Vallarino dijo no
Gestos como los de Roberto
Chiari ayer, y de Alberto Vallarino hoy, los sabe calibrar bien
el pueblopanameño
Juan B. Gómez
La anécdota política que ha capitalizado
la atención del pueblo panameño durante los últimos días es indudablemente
la renuncia del ingeniero Alberto Vallarino a continuar en la lucha
por la conquista del poder en las próximas elecciones. Esta noticia
tomó por sorpresa a los panameños, pero de cierto modo es lo que
se esperaba de él. Yo escribí el 20 de noviembre en La Prensa: “Sigo
pensando que Vallarino debe fundar su propio partido, y no estar
como hasta ahora, dependiendo de los demás. Y otra cosa puede suceder,
aunque Ud. no lo crea, como dice Ripley: que cansado de su propia
incertidumbre… renuncie a ser candidato en las próximas elecciones.
Y entonces sí: ya ustedes saben quién será el ganador”.
Por eso, cuando hizo su anuncio, yo reflexioné:
Hay momentos en la vida en que uno se ve enfrentado a tanta bajeza,
que no le queda otro camino que renunciar… Ante la navaja cachituerta
del villano, esgrimir el florete del caballero, recomendaba el Dr.
Santiago Ramón y Cajal.
En mi artículo anterior: “La primera fuerza” (La
Prensa 20 de octubre de 2002), le decía a Vallarino: “Recuerde lo
que dijo un gran pensador argentino: Los hombres excelentes llegan
con honor o no llegan…”.
Su decisión fue irrevocable. Dejó la nave sin capitán.
¿Hizo lo correcto? La historia lo dirá. Alguien dijo, comentando
su renuncia, que se había suicidado políticamente. Eso está por
ver. Cuando lo vi en su entrevista con la periodista Luz María Noli,
recordé a don Roberto F. Chiari, a quien el comandante Remón le
había entregado el poder, luego de un golpe de Estado que el militar
había dado al Dr. Daniel Chanis; y todos recuerdan el gesto inolvidable
del gran liberal: Yo no entraré a la Presidencia de la República
por la puerta de la cocina. Consultó a la Corte Suprema cuál era
su situación constitucional; y como la Corte le respondió que el
presidente constitucional era el Dr. Chanis, el gran patriota tomó
su sombrero y salió de la Presidencia. Y 10 años más tarde, el pueblo
panameño lo eligió dándole un respaldo aplastante y definitivo.
Gestos como los de Chiari ayer, y de Vallarino hoy,
los sabe calibrar bien el pueblo panameño. No nos adelantemos a
la historia, esperemos.
El autor es periodista
Además en opinión
• Primera, segunda
y tercera fuerzas: Guillermo Sánchez Borbón •
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• Fe
de errata •
Vientos fríos entre París y Washington: Betty Brannan
Jaén •
Vallarino dijo no: Juan B. Gómez
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