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Cartas y Comentarios
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
Al inicio del centenario
2 de enero del 2003
Comienza
el año en que se conmemora el Centenario de la República
de Panamá y no quiero dejar de compartir con los lectores
de La Prensa , mis sentimientos al respecto, los cuales son conocidos
por los que han sido mis alumnos en este país. En esta ocasión
voy a auxiliarme de cierta narración que me hicieron.
Cuentan que dos amigos iban caminando por el
desierto. En algún punto del viaje comenzaron a discutir
y uno le dio una bofetada al otro, el cual, lastimado, pero sin
decir nada, escribió en la arena : Mi mejor amigo me
dio una bofetada.
Siguieron caminando hasta que encontraron un
oasis, donde decidieron bañarse. El amigo que había
sido abofeteado comenzó a ahogarse, pero su amigo lo salvó.
Después de recuperarse, escribió en una piedra: Mi
mejor amigo me salvó la vida.
El que había abofeteado y salvado a
su mejor amigo expresó: Cuando te lastimé escribiste
en la arena y ahora lo haces en una piedra. ¿Por qué?
El otro le respondió: Cuando alguien nos lastima debemos
escribirlo en la arena donde los vientos del perdón pueden
borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos
grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo.
Durante el siglo de existencia de Panamá
como república, esta tierra ha acogido a decenas de miles
de personas de diferentes nacionalidades, sin que nunca se haya
dado la menor señal de xenofobia por parte de algún
oriundo del istmo. Asiáticos, colombianos, peruanos, dominicanos,
cubanos (algún día se conocerá la cifra exacta
de mis compatriotas que utilizaron y utilizan a Panamá como
trampolín para poder reunirse con sus familiares en los Estados
Unidos), pueden dar fe de la hospitalidad del pueblo panameño.
Durante varios siglos esta tierra ha sido rebelde, heroica y hospitalaria.
El 10 de enero voy a cumplir 17 meses de vivir
en este hermoso país; puedo aseverar que jamás me
he sentido como un extranjero, ya que en todas partes he sido recibido
de la mejor forma posible.
En las últimas semanas he observado
que en la sección Defensor del lector se han producido algunos
comentarios en relación con los extranjeros, específicamente
se ha hecho mención a los colombianos radicados en Panamá,
y se han emitido criterios poco edificantes. Mi ánimo no
es el de discutir sobre ello, solo quiero que analicemos la moraleja
que está en la narración con la que inicié
este comentario y saquemos las conclusiones correspondientes.
En lo que a mí respecta, ya esculpí
en un pedazo de mármol lo siguiente: Panamá
me ha permitido ser un hombre que goza de plena libertad. ¡Gracias,
Panamá!.
Manuel Castro Rodríguez
Aclaración del MIDA sobre las noticias
de una fiesta
27 de diciembre del 2002
A raíz de las publicaciones aparecidas
los días 22 y 25 de diciembre del presente año en
la primera y tercera plana, respectivamente, del diario La Prensa,
relacionados con un incidente ocurrido con el director Ejecutivo
de Cuarentena Agropecuaria del Ministerio de Desarrollo Agropecuario
(MIDA), Pablo Constantino Moreno, durante la celebración
de la fiesta de Navidad de los funcionarios del MIDA, en honor a
la verdad y por el respeto que se merece la ciudadanía, tengo
a bien manifestarle que los hechos no ocurrieron en la forma como
fueron publicados en dicho diario.
En el agasajo navideño, Francisco Gutiérrez,
luego de recibir uno de los premios sorteados entre los funcionarios
y no conforme con la ofensa hecha a todo el personal y a las altas
autoridades que se encontraban en el evento al dedicar su premio
a la corrupción y la injusticia en el MIDA, se dirigió
al sitio donde me encontraba departiendo con algunos compañeros
y procedió a insultarme y empujarme con el hombro, lo que
me obligó a defenderme respondiéndole con un puñetazo,
reacción natural de cualquiera persona en defensa de su honor.
Antes de que se iniciara la entrega de los
premios, Gutiérrez expresó a unos compañeros
que estaban en su mesa y al lado de ella, que si él se ganaba
un premio, iba a decir lo que se publicó en la primera plana
de la edición del 22 de diciembre de 2002. Todo lo que aquí
les indico puede ser corroborado por el personal del local en donde
se realizó la fiesta y el resto de los funcionarios del MIDA
que presenciaron el acto insultante de este señor.
En cuanto al pie de foto que aparece en la
plana tres de la edición del día 25 del presente mes,
que dice Fuentes del MIDA informaron de que Moreno no asistió
a laborar ayer es falso, ya que el día 24 de diciembre
del 2002 yo me encontraba en el interior de la República
trabajando y realizando funciones inherentes a mi cargo; situación
contraria a este funcionario que constantemente se encuentra fuera
de su área de trabajo sin justificación ni permiso
alguno.
El ministerio es una institución estatal
integrada por personas, funcionarios públicos, a quienes
este señor injurió e insultó. Gutiérrez
es una persona que no tiene moral ni credibilidad para afirmar hechos
inexistentes, cuando en realidad su trayectoria en base a hechos
reales y concretos reflejan de qué lado está la corrupción.
El acto protagonizado por Gutiérrez
es injurioso, bochornoso, reprochable y a todas luces censurable,
ya que el motivo de la fiesta navideña era tener un momento
de esparcimiento, regocijo y amistad entre todos los funcionarios
del MIDA, y no para que una persona arrojara improperios contra
todos los funcionarios, porque, según él, somos corruptos
e injustos, tal como consta en el párrafo tercero de la publicación
en primera plana de La Prensa.
Para terminar con este incidente, que ha sido
una pérdida de tiempo para todos, es oportuno cerrar con
un adagio que dice, por sus hechos los conoceréis, y con
los documentos, declaraciones y video que les suministramos, el
público conocerá quién en realidad es Francisco
Gutiérrez.
Pablo Constantino Moreno (Director
ejecutivo de Cuarentena agropecuaria del MIDA).
El Chocho refuta uso inadecuado de una foto
31 de diciembre del 2002
He leído con suma preocupación
el artículo titulado CLICAC multará a comerciantes
abusivos, que se publicó el 29 de diciembre en la página
6A del periódico La Prensa, en el cual se menciona una serie
de incumplimientos por diferentes comercios de la localidad de las
leyes que protegen al consumidor. Para acompañar dicho artículo
se publicó una foto del almacén El Chocho, donde aparece
claramente identificado nuestro almacén.
Nuestra empresa fue fundada hace 35 años.
Durante todos estos años hemos tenido una excelente relación
con nuestros clientes y no hemos tenido ni en el pasado, ni en el
presente ninguna sanción ni caso pendiente con la CLICAC.
Nos parece inaceptable que un rotativo tan
serio como La Prensa no se haya percatado del daño que le
puede hacer a nuestra imagen al haber usado la foto de nuestro establecimiento
con una noticia que no tiene ninguna relación con el almacén
El Chocho.
Estamos seguros de que se trata de un error
incoluntario. Sin embargo, agradezco que se aclare esta situación
públicamente.
Jack Eskenazi (Vicepresidente
de Almacén El Chocho, S.A.).
Cuando la demagogia toma poder
29 de diciembre del 2002
Resulta que ahora ya es cosa común para
los llamados dirigentes o dizque defensores de las causas en favor
del pueblo panameño (del pobre, del asalariado) tomarlas
como banderita con la única finalidad de correr para legislador.
Uno los escucha en programas radiales y televisivos convertidos
en unos paladines furibundos de las causas perdidas de nuestro pueblo.
Sin embargo, ya vemos cómo sus motivos van más allá.
Lo que impacta es que cuando llegan al hemiciclo, el silencio se
hace notorio, y, pueblo panameño, yo no te conozco,
yo no recuerdo promesas, etc, etc.
Para muestra, escuchemos a nuestra Asamblea
Legislativa en sus sesiones y participación (en la proposición
o confección de leyes), muy pocas o casi ningunas. Pero no
se crean, muchos de nosotros ya sabemos de esas actitudes.
Brenda I.Cuevas C.
Comentarios sobre nota de Vallarino Arias
3 de enero del 2003
Después de leer atentamente la sección
Defensor del lector en la edición correspondiente
al jueves, 2 de enero, no puedo menos que hacer algunos comentarios
acerca de la nota que envió Octavio Vallarino Arias.
Después de repasarla varias veces, concluyo
que sus comentarios no son para nada antipáticos. Antes,
son extremadamente pueriles y expuestos con una inocencia que raya
en lo obsceno. No puedo menos que contestar sus argumentos, que
son los mismos de aquellos que machacan la cantaleta de que todos
nuestros males económicos obedecen a la ida de las tropas
norteamericanas y que, por ende, se solucionarán mágicamente
si ellos regresan.
Concuerdo con la opinión de Vallarino
de que el incendio de El Chorrillo se dio por la resistencia de
la guarnición en la comandancia de Avenida B. Pero este enfrentamiento,
así como el saqueo y todas las muertes innecesarias pudieron
evitarse si, como él bien dice, hubiese sucedido como en
Haití. En aquel país, la fuerza americana se desplegó
amenazante, como un gigantesco apoyo para que los negociadores americanos
presionaran al dictador Cedras.
En Panamá, no hubo ni negociadores,
ni despliegue. Las bombas simplemente comenzaron a llover en medio
de la noche. Los norteamericanos podrán ser, como anota Vallarino,
los policías del mundo, pero son muy selectivos a la hora
de aplicar orden y justicia. Si no, que declaren chilenos y guatemaltecos,
quienes vieron sus procesos internos de progreso y justicia social
interrumpidos por facciones reaccionarias apoyadas desde el norte.
Mejor aún, que declaren los panameños que, en 1968,
vieron el proceso democrático interrumpido, con la pasividad
de nuestros vecinos canaleros.
El señor Vallarino podrá enorgullecerse
de ser proamericano, mientras le endilga a Herasto Reyes el mote
de antinorteamericano. Yo no soy ni lo uno ni lo otro: soy propanameño.
Entiendo que el periodo de presencia militar norteamericana, con
sus pros y sus contras, pasó a la historia. Nosotros tenemos
el reto de darle el mejor uso posible al Canal y las propiedades
que le rodean. En añadidura, veo muy lejano e improbable
el día en que las tropas estadounidenses regresen en número
suficiente para resucitar esa bonanza que Vallarino añora,
toda vez que para nadie es un secreto que Estados Unidos está
recortando fuerzas en todo el mundo.
Es cierto que veleidades políticas y
la situación económica mundial retardan este proceso
de asimilación económica, pero estoy seguro de que
cada metro cuadrado de la antigua Zona del Canal que se ha transferido
exitosamente a uso privado, rinde mayores beneficios ahora, que
los que rendía entonces. También estoy seguro de que,
con la dirección y las políticas adecuadas, Panamá
al fin consolidará su posición como emporio regional
e indiscutible del comercio continental. Ese es mi sueño,
mi meta y creo que también es el de muchos panameños.
No sé hasta qué punto las encuestas
reflejen el sentir de nuestra sociedad. No me cabe en la cabeza
que, luego de coronar con éxito el esfuerzo de muchos panameños
para tener un país viable y coherente, hay quien nos quieran
retrotraer a las épocas del colonialismo disimulado. Si Vallarino
y quienes piensan como él no entienden ni se identifican
con el proceso de crecimiento de nuestro país, creo que los
Estados Unidos son muy grandes para que puedan intentar allá
su versión del sueño americano.
Por el momento, yo me conformo con acariciar
aquí mi sueño panameño, un sueño que
no sea interrumpido con pesadillas como un nuevo 9 de enero de 1964
ó una nueva invasión. Reyes no tiene por qué
ser objetivo en este caso. Será periodista, pero antes es
panameño y puede utilizar todo el calibre que su opinión
tenga para orientar y disipar los medios atávicos que nuestra
independencia total puede generar.
Juan Abelardo Carles Rosas
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