¿Qué significa ser pobre?
“Nosotros cocinamos en
estufa eléctrica...ellos todo lo que comen tiene ese glorioso sabor
del fogón de leña”
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Un padre económicamente acomodado, queriendo
que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó al Panamá profundo
a pasarse un par de días en el monte con una familia campesina;
pasaron tres días y dos noches en su vivencia de campo.
En el carro, retornando a la ciudad, el padre
preguntó a su hijo “¿qué te pareció la experiencia?”... “buena”
–contestó el hijo con la mirada puesta en la distancia. “Y... ¿qué
aprendiste?” –insistió el padre... el hijo contestó: “que nosotros
tenemos un perro y ellos tienen cuatro”. “Nosotros tenemos una piscina
con agua estancada que llega a la mitad del jardín...y ellos tienen
un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pecesitos, berro y
otras bellezas”. “Que nosotros importamos linternas del Oriente
para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con
las estrellas y la luna”. “Nuestro patio llega hasta la cerca...y
el de ellos llega hasta el horizonte”. “Que nosotros compramos nuestra
comida;... ellos, siembran y cosechan la de ellos”. “Nosotros oímos
CD ...ellos escuchan una perpetua sinfonía de bimbines, chuíos,
pericos, ranas, sapos, cocorrones, y otros animalitos ...todo esto
a veces dominado por la sonora saloma de un vecino que trabaja su
monte”. “Nosotros cocinamos en estufa eléctrica...ellos todo lo
que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña”. “Para protegernos
nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas ...ellos viven
con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos”.
“Nosotros vivimos ‘conectados’ al celular, a la computadora, al
televisor...ellos, en cambio, están ‘conectados’ a la vida, al cielo,
al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembros,
a su familia”.
El padre quedó impactado por la profundidad de las
expresiones de su hijo...y entonces el hijo terminó: “¡Gracias,
papi, por haberme enseñado lo pobres que somos nosotros!”.
Uno de nuestros hijos leyó esta historia cuando
con todos nuestros hijos y nietos estábamos alrededor de la mesa
para nuestra cena del día de Acción de Gracias. Me pareció tan profundo
y precioso, que quise compartirlo con usted, amigo lector.
Ortega y Gasset escribió mucho sobre el campo. “Dime
el paisaje en que vives y te diré quién eres”. “En el campo las
noches tienen poder supremo, voces que halagan y estrellas engañadoras
que parpadean como si hablaran con nosotros. La naturaleza es la
despreocupación perfecta, porque la naturaleza no tiene opinión
sobre nosotros”.
Ahora, con el soplar de la sabrosa brisa de verano,
todas estas palabras adquieren un significado profundo y una emoción
especial cuando visitamos nuestros campos.
El autor es presidente de la Fundación para
el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• ¿Qué significa
ser pobre?: I. Roberto Eisenmann, Jr. •
Disculpe, queridísimo ministro: Jaime
A. Porcell Alemán •
De Alberto y la ‘tercera fuerza’: Rubén Blades •
Un problema de seguridad nacional: Eric Rivera
L.
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