Panamá, 12 de enero de 2003
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Vientos fríos entre París y Washington

A nivel popular, las encuestas muestran una oposición abrumadora por parte de los franceses a la idea de hacer guerra contra Irak

Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com

PARIS, FRANCIA. —Mientras que Washington tiembla bajo una capa de hielo que asustaría a cualquier oso polar, los parisinos no se recobran del asombro de una pequeña nevada que cayó aquí el domingo pasado. Sin embargo, los vientos fríos que soplan entre París y Washington en estos días son más cuestión de política que de temperatura, porque Francia se está resistiendo a la guerra contra Irak que Estados Unidos desea lanzar.

Esa resistencia se manifiesta a varios niveles. A nivel popular, las encuestas muestran una oposición abrumadora a la idea de hacer guerra contra Irak. Según el sondeo publicado el jueves por el diario Le Figaro, un 77 por ciento de los franceses se opone a una intervención militar contra Irak, mientras que Le Parisien publicó una encuesta el mismo día que indica que un 66 por ciento de los franceses le dice “no” a la guerra.

A nivel internacional, mientras tanto, da la casualidad que en este mes le corresponde a Francia presidir el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y algunos medios internacionales reportan que Francia parece dispuesta a utilizar esa presidencia temporal para tratar de demorar los preparativos de guerra. El ministro francés de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, le escribió el miércoles a todos los miembros del Consejo de Seguridad exigiendo que “toda la información disponible sea [sobre las supuestas armas nucleares de Sadam Husein] transmitida inmediatamente” a los inspectores de la ONU en Irak, para que estos puedan “apreciar la realidad de los hechos”. El significado de esta carta, señaló Le Monde en el titular más prominente de su primera plana del viernes, es que “Francia presiona a Bush a producir sus pruebas sobre Irak”. Dos artículos en esa misma edición de Le Monde expresaron la inquietud de que “hay indicios múltiples de la determinación estadounidense de entrar en una guerra contra Bagdad, con o sin el aval de las Naciones Unidas”. Otros medios franceses tildan la guerra de “inminente”.

Ante eso, a nivel político, el presidente francés, Jacques Chirac, se ha pronunciado en contra de la guerra contra Irak mientras que simultáneamente intenta preparar el terreno diplomático y político para cuando la guerra estalle. Por un lado, Chirac ordenó que sus jefes militares “se mantengan listos para toda eventualidad”, cosa que el diario Le Figaro interpretó como un intento por “preparar la opinión pública francesa para la guerra inminente”. Esa reacción motivó que Chirac saliera a dar declaraciones que nuevamente criticaban la insistencia estadounidense en hacer guerra. “Desde el principio, Francia ha preferido una solución pacifica porque creemos que una intervención militar, debido a sus consecuencias humanas, estratégicas y políticas, solo debe considerarse cuando todas las demás posibilidades hayan fallado, y solamente, por supuesto, por decisión del Consejo de Seguridad”, dijo Chirac en una conferencia de prensa.

“Recurrir a la fuerza es siempre la peor de las soluciones”, puntualizó el presidente francés.

Pero todo esto estuvo acompañado por un lamento que yo encontré interesantísimo: Según Chirac, la perspectiva francesa sobre eventos internacionales tiene poco peso en el mundo, porque los franceses no tienen su propio canal internacional de televisión. En otras palabras, reportó Le Figaro, lo que Francia necesita para retomar su posición de influencia global es “una CNN a la francesa”.

Parece que mientras que Estados Unidos tiene su CNN, Inglaterra su BBC, y los árabes su Al-Jazeera, Francia se ha quedado fuera de la jugada en lo que Chirac llamó “la batalla de las imágenes”. Entre otras cosas, aparentemente, hay descontento en Francia por la cobertura que CNN dio a los recientes disturbios en la Costa de Marfil (que involucraron a soldados franceses). Por ello, Chirac ha ordenado que su gobierno estudie la creación de una gran cadena internacional de servicios informativos que serviría no solamente para difundir la perspectiva francesa sobre temas diplomáticos, sino también para difundir la cultura francesa (ciertamente admirable, en mi opinión).

Sin embargo, el anhelo de Chirac por “una CNN a la francesa” confirma que vivimos en un mundo nuevo. En otros tiempos —sobretodo en la época en que los países europeos dominaban el planeta—- el poder de un país se medía por el tamaño de su armada, mientras que hoy día se mide por el alcance de sus canales de televisión. Si seguimos por este camino, lo que se vislumbra como destino final es la bonita idea de un mundo en que todas las guerras son entre imágenes, y no entre seres humanos.

La autora es corresponsal en Washington

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