La Copa Intercontinental
HARMODIO ARROCHA JR.
harrocha@prensa.com
Terminó la Serie de las Américas,
en la que imperó un soberano desorden, y es el momento
de evaluar. Es hora de revisar el funcionamiento que tuvo el
equipo y pensar en el paso inmediato, que es la Copa Intercontinental,
un evento que va a tener, a no dudarlo, un nivel mucho más
fuerte que el que hubo en México.
La necesidad de reforzar la selección con otros peloteros
de más cartel que los que hay y están disponibles,
se traduce en una realidad a la que no hay que poner reparo
para llegar a la Habana, Cuba, con el mejor equipo posible,
pues allá vamos a tener que fajarnos duro para no hacer
el ridículo y demostrar que lo que hicimos en el Mundial
de China, Taipei, no fue una casualidad.
Con un equipo disminuido en su potencial, ocupamos un cuarto
lugar, pero creo que se pudo hacer algo más y no bajar
la guardia en el último trayecto, donde el rendimiento
fue de más a menos.
Al margen del buen trabajo que desempeñó el pitcheo,
se observaron algunas fallas que hay que en el campo, especialmente
en el bateo y en ciertas áreas que necesitan ser reforzadas
para llevar a Cuba una selección de alto nivel.
El equipo tuvo un bajón en las postrimerías producto
de la falta de un fogueo verdadero que le permitiera calibrarse.
No debemos descuidarnos en la continuación sistemática
de los entrenamientos, que deben llevarnos a un mejor rendimiento
en la isla caribeña.
La presencia de bates de peso como los de Audes De León
y Joel Vega no bastó para que la selección infundiera
respeto por su poder, por lo que bien pudiera considerarse la
posibilidad de llamar al valioso pelotero Roberto Kelly.
Hay que pensar en un receptor que pueda llenar el hueco dejado
por el máscara profesional Julio Mosquera quien
no podrá hacer el viaje a Cuba y un campo corto
que aporte en la defensa y con su bate.
Deago, Cortez, Hernández y Vigri Vega demostraron solvencia
en la lomita, pero no perdamos de vista que vamos para una competencia
que bien puede compararse con un mundial.
En esa línea hay brazos experimentados que serían
una buena inyección para el equipo. Ese es el caso de
Lenín Picota, Miguel Gómez, Bienvenido Cedeño
y Manuel Barrios.
El tiempo es oro y no hay que perderlo, lo mismo que las condiciones.