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Cartas y Comentarios
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
Recibos borrosos en el Corredor Norte
7 de enero del 2003
Desde
hace mucho, mucho tiempo quiero comentar que ni los lentes o la
lupa o la linterna pueden dar luz a los recibos sin tinta que entregan
en las casetas de pago del Corredor Norte.
Muchas veces me detengo y le digo al despachador
que por favor avise a su supervisor que hay que cambiar la tinta,
y las respuestas han sido múltiples. Algunas muy amables,
otras me vale un pepino, otras comprensivas, y finalmente,
señora, yo no puedo hacer nada aunque les diga.
Creo que si cobran, la obligación es
dar un recibo con tinta apropiada. La supervisión incluye
mantener el nivel de tinta adecuado. A tal extremo se ha llegado,
que ya no puedo hablar de tenuemente marcado, porque lo que marca
es la fuerza de la cabeza que deja encriptada unas líneas
naturalmente ilegibles.
Si pago por transitar por el corredor, tengo
derecho a obtener un recibo debidamente marcado, que no mate mi
vista tratando de ver qué día fue o cuánto
fue. ¿Es que los administradores del corredor no saben que
los usuarios que nos resistimos a comprar las tarjetas también
tenemos que sacar cuentas?
Lelia Lombardo
Comentan opiniones de Vallarino Arias
Panamá, 3 de enero del 2003.
He leído con gran interés y enorme
desagrado los artículos escritos por Octavio Vallarino Arias
y, ahora, una carta que él envió a La Prensa, publicada
el día 2 de enero con el título de A favor de
la presencia de soldados norteamericanos.
Cuando el juez hondureño que en la ciudad
de Trujillo a mediados del siglo XIX estaba juzgando al filibustero
William Walker, entendió que este objetaba que no se le podía
condenar a muerte por filibustero porque era un término
cuya definición no aparecía en ningún diccionario
legal, respondió genialmente: señor Walker,
la definición de 'filibustero' es usted.
Si, como dice el Evangelio, por los frutos
se conoce el árbol, Octavio Vallarino Arias, por sus artículos
y cartas, es la definición de lo que en todas partes se conoce
como un vendepatria.
Según la carta de Vallarino, los estadounidenses
tenían derecho a invadir Panamá, violar el orden internacional
pactado en la ONU, asesinar a panameños, incendiar y bombardear
barrios, intervenir militarmente un país soberano, hacer
la guerra y permitir (si no estimular) el asalto al comercio de
toda la capital. En la lógica con la que parece funcionar
Vallarino, un padre de familia, cuya hija va a ser violada, debiera
decir: si alguien me la va a violar, que sea con mi permiso
y, además, ¡gracias a Dios que es usted quien me la
va a violar!.
Según Vallarino, muchos panameños
incluso murieron por imprudentes y no porque los norteamericanos
tenían ansias de matar; ¡cómo se nota
que Vallarino no tenía la noche del 19 de diciembre de 1989
su vivienda en El Chorrillo, ni un hijo en la escuela Tomás
Herrera de Río Hato, ni, desde luego, tampoco participó
en la gesta del 9 de enero de 1964!
Vallarino se atreve a decir que los norteamericanos
son realmente los policías del mundo y la historia lo comprueba.
Si no fuera por ellos ¿quién sería el que pondría
orden y justicia en el planeta?. Que pregunte Vallarino quién
mantuvo al dictador Strossner durante más de 36 años
en el poder en Paraguay; quién, al dictador Trujillo por
innumerables años en República Dominicana; quién,
al dictador Batista en Cuba; quién, al dictador Somoza y
su familia por más de 40 años en Nicaragua; quién,
al dictador Duvalier en Haití; quién, a los militares
asesinos en Guatemala, El Salvador y Honduras en la década
de los 80; quién, a las sangrientas dictaduras de Argentina
y Chile; es más, quién entrenó, armó,
pagó y condecoró a Noriega durante 20 años
en Panamá; quién mantuvo en el poder, durante demasiados
años la dictadura del Sha de Irán, en Persia; quién
ha respaldado y usado a Musharraf en Pakistán; quién
armó, entrenó y pagó a los talibanes de Afganistán
(incluido su frankestein Osama Ben Laden). De todos
esos polvos, señor Vallarino, han salido los terribles lodos
que ahora lamentamos en esos y otros países del mundo. Si
esos son los policías, mejor nos pasamos al lado de los ladrones,
no creen? Además, ¿quién ha nombrado a los
estadounidenses los policías de ninguna parte y los ponedores
de orden y justicia en el planeta? Para poner un solo ejemplo:
¿Quién autorizó a Estados Unidos a invadir
la isla de Grenada y poner orden y justicia allí,
matando grenadinos inocentes e imprudentes que murieron
defendiendo la soberanía de su patria?
Me dirijo en este momento directamente a Vallarino.
Señor Vallarino: usted tiene todo el derecho del mundo de
ser pronorteamericano, vendepatria, matamama,
pero eso no le da derecho sino a expresar la opinión de los
otros vendepatria que haya en este país; mi pregunta
es: ¿no le da vergüenza tan denigrante papel?
José González
Cuestiona resultados de sondeo
7 de enero del 2003
En la sección de Planas del diario La
Prensa del domingo 5 de enero del 2003, referente al sondeo de opinión
sobre los más destacados personajes del 2002 realizado a
través de la página web de dicho diario del 29 al
3l de diciembre del 2002, leía con mucho asombro y desconcierto
la ubicación por votos y porcentajes de los 10 panameños
(hombres) y no atisbaba a comprender (sin embargo, respeto sus opiniones),
cómo un Martín Torrijos, que no ha hecho nada importante
en el país en este período, que no sea fustigar la
gestión de gobierno, o un Carlos Afú , sujeto a llamamiento
a juicio por comisión delictiva, aparecen preferencialmente
por sobre Alberto Vallarino, quien como empresario, ha desarrollado
actividades en beneficio de los sectores más desfavorecidos
de nuestra sociedad.
Entiendo que el objetivo de la encuesta es
destacar a 10 panameños por sus dotes y aportes positivos
al país durante el 2002, entonces resulta contraproducente
que alguien favorezca a un personaje (aunque repito, respeto la
decisión del elector) que no ha contribuido en nada al desarrollo
del país en detrimento de otro que sí lo ha hecho.
No acabo de entender a mi gente panameña.
Guillermo Walker Franco
Sobre la gran corrupción e injusticia
en el MIDA
7 de enero del 2003
Hace poco, durante la fiesta de Navidad del
MIDA, celebrada en Magnun Eventos, el funcionario de Cuarentena
Agropecuaria, Francisco Gutiérrez se ganó un premio
que rifaban entre los funcionarios y aprovechando el uso del micrófono,
frente al ministro Gordón y sus amigos, denunció la
gran corrupción e injusticia que había en el MIDA.
Según la noticia cubierta por periodistas de La Prensa que
se hallaban en el lugar, el veterinario Pablo C. Moreno, director
de Cuarentena Agropecuaria, se dirigió donde estaba sentado
Gutiérrez y lo agredió cortándole la cara con
un vaso. Puesta la denuncia por agresión y lesiones ante
la corregiduría cercana, se presentó la policía
a llevarse al agresor, cosa que fue impedida por el ministro Gordón.
Al día siguiente, Gutiérrez y los policías
fueron a buscar a Moreno al MIDA, pero este no apareció por
su oficina. No se sabe cómo terminó esto... si se
cumplió con el procedimiento y se arrestó a Moreno,
si no pasó nada... Bueno, en Panamá puede pasar cualquier
cosa.
Después apareció una Aclaración
del supuesto agresor, el veterinario Moreno. Aclaro
que realmente no es una aclaración, valga la redundancia,
sino la versión de una de las partes. Por ser
el acusado de un delito, su testimonio es tan válido como
el del agredido y acusador, pero, desde luego, su valor es cuestionable
debido a su parcialidad e intereses.
Acusa Moreno a Gutiérrez de expresar
que iba a denunciar la corrupción e injusticia que había
en el MIDA. ¿Qué hay de malo en esto? ¿Qué
hay de nuevo? Esta noticia es vieja y conocida, y todos saben de
esto, pero nadie se atreve a decirlo, porque es severamente reprimido
y castigado, sino destituido. Es por esto por lo que Gutiérrez
tiene su mérito: expresó públicamente su opinión.
No es verdad que injurió e insultó al
MIDA, solo expuso a ciertos funcionarios corruptos e
injustos. No ha sido por sus virtudes y capacidad que han cambiado
al ministro, y que yo sepa, no se va a lanzar para candidato a presidente.
Como alto funcionario del MIDA, el veterinario
Moreno puede ahora sacar expedientes para tratar de desprestigiar
a Gutiérrez. Olvida que, si estos existen, debió sacarlos
cuando se cometió la falta, de otra manera él se convierte
en cómplice del hecho punible, al guardar el expediente.
No menciona que Gutiérrez denunció una serie de hechos
anómalos en Cuarentena y por esto fue trasladado a Darién,
perseguido y hostigado. Fue por esto por lo que hizo la denuncia
en la fiesta del MIDA.
Me inclino a creerle a Gutiérrez, porque
se atrevió a denunciar injusticia y corrupción,
sin temor, públicamente, obligado por su dignidad. Sé
que los que tienen sed y hambre de justicia se atreven a acciones
como esta; y también sé que es posible que Moreno
tuviera una reacción tan brutal porque se sintió aludido
directamente. Todo lo que [Moreno] diga es de dudosa credibilidad
porque es juez y parte del asunto. Además, es funcionario
público y está expuesto al cuestionamiento público.
Si los funcionarios resolvieran las críticas u ofensas a
puñetazos, el ministro Gordón ya seria campeón
mundial peso pesado.
Cuarentena Agropecuaria del MIDA ha sido denunciada
como foco de corrupción desde hace mucho tiempo por productores
agrícolas y empresarios. Recordemos, solo para escoger un
caso al azar de cientos, el caso del contrabando de carne de países
aftosos. No fue gracias a Cuarentena que se descubrió el
escándalo, sino al hecho de que un camión
con un contenedor se accidentó en la Transísmica y
se descubrieron los paquetes que ya habían pasado
por Aduana y Cuarentena. ¿Cuántos contenedores de
estos habrían pasado ya? ¿Y los negocios
de las importaciones de arroz, con o sin hongos? ¿Y el contrabando
de más de 100 mil quintales de arroz que entró a Panamá
hace pocos meses? ¿Por dónde pasaron más de
100 mulas cargadas de arroz sin que Aduanas y Cuarentena
las vieran? ¿Por qué se sigue vendiendo este arroz
sin registro sanitario y sin permiso de Cuarentena?
A estas alturas, el Moreno ya no debe ser funcionario
del MIDA, ya que el ministro Gordón fue retirado
y enviado, con justicia poética, a la FAO [en
Roma]. Y los funcionarios como el director de Cuarentena Agropecuaria
lo acompañarán, ya que por ética profesional
deben renunciar. Esperemos que con esto se acabe la corrupción
y la injusticia en el MIDA.
Eduardo A. Esquivel Ríos
(Investigador agrícola-fitopatólogo).
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