Temen epidemia en La Doradilla y en Naos
URANIA CECILIA MOLINA
ESPECIAL PARA LA PRENSA
nacionales@prensa.com
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Los niños tienen que tomar agua
de la quebrada.
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LA CHORRERA, Panamá. —Las comunidades de Naos y La Doradilla, en el corregimiento de Guadalupe del distrito de La Chorrera, tienen más de un mes de estar sin servicio de agua potable, denunciaron sus moradores.
Explicaron que ambas comunidades se abastecen de un acueducto rural que construyó, a un costo de más de 240 mil dólares, el Fondo de Inversión Social (FIS), cuyas turbinas sufrieron un daño grave el pasado 17 de octubre, mes y medio después de estar funcionando.
Carlos Silva, quien desde hace 18 meses reside en la comunidad, manifestó que la falta de agua potable dificulta la vida, no solo de los adultos, sino también de los niños más pequeños, quienes tienen que beber agua de los pozos y quebradas.
Agregó que todas las mañanas tiene que bajar las empinadas lomas de La Doradilla con sus hijos para poder bañarse y lavar la ropa. Explicó que lo más difícil es que esa misma agua la tienen que usar para el consumo diario y preparar sus alimentos.
Silva indicó que cuando hay dinero se puede ir a “la tienda del chino”, un comisariato ubicado a más de un kilómetro de la comunidad, donde la pueden comprar a un real o diez centavos el tanque de cinco galones.
No obstante -informó Silva- el agua que vende el chino no es potable, sino de un pozo brocal que construyó al lado de su comisariato para abastecer su lavamático.
Harmodio Alabarca, vicepresidente del Comité de Agua de ambas comunidades, expresó que por orden del FIS paralizaron las tres turbinas que abastecen de agua.
Dijo que el 17 de octubre, cuando se dio un apagón eléctrico a nivel nacional, una de las turbinas sufrió un daño, no volvió a funcionar y esto fue informado al FIS, por lo que se ordenó paralizar las otras dos turbinas hasta que se hiciera un estudio de lo que ocurrió.
Alabarca informó que esperan la presencia de los técnicos del FIS o de la empresa responsable del proyecto, porque no se atreven a utilizarlo para no perder la garantía de construcción.
El vicepresidente del comité informó que la falta de agua potable los tiene preocupados, porque antes de construir el alcantarillado se dio un brote de hepatitis que afectó a más de 17 personas.
Dijo que ahora, como no hay agua en las casas, se volvieron a utilizar los mismos pozos que en el pasado provocaron el brote de la enfermedad y “peor, porque antes solo había unas 350 familias y ahora hay más de mil 500”
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