Aires de renovación
Se impulsa la creación
de un Sistema Nacional de Acreditación y Evaluación para medir la
calidad de las universidades estatales y privadas
MARIO A. MUÑOZ andresm@prensa.com
Estas últimas semanas, la Universidad de Panamá
(UP) y la Universidad Santa María La Antigua (USMA), los dos centros
de estudios superiores más antiguos del país, han padecido conflictos
laborales por diferentes causas: falta de presupuesto, en la primera,
y reestructuración administrativa, en la segunda.
En la UP se concentra la mayor cantidad de estudiantes
universitarios del país (60%), en tanto que la USMA fue, por mucho
tiempo, el único centro que desde el sector privado ofreció educación
superior.
Además de los problemas económicos conocidos, la
mayor competencia en el mercado, especialmente a partir del año
1990, plantea retos no solamente a esas dos instituciones, sino
a todo el sistema de educación superior.
Es necesario renovarse, cambiar la legislación,
adecuar la medición de la calidad a los estándares internacionales
y mejorar la competitividad, sostiene el Consejo de Rectores, organismo
que reúne a los representantes de las universidades privadas y estatales.
El Consejo señala que esas medidas impulsarán el desarrollo del
sector y una mejor formación académica.
Para el presidente del Consejo, Miguel Angel Cañizalez,
es necesario actualizar y modernizar las leyes. En ese sentido,
recordó que la ley que regula el sector, que data de 1963, establece,
por ejemplo, que en el país hay una sola universidad oficial, lo
cual no se ajusta con la realidad, dado que hoy existen cuatro instituciones
oficiales.
“Una de las medidas es mejorar la coordinación entre
las universidades oficiales. En estos momentos deben comenzar a
crear áreas de especialidad por universidad. Por ejemplo, si hablamos
de la Universidad de las Américas, ellos podrían especializarse
en el área de la salud, [en tanto que] la Universidad Tecnológica
podría profundizar en las ingenierías”, dijo Cañizalez, también
rector de ULACIT.
La UP, según Cañizales, tiene una primacía por su
antiguedad, su experiencia acumulada, sus aportes y ayuda a los
jóvenes con pocos recursos a superarse.
Sin embargo, destacó el papel de las universidades
particulares, que no deben ser enemigas y competidoras de las oficiales,
sino aliadas.
Agregó que la manera como se mide la calidad debe
modificarse.
Tiene que darse, según él, un proceso en el cual
se pase de un sistema de fiscalización a otro de acreditación tanto
nacional como internacional.
Este año se pondrá a funcionar un Sistema Nacional
de Acreditación y Evaluación, que le quitará el rol de fiscalizador
a la UP. “La universidad oficial no puede ser juez y parte, no puede
formar parte de la acreditación y ser la que determina si una universidad
es buena o mala”, explicó Cañizalez.
Bajo el sistema propuesto, el Ministerio de Educación
será el rector de la educación superior.
El Consejo de Rectores también se propone regular
y hacer más estrictos los requisitos para establecer universidades
en el país, ya que, según ellos, la situación se está volviendo
“incontrolable”.
“Las universidades que funcionan en el país deben
tener requisitos más específicos y mucho más rigurosos. Pareciera
que es fácil instalarse en Panamá. Pero el sistema ya se agotó y
hay demasiadas universidades, con lo cual se va a confundir al estudiantado”,
sostuvo Cañizalez.
Para tener una idea de la situación, hay que tener
en cuenta que de 1990 al 2001, se fundaron en el país 17 instituciones
universitarias, tanto públicas como privadas.
De cara al futuro
En el 2003, las universidades privadas han tomado
medidas para ser más competitivas y atraer estudiantes, ya que están
regidas por la libre oferta y demanda.
En la actualidad, 24 instituciones funcionan en
el país.
La oferta educativa se ha incrementado y diversificado
en los últimos años. Esa diversificación ha pasado de las profesiones
liberales (como derecho, medicina) a las profesiones tecnológicas
(ingeniería, por ejemplo), hasta llegar a las profesiones vinculadas
con el desenvolvimiento de la vida humana, en su interacción con
el ambiente.
Así, solo el 40% de los títulos que se ofrecen son
licenciaturas. Además, se ofrecen carreras técnicas (un 15%), de
especialización (3.8%), de postgrado (10.34%), de maestría (27.5%)
y de doctorado (1.5%).
Para abrir y mantener carreras, o para establecer
los períodos académicos, las instituciones efectúan estudios de
mercado y están pendientes de las necesidades de los estudiantes.
La USMA, por ejemplo, impulsa el cambio a módulos
en sus carreras; así mismo, a partir de este año reconocerá la experiencia
profesional para seguir estudios de licenciatura y de postgrado.
Continuará, además, con la internalización de la
universidad, a través de aliados estratégicos que apoyen el mejoramiento
de la formación de los estudiantes. Se valdrá de la tecnología para
mejorar su oferta, por ejemplo, utilizar la plataforma virtual como
complemento de su enseñanza y mantener los servicios de matrícula
y de la biblioteca por internet.
La USMA también ofrecerá doctorados en derecho y
psicología.
El vicerrector administrativo de la USMA, Francisco
Fong, explicó que como toda empresa privada, esta institución está
inserta en una realidad económica.
“Nosotros estamos combatiendo con creatividad los
problemas sociales de nuestros estudiantes, porque sus padres no
tienen trabajo o han bajado sus ingresos”, sostuvo Fong.
El vicerrector reconoció que ha habido una disminución
en ingresos por la situación económica, pero, según dijo “ha sido
un año donde hemos explorado otras avenidas, por ejemplo, nuevos
programas en postgrados”.
La USMA, desde 1965 a 1990 no compitió con otras
ofertas privadas, recordó.
“Ahora tenemos otras universidades que se han entrado
con carreras similares o iguales a las nuestras y que compiten por
la masa estudiantil”, afirmó Fong.
El mercado panameño, añadió, es pequeño y hay universidades
que tienen presencia física fuerte con edificios y campus, lo que
de alguna manera afecta a la USMA.
Por otra parte, la ULACIT, explicó Miguel Angel
Cañizalez, ha puesto en marcha cambios en los diseños curriculares,
en la medida que se necesitan carreras.
Se creó y se mantendrá durante el año una especialización
en gestión internacional de mercancía y una maestría en transporte
intermodal, así como un postgrado en administración marítima, que
se relaciona a los puertos y al sector marítimo.
Según Cañizales “hay demandas que hay que empezar
a cubrir, invertir en esas áreas”.
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