Panamá, 12 de enero de 2003
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Vallarino dijo no

Gestos como los de Roberto Chiari ayer, y de Alberto Vallarino hoy, los sabe calibrar bien el pueblopanameño

Juan B. Gómez

La anécdota política que ha capitalizado la atención del pueblo panameño durante los últimos días es indudablemente la renuncia del ingeniero Alberto Vallarino a continuar en la lucha por la conquista del poder en las próximas elecciones. Esta noticia tomó por sorpresa a los panameños, pero de cierto modo es lo que se esperaba de él. Yo escribí el 20 de noviembre en La Prensa: “Sigo pensando que Vallarino debe fundar su propio partido, y no estar como hasta ahora, dependiendo de los demás. Y otra cosa puede suceder, aunque Ud. no lo crea, como dice Ripley: que cansado de su propia incertidumbre… renuncie a ser candidato en las próximas elecciones. Y entonces sí: ya ustedes saben quién será el ganador”.

Por eso, cuando hizo su anuncio, yo reflexioné: Hay momentos en la vida en que uno se ve enfrentado a tanta bajeza, que no le queda otro camino que renunciar… Ante la navaja cachituerta del villano, esgrimir el florete del caballero, recomendaba el Dr. Santiago Ramón y Cajal.

En mi artículo anterior: “La primera fuerza” (La Prensa 20 de octubre de 2002), le decía a Vallarino: “Recuerde lo que dijo un gran pensador argentino: Los hombres excelentes llegan con honor o no llegan…”.

Su decisión fue irrevocable. Dejó la nave sin capitán. ¿Hizo lo correcto? La historia lo dirá. Alguien dijo, comentando su renuncia, que se había suicidado políticamente. Eso está por ver. Cuando lo vi en su entrevista con la periodista Luz María Noli, recordé a don Roberto F. Chiari, a quien el comandante Remón le había entregado el poder, luego de un golpe de Estado que el militar había dado al Dr. Daniel Chanis; y todos recuerdan el gesto inolvidable del gran liberal: Yo no entraré a la Presidencia de la República por la puerta de la cocina. Consultó a la Corte Suprema cuál era su situación constitucional; y como la Corte le respondió que el presidente constitucional era el Dr. Chanis, el gran patriota tomó su sombrero y salió de la Presidencia. Y 10 años más tarde, el pueblo panameño lo eligió dándole un respaldo aplastante y definitivo.

Gestos como los de Chiari ayer, y de Vallarino hoy, los sabe calibrar bien el pueblo panameño. No nos adelantemos a la historia, esperemos.

El autor es periodista

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