![]() Panamá, 2 de enero de 2003 |
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Y ahora resulta que somos tontos. En días pasados la presidenta Mireya Moscoso, desde Chiriquí, nos aclaró a todos el hecho de que la reforma tributaria no había sido ampliamente explicada al pueblo panameño, y de ahí el total rechazo a la misma. Para mí personalmente resulta un gran alivio saber que las múltiples reacciones adversas a dicha reforma, por casi todos los grupos cívicos y empresariales del país, se debe únicamente a que los panameños somos muy tontos y no entendemos las maravillas que las reformas harán por nuestra economía, y no a los efectos adversos de la misma que estudiosos y conocedores del tema han gritado a los cuatro vientos. Me parece entonces muy acertada la decisión de nuestra dignataria de lanzar a partir de enero —con el dinero que no tenemos, cabe mencionar— una “campaña de divulgación” para que los panameños nos dejemos de una vez por todas de tanta tontería y procedamos finalmente a dar nuestras bendiciones y buenos deseos a tan extraordinaria iniciativa. Y como deseo aprovechar el interés de la señora de sacarme de mi ignorancia, a continuación detallo dos de las muchas incongruencias que para mí tienen estas reformas. La primera: ¿cuál es la urgencia de imponer a la clase media asalariada nuevos impuestos que obviamente desmejorarán sus niveles de vida, no solamente en un momento en que nuestra economía se encuentra a punto del descalabro, sino ahora que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), por ejemplo, acaba de comunicar que sus aportes a las arcas del Estado para el año fiscal 2002 ascenderán a 270.6 millones de dólares? ¿Esta cantidad no les es suficiente para seguir financiando los altos gastos del Gobierno, y de paso invertir un poquito en, tal vez, arreglar un par de calles? La segunda: ¿por qué se habla de equiparación y equidad, cuando los trabajadores que devenguen un sueldo mayor a $800 mensuales tendrán que pagar impuestos hasta por los pavos de navidad que les regalan sus empresas, cuando nuestros legisladores, además de sus exoneraciones en concepto de autos, celulares y otros, a última hora decidieron que a ellos no les corresponde pagar impuestos por sus gastos de representación y otros beneficios? ¿Qué razones de fuerza mayor les impide asumir su parte de la responsabilidad en el mantenimiento de esta sociedad? ¿Cómo puede esta obvia evasión crear equidad en la tributación de los panameños? Yo le llamaría a esto una bribonada propia de los legisladores, no un asunto de equiparación y equidad. Gisela Cohen
Las reformas son o no beneficiosas, hay que demostrarlo Panamá, 27 de diciembre de 2002. Las reformas tributarias han sido motivo de un extenso debate en los distintos medios de comunicación, no obstante, todavía estoy a la espera de que alguien demuestre, centavo a centavo, que dichas reformas son o no beneficiosas para las clases más necesitadas. Es muy sencillo, solo hay que hacer un estudio de cuánto en promedio pagaría adicionalmente una persona que gana 300, 400 ó 500 balboas mensuales en aquellos productos o servicios que fueron afectados por un incremento en los impuestos; y ponerlo en la balanza junto con la cantidad que se exoneraría del impuesto sobre la renta. Las partes políticas se han limitado a hacer aseveraciones especulativas que a un científico como este servidor no convencen. Más recientemente, el Ministro de Economía y Finanzas y luego el Contralor de la República hacen público que aquella partida de 750 mil para los aumentos salariales de los empleados administrativos de la Universidad de Panamá fue asignada, mientras que el rector reitera que nunca la recibió; y nadie presenta pruebas. Se me hace difícil aceptar que pueda existir alguna confusión sobre qué pasó con tal cantidad de dinero, por lo que no tengo dudas que alguien está mintiendo. Pareciera que en nuestro quehacer cultural se ha hecho costumbre ofrecer declaraciones con la clara intención de confundir a la opinión pública. Pienso que así como se castiga a un periodista por calumniar a una persona, se debe castigar a aquellas personas que hacen declaraciones sobre temas de interés social, que son verdades a medias o simplemente falsas. Siento que a este pueblo se le está faltando el respeto al hacerse públicas ciertas aseveraciones, ya sea porque son confusas o porque lesionan nuestra capacidad intelectual. Sebastián Vásquez B. (Profesor de la Universidad de Panamá). El ejemplo de Costa Rica 30 de diciembre del 2002 En la edición del sábado 14 de diciembre del 2002 (página 25A), del diario La Prensa, el periodista Mario Muñoz escribe sobre las reformas tributarias. Menciona que el gobierno intenta recaudar 60 millones de dólares al año. Sin embargo, algunos sectores sindicales y comerciales cuestionan estas medidas. Creo que en lugar de mirar hacia los países industrializados del norte para tratar de imitarlos, deberíamos mirar hacia nuestro pequeño vecino Costa Rica, un país con un área de 51 mil 100 kilómetros cuadrados (65% del área de Panamá), con una población de 3 millones 834 mil 934 habitantes (julio del 2002), aproximadamente un millón más que Panamá y un desempleo estimado de 5.2% comparado al 13% de Panamá. En la sección Negocios, página 29A de la misma edición del sábado 14 de diciembre del 2002, se publicó: “Costa Rica prepara plan de contingencia fiscal” que habla sobre un plan que dará al fisco unos 160 millones de dólares al año. ¿No sería muy productivo si el gobierno, los trabajadores y la empresa privada estudiaran cómo hace Costa Rica para recaudar esta cantidad? También vale la pena notar que la Asamblea Legislativa de Costa Rica la integran 57 diputados (teniendo más habitantes), comparado a Panamá que tiene 71 legisladores. El gobierno debería considerar el recorte del número de legisladores y así ahorrar en salarios, viajes, y prebendas. Jaime McMurray
Se queja de errores en tratamiento de noticias 30 de diciembre del 2002 Es una pena para mí, como suscriptor y lector de La Prensa, ver cómo constantemente salen noticias equivocadas, mal redactadas, errores ortográficos, errores de separación de palabras, etc. El último gran ejemplo, la portada de la sección de deportes del lunes 30 de diciembre de 2002, aunque no sea algo de importancia nacional, es una pena que dicha sección arranque no solo con un titular falso sino con una serie de informaciones erróneas sobre las clasificaciones a post-temporada en la NFL. Lo que me parece más interesante es que dentro de la mencionada sección aparezca un cuadro que sí tiene la información correcta, lo que me lleva a pensar que el control de calidad de la información que sale en La Prensa no es el mejor. Espero que mi comentario sea tomado como una crítica constructiva y ayude a mejorar la calidad del diario que sin duda alguna ha sido el mejor en nuestro país por muchos años. Juan Palacios
A favor de presencia de soldados norteamericanos 27 de diciembre del 2002 Leí el artículo de hoy en La Prensa, escrito por Herasto Reyes, y aunque respetando sus sentimientos antinorteamericanos, creo que debes ser objetivo sobre todo cuando una persona de su calibre emite opiniones públicas. Reyes debe mantenerse dentro de las realidades. Si estudia bien los hechos se dará cuenta de que el tiroteo y posterior incendio de El Chorrillo se debió a que los norieguistas en el cuartel no hicieron caso a los llamados de los americanos a rendirse, lo cual hubiera dado una invasión pacífica. Los norieguistas en el cuartel decidieron abrir fuego y esto conllevó al incendio en El Chorrillo, cosa que ocurrió a las dos de la mañana y no en la madrugada (fui testigo de eso personalmente). Además, fueron los batalloneros los que adicionalmente prendieron algunas otras casas. La prueba está que en Chiriquí, Del Cid y los soldados de su cuartel decidieron rendirse (hombres inteligentes ya que sabían a quién se enfrentaban) y en esa provincia no murió ni un borrigero. Me gustaría ver que también le echara la culpa de la invasión a aquellos malditos panameños (i.e. Noriega, Solís Palma, Colamarco, etc..) que la provocaron, pero a ellos nadie los critica. Si notó cuando removieron a Heras de Haití, no hubo ni un solo tiro. Este se rindió y eso fue todo para la invasión. ¿No cree que pudo haber sido así en Panamá? Pero no, el cobarde de Noriega huía como una gallina y sus soldados querían ser Rambos y allí tenemos el resultado. Muchos panameños incluso murieron por imprudentes y no porque los norteamericanos tenían ansias de matar. Los norteamericanos son realmente los policías del mundo y la historia lo comprueba. Si no fuera por ellos ¿quién sería el que pondría orden y justicia en el planeta? Si piensa que soy proamericano está en lo correcto, con justificadas razones, pues gracias a ellos vivimos hoy día en un país democrático y donde todos tenemos nuestros derechos. Usted habiendo sido perseguido por la dictadura. Además, nos liberaron de esos malos panameños que nos tuvieron secuestrados por varios años. No creo que tenga a más nadie a quien le pueda dar las gracias porque a ningún otro país le importó nada con nosotros. Incluso, la OEA cuando esto ardía le importaba tres pitos con nosotros. ¿No cree que Panamá es lo que es por nuestra relación con los americanos desde el inicio de nuestra independencia? o, puesto de otra forma, ¿cómo sería esto si ellos nunca hubiesen tenido esa relación con nosotros? El programa de ayuda que están ofreciendo en Chiriquí es algo que va a hacer muy feliz a unas comunidades desoladas que nadie se acuerda de que existen. ¿Cómo puede estar en contra de eso confundiéndolo con soberanía? ¿Por qué tenemos que confundir esto de soberanía con un favor que nuestro gran amigo del norte nos quiere hacer. La soberanía sobre el territorio nacional ya fue labrada en piedra el primer día del año 2000 cuando tomamos posesión y control sobre la totalidad del territorio nacional, así que eso es historia pasada y nada tiene que ver con la forma como manejamos nuestro patrimonio de allí en adelante. Dispense que a veces sea un poco antipático, pero es que a veces no comprendo ciertas actitudes. Si quiere ser antinorteamericano, por la razón que fuese, yo respeto su derecho. Sin embargo, tenga en cuenta que la gran mayoría de este país es proamericana tal como lo indican todas las encuestas. Octavio Vallarino Arias
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