Otros habitantes
'Tyto alba': Utilísimo pero muy
mal visto
Fauna y flora urbana
Por Jorge Ventocilla/Instituto Smithsonian
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La “lechuza de los campanarios”,
importante pero no siempre apreciada ave de la ciudad.
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Tyto es palabra griega, nombre de una especie de
búho; Alba es “blanco” en latín. Aunque usted no haya visto nunca
a la “Lechuza de los campanarios”, esta ave habita en la ciudad
de Panamá y en todas las ciudades del interior.
Búhos y lechuzas existen en todos los continentes,
excepto la Antártica y algunas islas oceánicas del Pacífico. Los
hay en desiertos calientes, entre la nieve, en los bosques y en
sitios poblados. Para el país se reportan 14 especies de búhos y
una lechuza (nuestro personaje de la semana: Tyto).
Por siglos han intrigado a los seres humanos. Es
interesante que muchos de sus nombres científicos estén asociados
con la mitología griega y romana. Y se les dedicó a la diosa Minerva,
patrona del intelecto. En viejísimas monedas de Atenas del 2,500
AC el búho aparece como emblema de victoria, suerte y sabiduría.
Perdido en el corazón
de la grande Babilón,
soy una raya en el mar
un fantasma en la ciudad;
mi vida va perdida
dice la autoridad.
Manu Chao: Clandestino |
Pero han corrido distinta suerte, según los juicios
o prejuicios de los tiempos. Así como se les ha visto como símbolo
respetable, las más de las veces se les ha considerado simple y
llanamente aves dañinas y de mal agüero. Y por eso tantas veces
se les persigue y desaloja de donde moran; y se les teme y mata
sin pensarlo demasiado.
De las pocas veces que he tenido la oportunidad
de ver un Tyto alba de cerca, dos eran animales o muertos o mal
heridos por gente del lugar. La excusa, si la hubo, fue que se podían
comer las gallinas, o algo así. Pero para biólogos que han estudiado
su ciclo de vida, la lechuza de los campanarios es quizás, y sin
exagerar, el ave más beneficiosa de todas las existentes.
La mayoría de los búhos y lechuzas se reproducen
al año de edad, pero sus expectativas de vida son relativamente
cortas. Hay reportes de búhos que viven hasta 20 años, pero son
datos de animales en zoológicos. Gordon Dee Alcorn, ornitólogo que
ha estudiado búhos por décadas, estima que en estado silvestre un
búho viejo puede estar en los 9 o 10 años de edad como máximo.
Tengo un colega que vive cerca al Parque Urracá,
en Bella Vista, y cada noche puede verlas sobre el Banco Exterior:
como la iluminación del edificio alumbra hacia el cielo, se detectan
las blancas aves cuando pasan volando. Estoy seguro, además, de
que las hay en todos o casi todos los campanarios de las iglesias
-en la torre de Panamá la Vieja con toda seguridad-, y en techos
y áticos de casas antiguas y no tan antiguas.
Una sola de estas lechuzas puede comer en una noche,
una vez y medio su propio peso en ratas o ratones. Claro que hay
que tener en cuenta que esta cantidad es menos nutritiva para el
ave de lo que pudiera parecer pues huesos, pelos y demás no contribuyen
a sus necesidades de calorías. Búhos y lechuzas son carnívoras y
comen los animales enteros, regurgitando luego lo que no digieren.
La contribución de Tyto alba a la disminución de
alimañas en la ciudad es notable y por eso digo que aunque mal visto,
el personaje es utilísimo. Y de la misma manera como creo que algo
inteligente se debe hacer para controlar el aumento de talingos
en la ciudad, insisto en que a Tyto alba se le debe conocer y proteger
más.
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