Por un partido digno e independiente
El grupo independiente
de marras deberá no solo unirse y consultar con los partidos políticos
que califiquen, sino también con los mejores elementos de la sociedad
civil
Edsel A. Wong S.
Los ciudadanos independientes queremos que
se cambie el nefasto sistema político que ha habido casi desde el
inicio de nuestra República. Estamos en el presente ansiosos por
ver si uno o varios de los partidos políticos existentes se decide
a postular a una persona que no tenga interés de presidir a la nación
únicamente por ego y ansias de figuración. Y es evidente que esto
es muy difícil de lograr.
Si de los pocos partidos que podrían ser
el buque insignia de nuestra independencia de la política corrupta
que hemos vivido por muchos años, principalmente, y aunque parezca
mentira, desde que sufrimos una invasión foránea, que correcta o
incorrectamente nos ayudó a liberarnos de la narcodictadura sangrienta
que se impuso con los recursos de todos los panameños, incluso las
bayonetas, surgen falsos líderes que hacen obvia su falta de altruismo
y de amor por el bienestar de todos los panameños sin excepción,
esos partidos deberán ser descartados tajantemente.
Por los vientos que soplan me parece que va a ser
muy difícil encontrar tales partidos con los debidos renunciamientos
de los que se creen ungidos para el cargo que sea. De ser necesario,
debemos inscribir un partido independiente, en el cual debemos participar
los que no tenemos hacha que amolar y que nos hemos abstenido de
participar en la politiquería vernacular. Yo me he abstenido porque
creo que inscribirme en un partido es someterme a puñaladas por
la espalda, a diestro y siniestro.
Los que respaldamos a la independencia política
de que hablo debemos, quizás por primera y última vez en nuestras
vidas, ayudar a fundar un partido verdaderamente independiente cuyo
norte es el bienestar de la patria y de sus ciudadanos, principalmente
los más desposeídos, cuyo número aumenta casi por inercia.
Los partidos políticos que no se quieren unir al
“eje del mal” (PRD-PA) deben hacer sus movidas desde ya. Y los independientes
debemos estar prestos a inscribirnos por lo menos en el año del
centenario. He estado pensando en nombres de personas independientes,
capacitadas no solo académica, sino moral y empíricamente, que podrían
liderar el movimiento independiente. Esta persona debería rodearse
de asesores (que lo sean de verdad y que no sean maleantes) cuya
primera responsabilidad sería puntualizar al “ungido” y a sus seguidores
toda vez que se pueda estar haciendo, por ejemplo, una decisión
que riña con la erradicación de la corrupción y con el ejercicio
de los derechos humanos. Esto lo recomiendo porque sé que todos
somos humanos y falibles.
El grupo independiente de marras deberá no solo
unirse y consultar con los partidos políticos que califiquen, sino
también con los mejores elementos de la sociedad civil. Entre estos
se me ocurre mencionar a los participantes del Foro Panamá 2020,
que tengo entendido han preparado hasta un borrador de una nueva
Constitución, y los que respaldaban la candidatura de Alberto Vallarino
y han confeccionado planes y programas de gobierno. En fin, creo
que se deben buscar las fuentes de mayor trayectoria ética para
presentar a la ciudadanía planes de gobierno que sean efectivos
y que se vayan a cumplir. Los asesores deberán ser los primeros
en denunciar cualquiera desviación o proclividad de lo que por ahora
denomino el grupo independiente.
Estas son las ideas que propongo, que estoy seguro
muchos han esbozado y pensado quizás antes que yo, pero que son
imprescindibles para dar al traste con la política “mameyuda” que
hemos vivido para desesperación de los panameños que más necesitan.
Y hablo así porque estoy convencido de que los partidos “mameyistas”
cometieron una traición al civilismo. Este, tanto como el civismo,
están buscando refugio y lo único que puede proporcionar esta protección
es la unión de los panameños para que lancemos una nueva cruzada
civilista. Ni más ni menos. Es lo que se impone en la celebración
de 100 años como República de nuestra nación que todavía está en
formación. Nuestra consigna debe ser que Panamá es inmortal y que
la amamos no solo de palabra, sino en los hechos.
El autor es jubilado del Canal
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