Sombras de guerra: de Panamá a Irak
Algunos citan el ejemplo
de Panamá como justificación para una operación similar contra Irak
mientras que otros arguyen exactamente lo contrario
Betty Brannan Jaén laprensadc@aol.com
WASHINGTON. D.C. - Igual que en 1991, cuando
Washington se preparaba para la Guerra del Golfo Pérsico, en estos
días abundan las analogías entre la invasión de Panamá y la que
Estados Unidos evidentemente lanzará contra Irak. Lo curioso es
que algunos citan el ejemplo de Panamá como justificación para una
operación similar contra Irak mientras que otros arguyen exactamente
lo contrario.
De un extremo en el abanico de analogías
está el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, quien
ha usado el caso de Panamá como argumento para persuadir a sus colegas
en las Naciones Unidas. La revista Newsweek reporta que los diplomáticos
de la ONU se asombraron cuando Powell descartó las críticas que
Francia y Alemania hacen a la guerra contra Sadam Husein, diciendo
que la invasión de Panamá también fue muy criticada, pero resultó
ser una operación exitosa que devolvió democracia al pueblo panameño.
“El éxito genera más éxito”, dijo Powell. [“Success begets success”.]
Powell, como seguramente recordarán, formaba parte
del gobierno de Bush padre durante la invasión de Panamá y fue el
máximo arquitecto de la operación. Bernard Aronson, subsecretario
de Estado para Asuntos Hemisféricos en el gobierno de Bush padre,
también habló de Panamá en una entrevista reciente, aunque enfocando
el intento por encontrarle un exilio a Noriega. Según Aronson, el
abogado de Noriega propuso esa solución y Washington logró que España
(que no tiene un tratado de extradición con Estados Unidos) lo aceptara.
Pero Noriega rechazó esa salida porque jamás pensó que “los norteamericanos
vendríamos a cogerlo”, dijo Aronson a National Public Radio. Debo
agregar, sin embargo, que en su libro The Panamanian Problem, Guillermo
St. Malo afirma que a fines del gobierno de Reagan, Noriega sí aceptó
un exilio, pero que Washington lo rechazó porque se temía que ello
afectaría la candidatura de Bush en las elecciones presidenciales
de 1988.
Regresando al abanico de opiniones al comparar a
Irak con Panamá, al centro están los comentaristas que muestran
ambivalencia en su análisis de “Operación Causa Justa”. Aunque la
tendencia general es citar el caso de Panamá como una más de las
tantas fracasadas intervenciones militares en lugares como Somalia,
Guatemala y Haití, el Christian Science Monitor publicó un análisis
más detallado.
“La mayoría de los expertos concuerdan en que Estados
Unidos ha tenido poco éxito en sus intentos por construir un régimen
democrático después de derrocar a un líder”, escribió Peter Ford
del Monitor. Un analista entrevistado por Ford lo explicó así: “Si
reemplazamos a Sadam, la gran pregunta es, ¿qué hacemos después?
Solo hemos tenido éxito cuando hemos estado dispuestos a ocupar
al país y hacer cambios fundamentales de abajo para arriba, como
hicimos en Japón y Alemania, después de la guerra... aún no hemos
encontrado una fórmula menos costosa para crear estabilidad, mucho
menos crear un estado democrático”.
Sin embargo, Ford señaló que “Estados Unidos restableció
un régimen relativamente democrático” en Panamá. El diario Newsday
también tildó de “éxito” la invasión a Panamá, porque se instaló
a un gobierno electo y se enjuició a Noriega.
Otros analistas hacen un análisis más técnico de
las dificultades que los militares estadounidenses enfrentarán en
Irak. A diferencia de Panamá, señalan algunos comentaristas, Irak
es un país muy grande y con grandes recursos. Según esta perspectiva,
si capturar a Noriega tomó dos semanas, capturar a Sadam Husein
podría tomar meses; los más pesimistas subrayan que Estados Unidos
no ha podido todavía capturar a Osama bin Laden.
Del lado negativo del abanico están los que se oponen
a todas las intervenciones militares de Estados Unidos. Por ejemplo,
un comentarista en el Union Leader de New Hamsphire repasó los fracasos
desde la Bahía de Cochinos hasta Bosnia y dijo que la invasión de
Panamá solo logró “que tengamos que mantener y darle de comer a
Manuel Noriega por el resto de su vida, sin que haya grandes cambios
en Panamá”.
Y, claro, siempre hay locos desenfrenados de un
extremo u otro. Por ejemplo, un lector escribió esto al diario The
Advocate de Baton Rouge, Louisiana: “Si China se une a Irak en la
guerra, una revolución en Panamá, instigada por los chinos, podría
negarnos el uso del Canal de Panamá. Nuestro tratado con Panamá
nos da el derecho de instalar una fuerza militar para proteger el
Canal. Lo menos que debiéramos exigir del Congreso es que no comiencen
una guerra hasta que tengamos suficientes fuerzas en Panamá para
proteger el Canal”.
La autora es corresponsal de La Prensa
Además en opinión
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Guillermo Sánchez Borbón
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responsable: Eudoro Jaén Esquivel
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