
Cosas para mejorar
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com
El momento
apropiado para escribir esta columna debió ser la semana
pasada, cuando todavía estaban en Panamá la mayoría
de los representantes de la Organización Mundial de Boxeo
(OMB), pero no se pudo por cuestiones de espacio en el periódico.
Después de cinco días todavía
es atinado que la escriba, teniendo en cuenta que en Panamá
residen varios miembros de la OMB y estoy seguro que pondrán
sus barbas en remojo.
La convención logró algunos de
los objetivos que se planearon en la agenda, siendo el más
importante la salud de los boxeadores, artífices reales del
gran espectáculo que es el boxeo.
También quiero reconocer el gran trabajo
que hicieron todos los medios de comunicación de Panamá
(radio, televisión y prensa escrita), con respecto a la cobertura
del evento, aunque no haya recibido la atención que eran
merecedores.
Todos los periódicos, radios y televisoras
presentaban páginas repletas de información sobre
la convención, sus logros y novedades.
Felicito a mis compañeros, ya que por
su trabajo la información de la convención de la OMB
fue seguida casi por todo el mundo.
Sin embargo, todo este esfuerzo no fue reconocido
por los grandes dirigentes de la OMB.
En los días de trabajo, los periodistas
estaban desde las 9 de la mañana hasta las cinco de la tarde
recopilando información para llevarla a sus respectivos medios.
Pero el viernes, en la cena de gala que clausuraba
el evento, muchos de los periodistas especializados en boxeo, grupo
en el que me incluyo, tuvimos que rogar para entrar al salón
y culminar nuestro trabajo.
Cuando llegué a la cena, en la que ni
siquiera me tomé una soda, estaba el fotógrafo Jorge
Fernández, de La Prensa, esperándome para ver cómo
entraba para tomar las fotografías que salieron al día
siguiente.
Yo, confiado con mi gran carnet de la OMB que
me cubría casi todo el pecho, me acerqué a la puerta
para entrar y ayudar a Fernández, no obstante, tuve que buscar
ayuda para mí mismo, ya que no podía ingresar al salón.
Me quedé sin habla y con un disgusto
increíble. Y me decía, caramba, yo he cubierto toda
la convención y ahora me dejan afuera. Conversé con
mi colega Ricardo Pittí y él me ayudo a entrar, luego
de 20 minutos mendigando para trabajar.
Hice mis entrevistas, Fernández tomó
las fotografías y nos fuimos al periódico para publicar
las imágenes y hacer la noticia de la clausura del evento.
Sé que se cometieron errores. Somos
humanos y los organizadores no pueden hacer todo perfecto.
Pero creo, sinceramente, que la gente del boxeo
conoce quién cubre esta actividad.
Definitivamente no puede entrar toda la prensa
a la cena, ya que hasta el propio Francisco Varcárcel, presidente
de la OMB se queda sin comida. Eso es claro, pero también
es justo darle el respeto a los periodistas de boxeo que cubrieron
la convención.
Los organizadores saben perfectamente quién
cubre el boxeo aquí en Panamá, y cuando venga otra
convención o actividad grande de este deporte y cualquier
otro, hay que darle todo tipo de facilidades a los periodistas,
que realmente nos rajamos trabajando y merecemos respeto.
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