De Año Nuevo y otras delicias
Ana Alfaro
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
Continuamos con la comida por día.
El segundo día
El segundo día del Año Nuevo chino (que como dijimos
inicia el 1 de febrero), se le reza a los ancestros y a todos los
dioses; además, son especialmente amables con los perros y los alimentan
bien, ya que se cree que el segundo día del año es el cumpleaños
de todos los perros. Y yo que creía que aquel exnovio cumplía en
agosto. Para la solidaridad y abundancia, se acostumbra comer un
pescado entero, normalmente frito y luego aderezado con salsa de
ostión; para la prosperidad, un pollo también al vapor, con salsa
de jengibre y ajo, que debe presentarse con todo y cabeza, patas
y cola, lo que representa la integridad, la perfección y la unión;
también se comen costillitas de puerco asadas. Si se sirven fideos,
no deben cortarse, ya que representan la longevidad.
Por supuesto que cada familia chinopanameña integra
las costumbres de la región de China de donde proviene: en el sur,
la costumbre de comer arroz se extiende al pudín de arroz dulce
y en el norte, donde se come más trigo que arroz, se come pan de
trigo al vapor y pequeños domplines de carne. También se acostumbran
los postres, para gran deleite de adultos y niños.
Del tercero en adelante
En China aún se observan otras tradiciones gastronómicas
hasta el fin de la quincena, pero en Panamá, básicamente al tercer
día se vuelve a la normalidad.
Otras costumbres comestibles
Se decora la casa con racimos de naranjas y mandarinas,
ya que los cítricos son populares por su color dorado (simbolizan
todo lo bueno que traerá el año); se pone una mandarina, con las
hojas intactas de ser posible, a cada lado de la cama. Además, se
pone un plato de dulces en la sala. Esta bandeja octagonal o redonda
por lo general consiste de ocho variedades de frutas confitadas:
el melón, que significa crecimiento y salud; las semillas de melón
se tiñen de rojo (alegría, felicidad, verdad y sinceridad); las
lichi simbolizan los lazos familiares; el qumquat es un cítrico
pequeñito que representa la prosperidad; hasta el humilde coco juega
un papel, ya que representa la unidad; el maní, la longevidad; el
longnan, muchos hijos buenos, y las semillas del loto muchos descendientes.
NOTA: Agradecemos la colaboración de Irena Lau.
Aunque no es chef, Lau, que es estudiante universitaria y además
es tutora de chino, está muy versada en las costumbres y tradiciones
de su pueblo ancestral.
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