Sentimiento
de anfitrión
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
En el año de 1998,
Panamá perdió la sede de la Copa de Naciones de Fútbol de 1999
en los tiempos en que Rogelio Paredes dirigía los destinos de
la Federación Panameña de Fútbol, porque el ex viceministro
de Vivienda no tuvo el respaldo de nadie. Por entonces, la UNCAF
solicitaba como garantía 150 mil dólares para sufragar gastos
de premios y otros detalles. Por mucho que Rafael Salguero y
Oscar Thamar le dieron una prórroga, Paredes, agobiado por una
crisis interna en la federación, no pudo conseguir ni apoyo
de la empresa privada ni mucho menos del gobierno, fue así como
el torneo se fue para Costa Rica.
Ahora son otros tiempos,
con Ariel Alvarado, Ramón Cardoze y comitiva, las cosas han
cambiado, la federación o comisión normalizadora ha conseguido
que a Panamá la tomen en cuenta como sede de diferentes torneos.
Sin embargo, hasta el lunes tuvimos que comernos las uñas en
vísperas de estos compromisos internacionales, porque nunca
faltan las especulaciones que hablan de despojarnos de las sedes
por el mal eterno en nuestro fútbol: los coliseos.
Afortunadamente,
ayer Salguero y Thamar vieron con buenos ojos la cancha del
estadio Rommel Fernández, independientemente de que el director
del INDE, Roberto Arango, haya dicho a mediados de diciembre
pasado, que no iba a jugarse la Copa de Naciones en el Rommel
Fernández para permitir que la grama germine en su totalidad.
De no darse, entonces
se tendría que recurrir al Estadio Nacional, aunque no lo creo,
porque ayer vi cómo la grama ha ido creciendo vertiginosamente,
en comparación con la última vez que hicimos una inspección
con el señor Arango a mediados de diciembre, incluso luce mejor
que la cancha del estadio de Colón que tiene más tiempo de haberse
sembrado.
El problema de los
coliseos siempre ha sido uno de los males eternos del fútbol,
pero por lo que vimos ayer, la cancha va a estar en mejores
condiciones en comparación con otras oportunidades, cuando se
han jugado partidos de eliminatorias.
Este es un mal que
no sé cuándo se va a solucionar. Antes pensar en ser sede era
difícil en vista de la falta de apoyo económico, ahora, cuando
se tiene ese respaldo, nos mantenemos cortos con respecto a
los coliseos.
Eso sí, lo que me
alienta es que para la Copa de Naciones no va a haber mayores
problemas porque vamos a estar en pleno verano, habrá que esperar
más adelante en los meses de invierno si la cancha responde
con el drenaje que se le hizo.
Lo importante en
todo caso ha sido el hecho de que en menos de 24 horas la Comisión
Normalizadora consiguió que los organismos regionales ratificaran
las sedes de Colón y Panamá para los torneos Sub 17 y la Copa
de Naciones, otro logro más de Ariel y su gente, que contra
viento y marea se han salido con las suyas. Solo falta que les
aprueben los estatutos.
Por el momento, disfrutemos
de los dos torneos que se avecinan y apoyemos a las selecciones
nacionales. Sintámonos buenos anfitriones.