¿Cómo saborear vinos?
ROCIO GRIMALDO
rgrimaldo@prensa.com
Catar vino no es como tomar un vaso con agua o con soda, o cualquier
otra bebida. Es una experiencia subjetiva que involucra tres sentidos
y que luego puede ser descrita. Las sensaciones que evoca el vino
son diferentes en cada persona, y no hay respuestas correctas, según
informó el chef Rafael Ciniglio durante el curso de vinos para novatos
que ofreció el Vinoclub de Panamá.
A la hora de probar vino, todo lo que siente, vale.
Además, catar vino está al alcance de todos, no hay que ser “yeyé”
ni parte de la aristocracia para tener una opinión sobre tal o cual
vino. Inténtelo.
Paso 1
Observe el color del vino. Levante la copa a la
luz. Mueva la copa haciendo suaves movimientos giratorios. ¿De qué
color es? ¿qué tono tiene? El vino tinto, entre más joven, más brillante.
Además, entre más joven, más tonos púrpuras encontrará en él. A
medida que envejece, sus tonos se van tornando más “teja”, o sea
granate marrón. Agarre la copa por la base o cuello para que los
dedos no calienten el vino.
Paso 2
Huela el vino. ¿A qué huele? El olor ... ¿a qué
le recuerda? ¿a frutas? ¿flores? ¿madera? ¿hierbas? ¿químicos?
Cuando se habla del “aroma” de un vino se refiere
al olor que procede de las uvas de las que está hecho el vino. “Bouquet”
se refiere a el olor que resulta del procesamiento del vino.
Paso 3
Pruébelo. El vino se calienta en la boca. ¿A qué
le sabe? ¿Cuál es su reacción inicial? ¿Lo que olió coincide o no
con lo que sintió al probarlo? ¿Le supo ácido? ¿amargo? ¿dulce?
¿cálido? ¿fresco? La dulzura o la sequedad de un vino depende de
si se detiene la fermentación y no toda la azúcar se convierte en
alcohol.
Cuando se habla del “cuerpo” de un vino es la sensación
que da, no es el peso, ya que todos los vinos pesan igual, nos aclara
el chef. El cuerpo puede ser “ligero” (se siente como leche descremada),
“mediano” (se siente como leche normal) y “completo” (se siente
como leche evaporada).
Se desea que el terminado o la sensación que queda
luego de probar el vino sea larga y placentera.
Ciniglio concluye diciendo que lo que se busca en
un vino es “el equilibrio entre la acidez, los taninos, el alcohol
y dulzura”.
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