Panamá, 26 de noviembre de 2002
 
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Un rostro, varias personalidades

Un trastorno no muy frecuente que afecta sobre todo a las mujeres y que por la fascinación que despierta ha inspirado a literatos y directores de cine

Alicia Rego
Especial para La Prensa
revista@prensa.com

El desarreglo psicológico que estaría de fondo tiene su origen en una infancia traumática en la que ha habido abusos sexuales.

¿Qué pensaría usted sobre la siguiente escena? Una chica aparentemente promiscua concierta una cita con un caballero. En mitad de la velada y después de más de una hora de coquetear con él y mostrar una actitud insinuante, empieza a comportarse de forma totalmente contraria. Fría y distante le dice que detesta el tema del sexo. Un poco después se disculpa de cualquier manera y se va apresuradamente del restaurante como si estuviera huyendo del que parecía su futuro amante.

Algunos quizás no encuentren nada raro en esta forma de actuar. La muchacha, por alguna razón habría cambiado de parecer con respecto a aquel hombre y quiso huir de una situación de la que sin lugar a dudas se arrepintió.

Muchos psiquiatras, sin embargo, creen que la cosa no es tan sencilla y señalan que situaciones así son típicas de los enredos en los que se ven envueltos los que tienen personalidad múltiple. Un trastorno aparentemente no muy frecuente que afecta sobre todo a las mujeres y que por la fascinación que despierta ha inspirado a literatos y directores de cine (sirva de ejemplo la conocida película Las tres caras de Eva).

Aunque las referencias históricas de esta patología abarcan más de dos siglos, una de las más citadas y recogidas en la literatura científica data de 1905. Se trata del caso de Miss Beauchamp, una joven trabajadora y responsable que acude a consulta aquejada de falta de vigor físico y mental. En el curso del tratamiento salieron a la luz sus otras cuatro personalidades, cada una más distinta de la otra. Así estaba por ejemplo la de una niñita divertida o la de una mujer de carácter irritable a la que le gustaban las actividades intelectuales. Lo curioso es que si bien la primera conocía a la segunda, ésta no sabía nada de aquella. Una de las tantas peculiaridades de esta personalidad.

De hecho no es de extrañar que la personalidad principal del enfermo —que los psiquiatras llaman primaria— no sea consciente de las demás que suelen emerger en momentos de crisis para tomar el control del cuerpo; fenómeno que alude a lo que los especialistas llaman disociación, una separación de los procesos mentales (que tienen que ver, por ejemplo, con los pensamientos, la emoción, la memoria o la identidad) que normalmente están integrados.

Casos como el de la mujer que abría esta columna serían entonces muestras claras del quebrantamiento de la estructura de la personalidad y de por qué hoy por hoy se incluye esta patología dentro de los trastornos disociativos. Alteraciones de las que también forman parte otros problemas psiquiátricos de lo más excéntricos como la fuga disociativa, la despersonalización y la amnesia disociativa.

El desarreglo psicológico que estaría de fondo tiene su origen en una infancia traumática en la que ha habido abusos sexuales. Abusos que en un principio el niño niega pero cuyas secuelas —en un principio reprimidas— intentan ser mitigadas a través de otras personalidades que salen a flote años más tarde. Mecanismo emocional muy complejo que ha sacado más de una cana a los facultativos de la salud mental. Sobre todo teniendo en cuenta que en un principio han de hacer terapia de forma independiente con cada una de las distintas personalidades del enfermo. Para ello, la hipnosis sería una de sus herramientas más valiosas.

Todavía queda mucho por investigar en torno al tema. Más si se toma en cuenta por un lado que hace un par de años una parte de la comunidad científica (en especial de Inglaterra) restaba credibilidad a su diagnóstico y argumentaba que no era más que un invento de los psiquiatras que moldeaban las conductas; y por otro lado, los jueces consideran que los abogados lo utilizan como un ardid para evitar responsabilidades.

En todo caso lo cierto es que en la actualidad un montón de psiquiatras no dudan para nada de su autenticidad e incluso afirman que la enfermedad es más frecuente de lo que se piensa y que cada vez cobrará más víctimas. No en vano los casos de agresiones sexuales a menores desgraciadamente están en aumento.

Términos relacionados

Personalidad primaria: Según algunos criterios, es la que controla la identidad durante más tiempo o la que se manifiesta con más frecuencia. Para otros es la que tiene más cualidades convencionales y socialmente deseables.

Amnesia disociativa: Incapacidad para recordar información extensa relacionada con acontecimientos estresantes, que no es debida a un trastorno mental orgánico.

Fuga disociativa: Viaje repentino e inesperado lejos del hogar, con incapacidad para recordar el pasado y posible asunción de una nueva identidad.

Despersonalización: Experiencia de sentirse fuera de su propio cuerpo como si uno fuera un observador externo.


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