Vientos fríos entre París y Washington
A nivel popular, las encuestas
muestran una oposición abrumadora por parte de los franceses a la
idea de hacer guerra contra Irak
Betty Brannan Jaén laprensadc@aol.com
PARIS, FRANCIA. —Mientras que Washington
tiembla bajo una capa de hielo que asustaría a cualquier oso polar,
los parisinos no se recobran del asombro de una pequeña nevada que
cayó aquí el domingo pasado. Sin embargo, los vientos fríos que
soplan entre París y Washington en estos días son más cuestión de
política que de temperatura, porque Francia se está resistiendo
a la guerra contra Irak que Estados Unidos desea lanzar.
Esa resistencia se manifiesta a varios niveles.
A nivel popular, las encuestas muestran una oposición abrumadora
a la idea de hacer guerra contra Irak. Según el sondeo publicado
el jueves por el diario Le Figaro, un 77 por ciento de los franceses
se opone a una intervención militar contra Irak, mientras que Le
Parisien publicó una encuesta el mismo día que indica que un 66
por ciento de los franceses le dice “no” a la guerra.
A nivel internacional, mientras tanto, da la casualidad
que en este mes le corresponde a Francia presidir el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas y algunos medios internacionales
reportan que Francia parece dispuesta a utilizar esa presidencia
temporal para tratar de demorar los preparativos de guerra. El ministro
francés de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, le escribió
el miércoles a todos los miembros del Consejo de Seguridad exigiendo
que “toda la información disponible sea [sobre las supuestas armas
nucleares de Sadam Husein] transmitida inmediatamente” a los inspectores
de la ONU en Irak, para que estos puedan “apreciar la realidad de
los hechos”. El significado de esta carta, señaló Le Monde en el
titular más prominente de su primera plana del viernes, es que “Francia
presiona a Bush a producir sus pruebas sobre Irak”. Dos artículos
en esa misma edición de Le Monde expresaron la inquietud de que
“hay indicios múltiples de la determinación estadounidense de entrar
en una guerra contra Bagdad, con o sin el aval de las Naciones Unidas”.
Otros medios franceses tildan la guerra de “inminente”.
Ante eso, a nivel político, el presidente francés,
Jacques Chirac, se ha pronunciado en contra de la guerra contra
Irak mientras que simultáneamente intenta preparar el terreno diplomático
y político para cuando la guerra estalle. Por un lado, Chirac ordenó
que sus jefes militares “se mantengan listos para toda eventualidad”,
cosa que el diario Le Figaro interpretó como un intento por “preparar
la opinión pública francesa para la guerra inminente”. Esa reacción
motivó que Chirac saliera a dar declaraciones que nuevamente criticaban
la insistencia estadounidense en hacer guerra. “Desde el principio,
Francia ha preferido una solución pacifica porque creemos que una
intervención militar, debido a sus consecuencias humanas, estratégicas
y políticas, solo debe considerarse cuando todas las demás posibilidades
hayan fallado, y solamente, por supuesto, por decisión del Consejo
de Seguridad”, dijo Chirac en una conferencia de prensa.
“Recurrir a la fuerza es siempre la peor de las
soluciones”, puntualizó el presidente francés.
Pero todo esto estuvo acompañado por un lamento
que yo encontré interesantísimo: Según Chirac, la perspectiva francesa
sobre eventos internacionales tiene poco peso en el mundo, porque
los franceses no tienen su propio canal internacional de televisión.
En otras palabras, reportó Le Figaro, lo que Francia necesita para
retomar su posición de influencia global es “una CNN a la francesa”.
Parece que mientras que Estados Unidos tiene su
CNN, Inglaterra su BBC, y los árabes su Al-Jazeera, Francia se ha
quedado fuera de la jugada en lo que Chirac llamó “la batalla de
las imágenes”. Entre otras cosas, aparentemente, hay descontento
en Francia por la cobertura que CNN dio a los recientes disturbios
en la Costa de Marfil (que involucraron a soldados franceses). Por
ello, Chirac ha ordenado que su gobierno estudie la creación de
una gran cadena internacional de servicios informativos que serviría
no solamente para difundir la perspectiva francesa sobre temas diplomáticos,
sino también para difundir la cultura francesa (ciertamente admirable,
en mi opinión).
Sin embargo, el anhelo de Chirac por “una CNN a
la francesa” confirma que vivimos en un mundo nuevo. En otros tiempos
—sobretodo en la época en que los países europeos dominaban el planeta—-
el poder de un país se medía por el tamaño de su armada, mientras
que hoy día se mide por el alcance de sus canales de televisión.
Si seguimos por este camino, lo que se vislumbra como destino final
es la bonita idea de un mundo en que todas las guerras son entre
imágenes, y no entre seres humanos.
La autora es corresponsal en Washington
Además en opinión
• Primera, segunda
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Gratitud y esclavitud: Marco Julio de Obaldía
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