Mano a mano con la naturaleza
En una finca cercana a
la ciudad, animales y especies vegetales son la fuente para entender
un poco mejor la vida natural
Eva
Aguilar eaguilar@prensa.com
|
|
Eric De Sedas alimenta a una de
las avestruces que complementan el zoológico de El Sendero
de las Orquídeas.
|
Cuenta una leyenda panameña, que alrededor de
un higuerón bailan las brujas al anocher en una especie de rito para
lograr el amor de su amado. Previamente, cada bruja ha arrancado un
cabello de la cabeza del hombre de sus sueños, que el día de la danza
pegan al tronco del árbol ayudadas por la leche que este derrama al
hacerle una pequeña incisión. A una orden de la bruja mayor, las mujeres
danzantes se detienen y deben tocar el sitio exacto en el que se encuentra
el preciado cabello. Si a pesar del mareo que produce la danza la
bruja acierta a poner su mano sobre la hebra que le corresponde, el
hombre pasará una noche de amor con ella. Si se equivoca, su amado
sufrirá pesadillas hasta el amanecer.
Historias fantásticas y naturaleza van de
la mano. Quienes se dedican a revelar a otros los secretos de la
vida natural, de los árboles y animales que pueblan bosques y montes,
recurren a las leyendas para atraer la atención de su público. Y
así, cuando los guías de El Sendero de las Orquídeas llegan ante
el higuerón, no solo explican que este árbol es un “matapalo” que
crece de arriba hacia abajo y que terminó por ahogar al que le sirvió
de soporte, sino que es también “el árbol de las brujas”.
Pero en El Sendero de las Orquídeas no hay solo
árboles en los que las hechiceras hacen de las suyas. Allí también
hay un gran cuipo, un ejemplar alto y gordo que muy bien puede tener
más de 300 años, un dato nada sorprendente si tomamos en cuenta
que la Cavanillesia platanifolia es una especie muy longeva. Vecinos
del viejo cuipo son tres espavés, cuyo nombre común proviene de
la explicación que los indígenas dieron a los conquistadores españoles,
refiriéndose a las ventajas de observación que ofrecía la altura
del árbol: “Es pa' vé”.
 |
| El puente que atraviesa el río
va directo al “árbol de las brujas”. A la derecha, un cuipo
que muy bien puede tener 300 años de edad. |
Ubicado en Capira, a un costado de la Carretera Interamericana,
el sendero se encuentra dentro de la finca en la que Eric De Sedas
cultiva orquídeas desde hace 25 años.
Apenas el año pasado, este abogado —que dejó su
profesión a finales de los 80, cuando la crisis política y económica
le arrebató a sus clientes— decidió abrir su espacio natural a los
visitantes. Un primer grupo de estudiantes llegó en agosto, y a
partir de entonces, la idea ha sido que el lugar sirva como un centro
didáctico en el que el contacto con la naturaleza y el conocimiento
vayan de la mano.
Sin ser un sendero en el sentido estricto de la palabra,
el recorrido se inicia en un laberinto de orquídeas locales y extranjeras,
formado por especies que necesitan muchísimo sol para vivir. Muy
cerca de la entrada de la finca hay un árbol Panamá y un grupo de
bambúes, una planta de múltiples usos que De Sedas califica como
“la más fiel del mundo” por su utilidad en la fabricación de todo
tipo de instrumentos (desde palillos de dientes hasta muebles).
En la finca hay también un corutú y un guarumo,
el árbol que le sirve de alimento al mono perezoso. El guía te dejará
arrancar de un arbusto una hoja que estrujarás y olerás para ver
si eres capaz de identificar el aroma. Seguramente te parecerá que
huele igual que el líquido verde que te ponía tu abuelita en la
cabeza para refrescarte cuando volvías de jugar. Es la Pimienta
racemosa, popularmente conocida como Bay Rum, su nombre comercial,
y que además sirve como analgésico, expectorante y hasta de tónico
capilar.
|
De utilidad
|
| El Sendero
de las Orquídeas está ubicado en Capira a 45 minutos del Puente
de las Américas.
Solo se reciben visitas
de grupos que pueden formarse a medida que las personas manifiestan
su interés por visitar la finca.
Se recomienda vestirse
con pantalón largo, zapatillas y calcetines, gorra, camiseta
blanca y llevar una botellita de agua. Cuanto menos peso se
lleve al hacer el recorrido, este resultará más cómodo y agradable
para el visitante. No olvide su cámara de fotos.
|
De Sedas ha montando además un pequeño zoológico
en el que tiene dos loros moña amarilla, palomas colipavo, una pareja
de pavos reales, cuatro especies de guacamayas, dos monos araña,
un tigrillo y un precioso y agresivo faisán. A su cuidado han llegado
animales que las autoridades ambientales decomisan a los comerciantes
ilegales y que encuentran un hogar en la finca. Es el caso, por
ejemplo, de un manigordo de piel brillante y ojos grandes que, sin
embargo, está ciego.
En un lago artificial hay una cría de “kois” (carpas
japonesas) y para quien nunca ha visto un avestruz, quizás esta
sea su oportunidad de apreciar a esta ave por primera vez.
Sin embargo, el mayor atractivo de la finca es,
sin duda, el enorme orquidiario que De Sedas cuida con perseverancia,
y que es su negocio y su pasión.
Además en kaleidoskopio
• Las orquídeas
•
Mano a mano con la naturaleza •
Comentario dominical: Ocasión para amar
• Perfil literario:
Nadine Gordimer •
Nuevas adquisiciones: AUTOBIOGRAFIA
• Caja de letras:
Nostalgia de un amor •
Publican texto inédito de Loynaz •
Otros habitantes: 'Tyto alba': Utilísimo pero
muy mal visto •
Ambiente: Diez pandas nacieron en el 2002 •
Ambiente: 2003 será un año caluroso
• Tecnología:
Las novedades del 2003 •
Vitrina informática: ¡Sonría!
Usted está en 'videomail' •
Tecnología: Novedades electrónicas para
una vida futurista •
Raíces: La estructuración del país
•
hoy en la historia
|