Panamá, 11 de octubre de 2002
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Estimado Rubén

Y por qué no escribimos una canción sobre Rufina Alfaro y que la grabe Dorindo con Boca Livre (¡me despeluco!)

Jaime A. Porcell Alemán
japorcell@yahoo.com.mx

Luego de Mundo, retiro todo lo dicho. No importa si te matan al comienzo de la película, que apoyes la guitarra en la pierna equivocada, que dirigieras Papa Egoró por fax, que no montes caballo ni manejes. Qué sorpresa tan agradable descubrir que la garra artística sigue viva y evolucionando. Ojalá vendieras este álbum como pan caliente, para demostrar que la buena música aún convoca. ¡Sufran apologistas de la violencia, vulgares, chabacanos y envenenadores de juventudes, que llegó su ley!

Andabas calladito en la cocina con el cuarteto carioca Boca Livre y el gaitero irlandés. Ese potaje sincrético de gaita con el violín del grupo Editus, y el cuatro portorro, qué ricura de mambo que se gastan. Y qué decir de la travesura morisca del guitarrista Marco Linares y de un Boca suelto al viento. Qué imaginación Rubencito, la metiste con esa alquimia de sonidos impensables. Confieso que cuando los escuché en la Feria de Azuero, con el gaitero Eric Rigler y un Boca inalcanzable, creí que perdías tu garra.

Las níveas cantantes argentinas De Boca en Boca suenan con la cadencia mulata de un cuarteto cubano, mientras rememoran lo mucho de canto africano que compone la salsa.

Danny Boy me causa sentimientos encontrados. Quizás sea un defecto, pero yo no olvido aquella metida de pata de un 9 de enero, donde todavía no oigo un “disculpen anfitriones panameños, se nos fue la mano”. ¿Y de cuándo acá Herodes pide disculpas? Si en guaguancó cantaste a la gesta, deduzco entonces que tendrás razones para amar esa ciudad fría llamada Nueva York, cual segunda casa.

El personaje Medoro Madera tiene de tu papá pero también de Anoland. Resulta entre panameño y cubano. El equipo teatral de Soberón Torchía tiene allí la cimiente de otro musical. A propósito, el musical La verdadera historia de Pedro Navaja destiló imaginación y coherencia.

Te reinventas a cada paso, pero no permaneces estable mucho tiempo. Si lo que resuena en Mundo es la angustia en no repetirte, entonces ¡que viva la angustia!

Quizás entiendan el éxito que eres hoy, pero no muchos intuyen tus posibilidades. Si la gente soñara, supiera que eres un recurso espiritual tan valioso, y no exagero, como el Canal. Debieran declararte patrimonio o al menos escucharte con más seriedad.

Rubén: nuestro pequeño país se llenó de hombres racionales, de esos que encuentran ridículo todo lo nuevo o que demuestran con entusiasmo lo poco que somos. Nos come la falta de imaginación y el desánimo. Necesitamos verte radicado en la casa de San Carlos. Requerimos de tu fuerza, conceptos y contactos, para construir sueños en grande. ¿Cuándo hacemos una opereta con los niños de Casa Esperanza y realizamos una gira por Hispanoamérica, y la filmamos en película? Con la plata que recogemos, que la fundación Anoland Díaz abra escuelas de arte en El Chorrillo, San Carlos. Y que la gente de Editus y Boca brinde clases maestras, y que Robert Redford y el Sundance Festival, apoyen.

Y por qué no escribimos una canción sobre Rufina Alfaro y que la grabe Dorindo con Boca Livre (¡me despeluco!). Y si trabajamos con la cantadera y el rock nacional, hasta hacerlos exportables, así como Juan Luis Guerra hizo con el merengue y Carlos Vives con el vallenato. Y hacemos un proyecto con la Sinfónica, otro con los Salvajes del Ritmo y otro con mejoraneros.

Animamos un movimiento cultural juvenil masivo cuyo sonido cierre espacios a la violencia. Y por qué no hacemos todos los proyectos de una vez. Yo te acompaño Rubencito (¿seré capaz de dejarlo todo por Panamá?). Entonces, llega un político suspicaz, nos factura tu aval a Martín y cierra las escuelas. Luego aparece un intelectual sin oficio y nos racionaliza por qué ideas raras nunca prenden en el subdesarrollo. Y no tardará el perfeccionista en cantarnos, y sin un puñetero gallo, una docena de defectos. Mira, mejor sigue con tu vida y yo con la mía, que así nos va mejor. Chao.

El autor es músico aficionado

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