y ese llanto era de hambre”.
Narineth, quien dio a luz hace cinco meses, agarró
al bebé en sus brazos, lo llevó a su oficina y le dio de mamar.
El pequeño se resistió un poco, pero luego aceptó
el seno prestado y se mantuvo comiendo desesperado por media hora.
La agente asegura que el niño estaba resfriado y
respiraba con dificultad, “le hice una solución salina, se la di
y eso lo calmó”.
Pero en vista de la dificultad que tenía para respirar,
la madre sustituta se quedó velando el sueño del niño, incluso después
de su hora de salida.
Luego lo llevó a la sede de la Policía de Menores
y Adolescencia, de donde fue llevado a una casa hogar. “Yo le tomé
bastante cariño, yo soy madre de tres hijos y me conmovió, porque
el niño estaba muy chiquito”.
Según Narineth, el bebéllegó desnudo. Estaba todo
sucio: las orejas y la nariz desaseadas. “Se veía que tenía muchos
días que no lo aseaban”.
La agente lo bañó, sus compañeros le consiguieron
un pañal desechable, champú para bebé, jabón y un suéter.
Buscaron una toalla limpia, le acondicionaron la
cama del capitán Samuel Zambrano y lo acostaron a dormir.
De dónde venía el niño
El 5 de febrero, poco después del mediodía, Edilberto
Mosquera, de 38 años de edad, fue alertado por unos vecinos de que
su hijo Ernesto lloraba desconsoladamente hacía como dos horas,
dentro la pequeña casa de madera en donde vivía con su madre, Luz
Beli Asprilla, de 33 años, ubicada en el sector el Aguila de Curundú.
A las 1:50 minutos de la tarde, Mosquera se apersonó
al cuartel para pedir ayuda de los policías, pues la madre del menor
había solicitado una medida de restricción de acceso (fianza de
paz), que le impedía entrar a la residencia.
El cabo Manuel Montilla, de la Policía de Niñez
y Adolescencia, acudió a la pequeña casa de color chocolate, subió
una escalera, ubicada a la entrada, mientras llamaba para ver si
alguien contestaba. Solo se escuchaban los gritos desesperados del
hambriento niño.
Montilla se percató de que la puerta estaba abierta
y la empujó. Dentro pudo ver al pequeño envuelto en una sábana de
color crema que le tapaba la cara; el policía la retiró para evitar
que el bebé se asfixiara y lo llevó a la estación.
Días después de los acontecimientos, Narineth, la
agente que salvó al pequeño dándole de mamar, dice que fue una experiencia
que no podrá olvidar jamás.
“Hay que estar loco para dejar a ese bebé solo,
desnudo y enfermo”, dijo Narineth.
La agente es madre de dos niñas, una de cuatro,
y otra de ocho, y un bebé de cinco meses. Ella viene de una familia
de tradición en el oficio, hija, esposa y sobrina de policías, decidió
sumarse a las filas del cuerpo armado para ayudar a su esposo en
la crianza de la familia.
Ese día, al llegar a su casa, su hija le dijo que
se habían enterado del incidente por la televisión, y el padre de
Narineth, quien laboró también en la unidad de Control de Multitudes
y ahora trabaja en la sección de transporte, la felicitó.
Al final de la entrevista Narineth dijo que si le
daban la oportunidad le gustaría ver al bebé, “ya que yo lo cuidé
bastante y me gustaría saber cómo está ahora”.
“Yo me quedé un poquito triste cuando tuve que dejarlo,
me quedé pensando cómo lo tratarán, qué le darán y cuál será su
futuro...”
Sanciones
En el Libro II del Código Penal, que habla de los delítos,
en el Capitulo IV , artículo 145, se establece que el que
abandone a un niño menor de 12 años o a una persona
incapaz de velar por su seguridad o salud, que estuviese bajo guardia
y cuidado, será sancionado con prisión de seis meses
a un año.
Si por el abandono resulta un grave perjuicio para el cuerpo o
la salud de la persona abandonada o una perturbación mental,
el culpable será sancionado con prisión de 12 a 30
meses y de 3 a 5 años si por el delito de abandono se produce
la muerte.
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