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De fracaso en fracaso
Reinaldo A. Weeks D.
rweeks@prensa.com
El final de los XIX Juegos Deportivos Centroamericanos
y del Caribe celebrados en El Salvador coincidió aquí en Panamá
con el largo fin de semana feriado, lo que en parte desvió la atención
de muchos fanáticos en cuanto a los comentarios que surgieron en
torno al papel desempeñado por la representación criolla en esta
competencia regional. En nuestro caso particular, en la edición
del pasado domingo 8 de diciembre adelantamos parte de nuestros
comentarios en una nota donde destacamos que la nadadora Eileen
Coparropa fue la que cargó con el peso de la delegación panameña,
toda vez que sus dos medallas de oro fueron las que salvaron a Panamá
de quedar sumergida más allá del duodécimo puesto que ocupó.
De vuelta ahora a la normalidad, creo que
es necesario seguir profundizando sobre este tema e insistir una
vez más ante las autoridades del gobierno y la dirigencia deportiva,
para que miren el deporte con la seriedad que se merece, si es que
realmente existe el interés, tal como lo está demandando gran parte
de la población panameña, de que a nuestro deporte y atletas se
les dote de la adecuada preparación y recursos para poder competir
con oportunidades de triunfo en estos Juegos, o sencillamente seguiremos
cosechando fracasos tras fracasos.
Las dos medallas de oro conquistadas
por Coparropa de ninguna manera responden a una planificación u
aporte de las autoridades deportivas nacionales, sino más bien al
sacrificio y apoyo de los padres de la nadadora y de uno que otro
patrocinador que de manera particular le ha brindado ayuda para
que pueda estudiar y competir en Estados Unidos, donde tiene acceso
a mayores oportunidades y facilidades de entrenamiento.
Lógicamente que para obtener resultados positivos
en estas competencias, al igual como lo han hecho otros países,
que en el pasado Panamá superaba deportivamente, es necesario contar
también con el respaldo de la empresa privada, pero lamentablemente
la falta de credibilidad y los malos ejemplos que dan muchos dirigentes
deportivos, sumado a las pugnas que se dan entre ellos, son elementos
que contribuyen a ahuyentar esa probable ayuda.
A mediados del próximo año serán los Juegos
Panamericanos en Santo Domingo, República Dominicana, y conociendo
la mentalidad de la mayoría de los dirigentes deportivos, tanto
de las federaciones como del Comité Olímpico de Panamá, desde ya
estarán tirando su línea para ver de qué manera logran ''justificar''
la asistencia de sus atletas a esos Juegos a como dé lugar, para
que luego de los resultados adversos vuelvan a enarbolar la excusa
de siempre en cuanto a la falta de apoyo gubernamental, cuando se
sabe de antemano que ese es un mal repetitivo.
Hace unos años se podía contar también con
el pesista Alexis Batista, quien actualmente se encuentra inactivo
tras una lesión.
¿Hasta cuándo Panamá seguirá dependiendo
de Eileen Coparropa, como única esperanza para hacer entonar las
notas de nuestro Himno Nacional en los juegos regionales? Solo Dios
lo sabe. Ella es humana y en cualquier momento puede tener su baja
o mal momento, y lo triste es que detrás de ella no se ve en estos
momentos ningún otro atleta de alto rendimiento que pueda ser garantía
de triunfo.
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