
Callist
debe meditar
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com
Tengo el firme convencimiento de que el boxeo
es un negocio a gran escala, y todos los que sacan algún tipo de
beneficio de este deporte piensan, comen, respiran y hablan como
negociantes.
En los negocios, nadie piensa en perder sino todo
lo contrario.
Hago esta entrada para referirme al caso del boxeador
panameño Miguel Callist, quien lo más seguro es que no tenga la
oportunidad titular en el mes de marzo ante el campeón ligero de
la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), Leonard Dorin.
El motivo es simple y sencillo: el grupo de Dorin,
encabezado por Yvon Michel, está buscando una mejor bolsa para repartir.
Para ello, trabajan insistentemente en una pelea unificatoria de
títulos con Floyd Mayweather, campeón del CMB, o Paul Spadafora,
monarca de la FIB.
Si una de estas peleas se firma, obviamente Dorin
ganará más dinero que peleando con Callist.
El martes conversé con Enzo Bagnariol, presidente
del comité de campeonatos mundiales de la AMB, y me dijo que Yvon
Michel está muy interesado en los pleitos unificatorios, incluso,
le envió una carta notificándole su interés por cerrar el trato
ya sea con Mayweather o Spadafora.
Ahora bien. Callist no debe desilusionarse por esta
situación. Sé que no debe ser una gracia estar entrenando para una
pelea de campeonato mundial, y que de la noche a la mañana los planes
vayan cambiando.
Callist debe aceptar, si no hay pelea con Dorin,
pelear por un título interino y no perder más tiempo.
Es más, está en la misma situación que Santiago
Samaniego, quien ahora es el campeón indiscutible superwelter de
la AMB.
Este año es muy importante para Callist y no puede
dejarlo pasar.
Los grandes magnates de este deporte son quienes
al final deciden y en muchas ocasiones, los organismos que rigen
el boxeo inclinan su balanza a pleitos más rentables e interesantes.
He conversado mucho con Miguelito Callist y es una
persona muy inteligente; espero que ahora ponga su mente fría y
sepa tomar la mejor decisión
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