Próstata: el dolor de cabeza masculino
Raúl Carrillo
rcarrillo@prensa.com
Parece ser que el ego fluye junto con la sangre por las venas del
prejuicioso y divino ser humano. Esta es la razón de que el hombre
se haya jactado siempre de ser moderno, aunque en otras épocas no
hubiera soñado jamás con internet, los chat o el teléfono celular.
Sin embargo, es irónico que hoy en día, a pesar
de contar con tantos avances tecnológicos, aún la mente conserve
en formol los tabúes, que son barreras abstractas que impiden muchas
veces detectar a tiempo un tumor benigno o maligno como el de próstata,
por ostentar un machismo obsoleto.
¿Dónde está mi próstata?
Según Cornelio Viluce Bellizzi, especialista en
urología, endourología y transplante renal, la próstata es una glándula
que está situada debajo de la vejiga y que la atraviesa el conducto
urinario, la uretra, y su función básica es producir unas sustancias
nutritivas que son las que mantienen el semen viable para dar paso
a la reproducción humana
Aproximadamente a partir de los 40 años empieza
un crecimiento prostático que se llama crecimiento benigno o HBP
en forma exponencial, que hace que la glándula aumente de tamaño
con los años. “Por eso es importante el examen periódico anual.
Es necesario que el hombre se haga, por lo menos una vez al año,
su examen prostático o el examen rectal para evaluarlo, y saber
cómo marcha el crecimiento de la glándula y si hay alguna sospecha
de cáncer”, dijo Viluce.
En un 5% de los hombres de 40 años hay una prevalencia
significativa, aunque totalmente asintomática, de desarrollar un
tumor de próstata. Y a los 80 años, casi el 90% de los hombres tienen
prevalencia de tener hiperplasia prostática benigna, según explicó
el médico. Lo mismo es válido para un crecimiento prostático maligno
de la próstata.
¿Un tumor bueno o malo?
La próstata sufre “enfermedades benignas y enfermedades
malignas”. Las benignas son las que usualmente se conocen como las
quirúrgicas. Una de ellas son la prostatitis, que se trata médicamente
y aparece por lo general en edades mucho más tempranas. Mientras
que la enfermedad prostática maligna, que es el cáncer de próstata,
también aparece pronto.
Los síntomas
Cuando el “crecimiento prostático benigno ocurre,
la persona se levanta de noche a orinar, dos, tres y hasta cuatro
veces, y cada vez que orina lo hace en poquitas cantidades, como
un chorro disminuido de fuerza”. El Dr. Cornelio dijo que de día,
también se orina de la misma forma y que inclusive el hombre se
ve obligado a pujar para que la orina salga más rápido. Esto va
evolucionando y empeorando poco a poco hasta llegar al extremo de
retener orina.
En cuanto al cáncer de próstata, “lastimosamente
no hay ningún síntoma cuando es una enfermedad incipiente. O sea,
cuando el tumor es pequeño, no da ninguna señal de existencia. Es
por eso que es importante hacerse el chequeo prostático anual a
partir de los 40 años. Antes de esa edad, no se recomienda un chequeo
médico porque la incidencia de crecimiento prostático es baja”,
apuntó Viluce.
Sin embargo, puede “darse la coincidencia de un
caso en el que exista un crecimiento prostático benigno y también
haya un cáncer. Uno no va a dar al otro”. Pero el crecimiento prostático
maligno puede pasar inadvertido.
¡Alerta!
Cuando se presenta un tumor maligno, este se desarrolla
poco a poco y la persona se va acostumbrando a orinar mal. ¡Cuidado!,
esto se debe tomar como una señal de alarma por minúscula que sea.
Aunque la densidad de la orina no se va a ver afectada por el crecimiento
de la próstata, solo se verá afectada solo por la cantidad de líquido
que la persona tome. Lo que sí se puede ver “es que cuando la próstata
va creciendo, al hombre le va quedando retenida la mitad o tres
cuartas partes de lo que orina. Y ese residuo de orina se puede
infectar y va adquiriendo un olor desagradable, también puede ser
un foco de infecciones que forman cálculos”.
El Dr.Viluce, quien atiende en uno de los consultorios
médicos de Paitilla, dijo que el chequeo de la próstata consiste
en el tacto rectal y la evaluación del resultado del examen de sangre
requerido en estos casos. Y agregó que “hoy en día no existe medicina
alguna que detenga el crecimiento prostático, ya que es un proceso
hormonal controlado por la testosterona, pero podemos evitarlo no
consumiendo mucho alcohol como picantes”.
Según el Dr. Viluce, hay un factor genético en ambos
casos, que la mayoría de las veces afecta la vida sexual del paciente
“aunque no debería ser así”. Y es que además de los dolores en los
testículos, psicológicamente el hombre se siente limitado para llevar
a cabo su vida sexual con normalidad, y se convierte en víctima
de la depresión.
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