Panamá, 9 de febrero de 2003
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Sombras de guerra: de Panamá a Irak

Algunos citan el ejemplo de Panamá como justificación para una operación similar contra Irak mientras que otros arguyen exactamente lo contrario

Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com

WASHINGTON. D.C. - Igual que en 1991, cuando Washington se preparaba para la Guerra del Golfo Pérsico, en estos días abundan las analogías entre la invasión de Panamá y la que Estados Unidos evidentemente lanzará contra Irak. Lo curioso es que algunos citan el ejemplo de Panamá como justificación para una operación similar contra Irak mientras que otros arguyen exactamente lo contrario.

De un extremo en el abanico de analogías está el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, quien ha usado el caso de Panamá como argumento para persuadir a sus colegas en las Naciones Unidas. La revista Newsweek reporta que los diplomáticos de la ONU se asombraron cuando Powell descartó las críticas que Francia y Alemania hacen a la guerra contra Sadam Husein, diciendo que la invasión de Panamá también fue muy criticada, pero resultó ser una operación exitosa que devolvió democracia al pueblo panameño. “El éxito genera más éxito”, dijo Powell. [“Success begets success”.]

Powell, como seguramente recordarán, formaba parte del gobierno de Bush padre durante la invasión de Panamá y fue el máximo arquitecto de la operación. Bernard Aronson, subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos en el gobierno de Bush padre, también habló de Panamá en una entrevista reciente, aunque enfocando el intento por encontrarle un exilio a Noriega. Según Aronson, el abogado de Noriega propuso esa solución y Washington logró que España (que no tiene un tratado de extradición con Estados Unidos) lo aceptara. Pero Noriega rechazó esa salida porque jamás pensó que “los norteamericanos vendríamos a cogerlo”, dijo Aronson a National Public Radio. Debo agregar, sin embargo, que en su libro The Panamanian Problem, Guillermo St. Malo afirma que a fines del gobierno de Reagan, Noriega sí aceptó un exilio, pero que Washington lo rechazó porque se temía que ello afectaría la candidatura de Bush en las elecciones presidenciales de 1988.

Regresando al abanico de opiniones al comparar a Irak con Panamá, al centro están los comentaristas que muestran ambivalencia en su análisis de “Operación Causa Justa”. Aunque la tendencia general es citar el caso de Panamá como una más de las tantas fracasadas intervenciones militares en lugares como Somalia, Guatemala y Haití, el Christian Science Monitor publicó un análisis más detallado.

“La mayoría de los expertos concuerdan en que Estados Unidos ha tenido poco éxito en sus intentos por construir un régimen democrático después de derrocar a un líder”, escribió Peter Ford del Monitor. Un analista entrevistado por Ford lo explicó así: “Si reemplazamos a Sadam, la gran pregunta es, ¿qué hacemos después? Solo hemos tenido éxito cuando hemos estado dispuestos a ocupar al país y hacer cambios fundamentales de abajo para arriba, como hicimos en Japón y Alemania, después de la guerra... aún no hemos encontrado una fórmula menos costosa para crear estabilidad, mucho menos crear un estado democrático”.

Sin embargo, Ford señaló que “Estados Unidos restableció un régimen relativamente democrático” en Panamá. El diario Newsday también tildó de “éxito” la invasión a Panamá, porque se instaló a un gobierno electo y se enjuició a Noriega.

Otros analistas hacen un análisis más técnico de las dificultades que los militares estadounidenses enfrentarán en Irak. A diferencia de Panamá, señalan algunos comentaristas, Irak es un país muy grande y con grandes recursos. Según esta perspectiva, si capturar a Noriega tomó dos semanas, capturar a Sadam Husein podría tomar meses; los más pesimistas subrayan que Estados Unidos no ha podido todavía capturar a Osama bin Laden.

Del lado negativo del abanico están los que se oponen a todas las intervenciones militares de Estados Unidos. Por ejemplo, un comentarista en el Union Leader de New Hamsphire repasó los fracasos desde la Bahía de Cochinos hasta Bosnia y dijo que la invasión de Panamá solo logró “que tengamos que mantener y darle de comer a Manuel Noriega por el resto de su vida, sin que haya grandes cambios en Panamá”.

Y, claro, siempre hay locos desenfrenados de un extremo u otro. Por ejemplo, un lector escribió esto al diario The Advocate de Baton Rouge, Louisiana: “Si China se une a Irak en la guerra, una revolución en Panamá, instigada por los chinos, podría negarnos el uso del Canal de Panamá. Nuestro tratado con Panamá nos da el derecho de instalar una fuerza militar para proteger el Canal. Lo menos que debiéramos exigir del Congreso es que no comiencen una guerra hasta que tengamos suficientes fuerzas en Panamá para proteger el Canal”.

La autora es corresponsal de La Prensa

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