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Perseverancia para rescatar
los cascos antiguos
Hay que jerarquizar lo cultural y
lo patrimonial como una de las primeras urgencias de una sociedad
Abdiel Zarate
azarate@prensa.com
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| La restauración del Casco Antiguo
debe mantener su propia identidad. |
Para que Panamá logre rescatar su Casco
Antiguo necesita tres cosas fundamentales: voluntad política,
definir un marco jurídico- administrativo y entender que
es una labor que trasciende los mandatos políticos.
La persona que se escoja como capitán
de este barco, debe tener al igual que el laureado historiador cubano
Eusebio Leal Spengler: liderazgo, vocación y perseverancia.
Por tener estas aptitudes, Leal Spengler desde
1967, cuando sucedió a su maestro Emilio Roig de Leushenring
como director del Museo de la ciudad de La Habana, puesto que aún
mantiene logró que el casco histórico de Cuba
fuera declarado por la UNESCO, en 1982, Patrimonio de la Humanidad.
Leal Spengler es también presidente
de la Comisión de Monumentos de La Habana, miembro correspondiente
de la Comisión Nacional y director de la Oficina del Historiador.
Este historiador y maestro en ciencias arqueológicas
está en Panamá por invitación de la Alcaldía
de Panamá, la Embajada de Cuba y la Comisión Municipal
del Centenario.
Ayer en la mañana recibió las
llaves de la ciudad de manos del alcalde del distrito capital, Juan
Carlos Navarro, en la Casa de la Municipalidad y en la noche dictó
una conferencia titulada: Las experiencias de la restauración
de los centros históricos en las ciudades de Iberoamérica,
Panamá y La Habana: valor monumental y alcance social.
Se requiere continuidad
El rescate del casco histórico de La
Habana, Cuba, se logró porque la revolución mostró
voluntad política de que se preservara y fomentara el patrimonio
nacional.
Basándose en el principio de Marx, de
que la única forma de ser libre es ser culto, a lo largo
de los años se forjó una experiencia que empezó
con formas convencionales de trabajo.
Nada de esto se hace en tres o cuatro años.
Es una labor de continuidad y debe haber voluntad nacional, respeto
y entendimiento de que es la nación la que quiere preservar
la historia.
Panamá lo tiene todo
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| Fachada restaurada del
Ministerio de Gobierno y Justicia, ubicado en San Felipe. |
Después, según Leal Spengler,
viene el gran problema: países como los nuestros tienen
un enorme patrimonio material y dentro del índice de su urgencia,
necesidades sociales y culturales, a veces esto no ocupa el lugar
que le corresponde.
Hay que jerarquizar lo cultural y lo
patrimonial como una de las primeras urgencias de una sociedad cualquiera.
Cuando se pierde el patrimonio, se pierde la memoria, y en caso
de perderse, se convierte en un mero consumidor, explica el
historiador.
Agrega que el esfuerzo que hace Panamá
de buscar ejemplos y experiencias, debe estar encaminado a realizar
un propio y creativo diseño de cómo hacerlo, porque
no se puede importar, copiar o calcar ningún modelo.
Leal Spengler ha tenido la oportunidad de estudiar
modelos conservacionistas como los de París, Roma, Varsovia,
Praga, Berlín, San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo en
República Dominicana, Cartagena de Indias, y el barrio de
La Candelaria en Bogotá, Colombia, e incluso Panamá.
En el caso de Panamá, dice que es absolutamente
singular, porque es una ciudad de cara al mar y eso la cambia con
relación a otros centros históricos. Es una
ciudad caribeña, como caribeña también es la
nación, porque es un país que mira a los dos mares.
La primera vez que Leal Spengler visitó
Panamá fue a Portobelo. Allí se encontró con
una ciudad maravillosa con gran esplendor. Una ciudad de ruinas
habitada casi ingenuamente por la gente.
Luego dirigió su mirada al Cristo Negro,
pero lo que más le interesó fue aquella inacabable
procesión de castillos y fortalezas que había por
toda la orilla del mar y las colinas circundantes.
Me di cuenta de que Panamá lo
tenía todo. Era depositaria de una leyenda de relaciones
comerciales, militares y navales con todo el mundo, lo cual era
la clave para la interpretación del comercio continental
en los siglos XVI y XVII, explica Leal Spengler.
Una de las cosas que más le impresiona
de Panamá es la diversidad y concordia entre todos los grupos
humanos que han integrado este país: los negros, la comunidad
indígena, la presencia china, hindú, árabe
y judía, entre otros, que han formado un gran mestizaje.
La concertación
De acuerdo con el historiador, es difícil
lograr la etapa de la concertación, porque en América
Latina se tiende mucho a las ollas de grillos, a las torres
de marfil y a las peleas de campanario entre los intelectuales,
y mientras tanto las cosas se pierden.
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| El historiador y maestro en ciencias arqueológicas,
Eusebio Leal Spengler. |
Después hay que buscar los recursos
financieros. En las circunstancias nuestras era muy difícil,
debido al aislamiento, el bloqueo y la pérdida de mercados,
pero esto nos permitió comerciar con otros lugares del mundo
y conocer otras tecnologías. Nosotros estamos formados en
todas las escuelas europeas de restauración, señala
Leal Spengler.
A raíz de esto, Leal Spengler creó
un diseño de sustentabilidad que consistía en tratar
el centro histórico con una visión decorativa. Crear
una sola organización, hacerla depender del más alto
nivel del Estado, que todas las instituciones coincidieran y tributaran
a este sistema para crear un capital propio.
Para sustentar la restauración hay una
red de hoteles y una red comercial. En el área hay iluminación
y limpieza. Se cobra un impuesto particular, y la seguridad y protección
las da un cuerpo de policía particular.
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