‘Me mueve la compasión’
La intervención de don
Guillermo Sánchez Borbón fue una glosa hondamente sobria y clara
de los “descendientes de Marta”
Matías Rivas
El pasado jueves 26 de diciembre se realizó
en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero Reyes la presentación
del libro Me mueve la compasión de monseñor Rómulo Emiliani, publicado
bajo el auspicio de la Editorial Libertad Ciudadana. Fue una actividad
extraordinaria, intensa y con numerosos detalles ejemplares para
la vida en sociedad.
Quien haya asistido alguna vez a presentaciones
de libros o actividades académicas en general, podrá describir algunos
elementos comunes y ambivalentes: el personaje principal, el rigor
del protocolo –si lo hay–, el diálogo o los monólogos entre los
expositores y el público, la atmósfera que finalmente se crea entre
los asistentes, como una respuesta casi instintiva ante lo que se
ha recibido, como si cada uno fuera capaz de afirmar en su interior:
regreso pletórico o vacío.
La presentación resultó familiar, emotiva, donde
todos los participantes –los presentadores y el público– aportaron
algo que merecía ser escuchado. La Dra. Rosa María Britton dio la
bienvenida a todos los asistentes, animando a aprovechar y a difundir
el tesoro de la Biblioteca Nacional; la Lic. Angélica Maytín, continuando
el recibimiento, señaló el propósito de la Fundación para el Desarrollo
de la Libertad Ciudadana en las diversas iniciativas de promoción
cultural.
La intervención de don Guillermo Sánchez Borbón
fue una glosa hondamente sobria y clara de los “descendientes de
Marta” –parafraseando el Evangelio de san Lucas y de san Juan– sobre
el servicio que jugaron numerosos religiosos (san Vicente de Paúl,
santa Teresa de Jesús, etc.) a lo largo de la historia de la cultura,
uniendo su vida contemplativa a la vida activa de sus contemporáneos,
compartiendo los sufrimientos y procurando ser bálsamo de inteligencias
y de corazones: de la persona entera en sus necesidades espirituales
y materiales.
Con esta prosa encendida, don Guillermo presentaba
a monseñor Emiliani, con palabras que a todos nos hubiera gustado
saber decir y que sirvieron de eco para quienes compartimos el enorme
cariño por su persona. Allí estaban reunidas –hasta donde conozco
a los participantes– personas de los más diversos pareceres ante
temas cruciales para el desarrollo de la sociedad, a las que he
visto discutir acaloradamente de palabra y por escrito para defender
sus ideales. Pero aquel día –reitero– estábamos como en familia
y pudimos coincidir en puntos esenciales para aunar esfuerzos en
nuestra joven nación.
Don Rómulo, luego de agradecer las intervenciones,
leyó tres de sus artículos publicados: “¿Dónde está mi hermano?”,
“La mujer latinoamericana” y “Oye, Bolívar”. Todos desde un punto
de vista u otro tenían –en mi opinión– la misma raíz: la solidaridad,
la responsabilidad cívica, la gratitud y el sentido sobrenatural
que acompaña los afanes de los hombres y las mujeres en todos los
tiempos.
Finalmente, merece una mención especial el Lic.
Octavio Sandoval, que tuvo la iniciativa del libro y que se encargó
de compilar los valiosos escritos que tenemos a nuestro alcance.
El autor es profesor universitario
Además en opinión
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