Panamá, 18 de octubre de 2002
 
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Enamoriscados

El primer enamoramiento generalmente es una relación distante y no correspondida

Wendy Tribaldos
wtribaldos@prensa.com

El “enamoriscamiento” puede ser de una celebridad, un maestro o un chico o chica mucho mayor que ellos.

Le puse al Edutips este título pensando en una canción que cantaba el Menudo Miguel, uno de los ídolos de mi adolescencia. Como un montón de chicas a principios de los años 80, yo suspiraba por aquel chiquillo con su cabello peinado con gel, enfundado en uno de los que ahora me resultan peculiares uniformes con que vestían al grupo.

Miguel de Menudo fue mi primer enamoriscamiento, lo que en inglés conocen como un “crush”. Tal vez el suyo fue el artista del momento que salía en la portada de todas las revistas teen, o fuera el chico universitario de 19 años que le sonreía cuando se cruzaban en el elevador de su edificio. Quien sea que fuese su primer enamoramiento, segurito que la sola mención de su nombre hacía que su corazón latiera más aprisa.

Ahora usted es el orgulloso padre de un preadolescente, quien se encuentra pasando por su primer enamoriscamiento con Britney Spears, Justin Timberlake, Anna Kournikova o Derek Meter (¡escoja usted la mejor respuesta!). Este primer “crush” usualmente coincide con la primera descarga de hormonas que marcan el inicio de la pubertad y constituye el despertar sexual de su hijo. Como a estas edades el chico no está listo para una relación “más adulta”, los nuevos sentimientos se convierten en el primer enamoramiento.

La mayoría de los chicos que pasan por la experiencia no tienen el menor deseo de actuar sobre estos impulsos, pues estos sentimientos de atracción sexual son poco familiares para ellos. Por eso, los enamoriscamientos son muy importantes, pues son una manera de “probar” sentimientos de los mayores sin tener que hacerlos realidad; son normales y muy, muy saludables.

Usualmente el primer enamoramiento es de una celebridad, aunque en ocasiones algunos chicos se enamoriscan perdidamente de un maestro o un chica mucho mayor que ellos. Sin embargo, aún cuando el objeto de su afecto es alguien familiar, la relación es generalmente distante y no correspondida; he aquí la diferencia primordial entre un “crush” y una relación verdadera.

Aún cuando el enamoriscamiento parezca frívolo, tiene sus partes positivas. En muchos casos, el decidir cuál es su ideal (que se convierte en su “crush”) les ayuda a determinar qué cualidades considera importantes su hijo. Además, el “crush” ayuda a los chicos a posicionarse dentro de su grupo social, pues les da algo en común con sus amigos y una fuente inagotable de conversación.

Aún cuando el enamoriscamiento es una situación irreal, es importante que usted entienda que los sentimientos de su hijo son genuinos y jamás deben ser ridiculizados. Desde la perspectiva del adulto, un “crush” es insignificante. Sin embargo, burlarse de su hijo solo le dejará a él la idea de que hay algo malo con sus sentimientos, y esto puede causar que mantenga sus intereses y sentimientos (en general y no solo específicamente su “crush”) en secreto.

Incluso si usted acepta los sentimientos de su hijo, no espere que él los comparta abiertamente, pues este enamoriscamiento es un signo de que su hijo está en camino de convertirse en adulto, y esto involucra la separación emotiva de sus padres.

Usted debe intervenir solamente si el enamoriscamiento roba demasiado tiempo y energía a su hijo y hace que él ignore cosas de importancia como sus amigos, la escuela, etc. En estos casos, hay que hablarle a su hijo para colocar las cosas en perspectiva.

Para la mayoría de los jóvenes, los enamoriscamientos terminan tan inocentemente como comenzaron. Y si dejarlo produjera alguna tristeza a su hijo, no haga un mundo de ello. Le aseguro que pronto olvidará su pérdida, al encontrar un nuevo “crush” del cual enamoriscarse.

(Basado en el artículo “Young Love”, revista Parents, Edición, febrero 2002)


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