Más de reacción democrática
La campaña electoral se
ha precipitado más de lo que prudentemente es necesario, en gran
parte por el retiro inexplicable de Alberto Vallarino
Carlos M . Arango Jr.
En un artículo anterior opiné que debido
al fracaso de los políticos electoreros, quienes son los que llevan
la voz cantante en el escenario político nacional, y a la partidocracia
que padecemos, se producirá en el futuro una reacción democrática
liderada por una juventud bien preparada para gobernar, sana, no
contaminada de la corrupción pública y privada, y con objetivos
de gobierno basados en los mejores intereses del país.
De esta manera estaremos disminuyendo el
riesgo de caer en un Alberto Fujimori, como les pasó a los peruanos
o un trastornado como el Chávez que está acabando con Venezuela,
o de un improvisado líder gremial que pueda tomar ventaja del descuido
de una nueva generación debidamente capacitada para llevar a Panamá
por mejores caminos. ¿Por qué no podemos aspirar los panameños a
un gobernante mejor que un Luis Ignacio Lula Da Silva o un Lucio
Gutiérrez, e incluso uno mejor que los que tenemos en la palestra
hoy día? ¿No hemos operado el Canal de Panamá tan bien como lo hicieron
los estadounidenses? Entonces, ¿tenemos o no tenemos gente capaz?
La campaña electoral se ha precipitado más de lo
que prudentemente es necesario, en gran parte por el retiro inexplicable
de Alberto Vallarino de la carrera presidencial. Ha dejado huérfana
a una tercera fuerza, alentando la salida al ruedo de figuras que
en un afán electorero pretenden llenar el vacío, sin un contenido
programático ni ideal político capaz de encender la llama entusiasta
de un electorado defraudado por el mismo patrón politiquero decadente.
Da pena ver el espectáculo en el Partido Arnulfista.
La señora presidenta, entusiasmada con el concurso de Miss Universo
que se celebrará este año en nuestro país, en el cual varios jueces
seleccionarán a una de las misses que modelarán frente a ellos como
la mujer más bella del universo, someterá a los misteres precandidatos
de su partido, como lo hizo en la última convención, a un concurso
en el cual ella será la única juez. Cualquier supuesta selección
de la próxima convención será un parapeto para disimular el dedazo
presidencial.
Este espectáculo es tan triste como peligroso y
debemos tomarlo muy en serio para que no nos vuelva a suceder. Tenemos
una presidenta con poderes excesivos. Tiene control de los órganos
Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Lo de los legisladores ha sido
algo bochornoso que llena de vergüenza al país decente. El solo
hecho de que los casos de corrupción más sonados están en nada,
nos indica que allí está la influencia del Ejecutivo en el Judicial,
para no agitar las aguas en momentos inoportunos, desde el punto
de vista de su conveniencia política. El grave peligro de esta concentración
de poder es que se están debilitando nuestras instituciones democráticas
y el precio lo terminaremos pagando los gobernados. Es muy caro
y no lo queremos asumir nuevamente.
Si visualizamos una reacción democrática para el
futuro, en función de un movimiento político en el cual fundar nuevas
esperanzas de mejores tiempos, ¿qué podemos hacer desde ahora? En
primer lugar, tomemos conciencia de que nosotros –los electores–
tenemos un poder enorme, que es el de escoger, con nuestro voto.
Una medida eficaz para prevenir el abuso del poder del próximo presidente
es la renovación total del Organo Legislativo. No reelijamos a ningún
legislador de este período. ¡A ninguno!
La reacción democrática llevada a este extremo será
muy severa, porque tal vez uno que otro haya hecho un trabajo aceptable,
pero el castigo del electorado deberá ser dramático, ejemplar y
radical. El mensaje estaría claro: no estamos dispuestos a tolerar
más corrupción en el Organo Legislativo. Para no reelegir a un legislador
no hace falta organizar ningún movimiento político, ni hay que gastar
dinero. Simplemente no votes por aquellos que se presenten a la
reelección, y pasa la voz. Nada más. Si la actitud de cada elector
se convierte en una consigna electoral silenciosa, tendremos un
Organo Legislativo completamente nuevo. No te quejes, actúa. Hazlo
desde ahora.
La otra recomendación para que evalúes a los candidatos
a presidente en función del futuro gobierno, si fueran electos,
es que les exijas, cuando tengas contacto con ellos en tu comunidad,
que te informen los nombres de su equipo de gobierno; ministros
de Estado, directores de entidades autónomas, procurador de la Nación,
contralor general y magistrados a la Corte Suprema de Justicia,
si fuera el caso que se produjera una vacante. Lo más probable es
que no te lo quieran decir, porque en plena campaña proselitista
no desearán crear envidias y recelos en sus alianzas, revelando
los nombres de su equipo de gobierno. Ese es un problema que ellos
como candidatos deberán resolver. Los presidentes no gobiernan solos.
Los electores tenemos todo el derecho de conocer el equipo de gobierno
que nos dirigirá, antes de comprometer nuestro voto. Si no te lo
quieren informar, no le des tu voto. Así de sencillo.
Pongamos toda la presión necesaria para tener buenos
candidatos a presidente, y equipos de gobierno efectivos para romper
finalmente con el paradigma de tener que votar por el menos malo.
De nosotros dependerá cambiar las cosas. De lo contrario, no nos
quejemos al tener equipos de gobierno como el que tenemos actualmente.
De ti depende elector. ¡Actúa!
El autor es ejecutivo retirado
Además en opinión
• ¿Quién protege
al juez marítimo?: Juan David Morgan G. •
Por un partido digno e independiente: Edsel
A. Wong S. •
Más de reacción democrática: Carlos M . Arango
Jr. •
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