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Cartas y Comentarios
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
Versión de Eustacio Fábrega
sobre un pago en Aeronáutica
7 de octubre del 2002
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| Uno de los edificios de la Dirección
de Aeronáutica Civil en las áreas revertidas |
En la edición del domingo
6 de octubre, en el diario La Prensa, página 6A, en una noticia
redactada por Abdiel Zárate, vinculada a la categoría
de nuestro país en materia de aviación, se menciona
mi nombre [Eustacio Fábrega] asociándolo a supuestas
irregularidades en la Dirección de Aeronáutica Civil,
específicamente a un cheque girado a nombre del suscrito
por la suma de mil 50 balboas en marzo de 1999, el cual según
la información corresponde a pagos por servicios como
inspector de mantenimiento del helicóptero HPA1A, sin ser
piloto de helicóptero.
Por respeto a mí mismo, a mi familia
y a mis allegados, debo manifestarle que tal información
es errada, en el contexto que figura en la noticia. El desembolso
al que se refiere Zárate no fue ni puede ser interpretado
como un hecho irregular, no corresponde a inspección de helicóptero
alguno, y fue un pago que debió hacerse con el fin de que
el suscrito viajara a Savannah, estado de Georgia, en Estados Unidos,
con el fin de salvaguardar y proteger intereses del Estado panameño,
que estaban en esa fecha bajo responsabilidad del suscrito como
director general de la Dirección de Aeronáutica Civil.
En esa ciudad se encuentra ubicada la fábrica de las aeronaves
Gulfstream HP1A, registro este que corresponde al avión presidencial.
Como opinión estrictamente personal,
se me ocurre que un periodismo responsable debería investigar
a fondo la realidad de los hechos y confirmarlos antes que tomen
carácter público falsedades que afectan el buen nombre
y prestigio de los ciudadanos.
Este es el respeto que Zárate sienta
por sí mismo, investigar a cabalidad el origen y destino
de los fondos del cheque mencionado y hacer pública la rectificación
de la noticia.
Eustacio Fábrega
Antonio Domínguez defiende a Jorge
Rodríguez
7 de octubre del 2002
Hoy más que nunca le doy gracias a Dios
de ser el único, o uno de los pocos, de los que estuvimos
en el exilio con el fundador de La Prensa que no compró acciones
en ella; porque, de haberlo hecho, estaría sufriendo una
de mis más grandes decepciones; ya que un diario que nació
como el Diario Libre, para luchar contra la dictadura
y a favor de la democracia, hoy en día se ha convertido en
un bulto de papel que solo busca notoriedad, alejándose de
los objetivos de los que originalmente fue concebido.
He sido amigo del capitán Jorge Rodríguez
Aizpurúa durante más de 40 años. Ustedes reconocen
que como profesional llena con creces los requisitos para ser director
de Aeronáutica Civil, pero censuran el hecho de que posee
un certificado del cual, todos los que luchamos contra la dictadura
y seguimos luchando por llegar a una plena democracia, nos sentiríamos
orgullosos. Un hombre que fue condenado a 15 años de prisión
por tener el valor de luchar en la medida de sus capacidades contra
los que ilegalmente ostentaban el poder mientras el fundador de
ese diario se encontraba exiliado, no se merece ser cuestionado
como ustedes lo hacen en la página que le han dedicado en
el día de hoy [7 de octubre del 2002]. Les recuerdo a los
autores intelectuales del escrito de marras y a los que desconocen
esta parte de nuestra historia, que la esposa del capitán
Rodríguez, después de mucho sufrimiento, murió
a consecuencia de la explosión por la cual fue condenado.
Ese pergamino o certificado de condena al cual
ustedes hacen alusión es el documento que cualquier amante
de la democracia se sentiría orgulloso de exponer en un sitio
especial, ya sea en el hogar o en su oficina.
Muchos de los que hoy se dan golpes de pecho
y se reservan el derecho de tener en sus manos la verdad absoluta
y la más pura honestidad, fueron partícipes de las
más grandes desgracias durante los años de la dictadura
y se dieron banquete con los milicos. Panamá es muy pequeña
y los pecadores del pasado y del presente son casi imposible de
ocultar.
No sé a quién o a quiénes
de los que dirigen ese diario el capitán Rodríguez
no les quiso hacer un favor; pero de lo que sí
estoy seguro es que ninguno de ellos tendrá jamás
el coraje (por no decir otra cosa) de exponer su vida y la de su
esposa como lo hizo el actual director de Aeronáutica Civil.
Y, señores, la amnesia que ustedes insinúan
en la página 4 del día de hoy no se encuentra en la
Asamblea Legislativa, sino en la dirección de La Prensa.
Antonio Domínguez Jr.
Star Center replica artículo
7 de octubre del 2002
Haciendo uso de nuestro derecho a réplica
nos referimos al artículo aparecido en el diario La Prensa
el día 27 de septiembre del 2002 titulado ¿Mecánicos
o adivinos?, cuya autoría es de la periodista Diana
Campos Candanedo.
Hacemos la siguiente aclaración por
respeto a nuestros clientes, lectores y consumidores:
El día 9 de septiembre del año
en curso se apersonó al taller Star Center la señora
dueña del vehículo marca Mitsubishi, modelo Lancer,
año 1998, color verde, que la periodista le había
vendido con el fin de que se le inspeccionara; ya que el mismo presentaba
un fallo. Se le hizo una prueba y se observó que la gasolina
no le llegaba al carburador. El primer diagnóstico fue que
la bomba de gasolina no servía, esa prueba se hizo frente
a los clientes (en ningún momento en Star Center estaba presente
Diana Campos Candanedo). El auto salió del taller funcionando.
El día 12 de septiembre el auto regresa con otro fallo, pero
en este caso el fallo era eléctrico, se decidió sacar
las piezas afectadas y una vez retiradas las piezas se realizó
una prueba de continuidad y se demostró frente a los clientes
que la pieza estaba dañada.
Lo que traía como resultado que el auto
se le calentaba y producía una resistencia que finalizaba
en un corte de corriente no permitiendo así el paso de corriente
hacía las bujías.
Todo esto se demostró frente a los clientes
y en ningún momento estaba la señorita Campos presente
en Star Center. La nueva dueña del vehículo inmediatamente
procedió a comprar las piezas que finalmente se le instalaron
quedando el auto funcionando adecuadamente; luego se le conectó
la computadora para verificar que todo estaba bien. Los dueños
se llevaron el vehículo y las piezas (viejas) dañadas,
la dueña del auto se mostró satisfecha con entregarlo
para así asegurarnos de que todo estaba bien. Queremos recalcar
que si el problema hubiese sido el carburador, el auto presentaría
otro fallo. Es obvio que los dueños del vehículo al
incurrir en esos gastos procedieron a comunicarse con Diana Campos
Candanedo para pasarle factura ya que no es posible que se compre
un auto y en tan solo tres días de comprado presente tantos
problemas cuando supuestamente se vendió en perfectas condiciones.
Es entonces cuando aparece la flamante periodista, que utiliza el
medio escrito al cual tiene acceso inescrupulosamente ya que ella
al sentirse amenazada trató de involucrar a nuestro taller
Star Center y de esta manera tratar así de evadir su responsabilidad.
Peor aún cuando se presentó a
nuestras instalaciones con tono altivo y desplegando un repertorio
de groserías frente a toda la clientela, pasando por la recepción
sin ni siquiera anunciarse y posteriormente entrando a mi oficina
en forma desafiante, altanera e insultando al personal, sin dejar
en ningún momento de mencionar el poder que tiene como periodista.
Tenemos personas dispuestas a testificar cómo
se condujo la supuesta profesional de la pluma y cómo le
respondimos nosotros que en todo momento fue de manera recta y de
altura, puesto que la educación no nos permite tratar de
forma inadecuada a ningún ser humano y mucho menos a un cliente
con palabras ofensivas.
En el caso que nos ocupa, el auto se reparó
a satisfacción del cliente y se le expidió la garantía
correspondiente. Lo que no dijo la periodista es que la irrespetuosa
ha sido ella al pretender que el taller Star Center le devolviera
la suma de B/.40.00 que se le cobró por la instalación
de las piezas al vehículo, porque según ella había
consultado con un mecánico que su taller se encuentra ubicado
en un lote baldío debajo de un palo de mamón (consideramos
al respecto que todos tenemos derecho a trabajar), aduciendo que
este le hubiera cobrado mucho menos; que es totalmente contrario
a lo escrito por ella cuando indica que el carro necesitaba
simplemente una limpieza del carburador, la mano de obra solo me
costó B/.30.00; qué fácil es el diagnóstico
de este mecánico que, me imagino supo que el auto tenía
recién cambiadas las piezas. Lo que tampoco dice la periodista,
es que el total cobrado incluía el segundo trabajo que se
le hizo al vehículo.
El hecho de pretender que se le devolvieran
los B/.40.00 no es un problema para nosotros ya que es claro que
por una cantidad como esta no llegaríamos a tanto al devolverla
como pidió desde un principio, nos hubiéramos evitado
este tiempo perdido.
El problema en realidad consiste en que, hasta
cuándo los comerciantes que tratamos día a día
de llevar a este país por senderos de prosperidad tenemos
que soportar y hasta callar las amenazas y la tan clara agresividad
de personas que por sus influencias intentan conseguir a costa de
lo que sea sus propósitos, aunque estos, no estén
enmarcados en la realidad. Basta de que algunos periodistas utilicen
sus medios para ofender, humillar y pisotear a los panameños.
Ella ha procedido a iniciar una persecución de irrespetar
a la empresa con amenazas de denuncia y escritos en el diario La
Prensa simplemente porque se ampara en el paraguas de periodista.
Contrario a lo que dice la periodista en su
escrito nuestro representante legal acudió al llamado de
la CLICAC. Allí fuimos entrevistados por la funcionaria encargada,
Sarita de Montenegro, quien nos explicó la queja y quería
saber, a qué arreglos podríamos llegar. Una vez explicado
nuestro punto de vista, nos aclaró que la persona había
perdido su garantía en el momento en que ella había
retirado su vehículo y lo había llevado a otro mecánico,
eso se le hizo saber a la denunciante. Aún más, la
denuncia no aplica pues ella no es la verdadera dueña del
auto.
A Diana Campos Candanedo le hacemos saber lo
siguiente: la prensa escrita posee un arma peligrosa que es la pluma,
que en manos de la inmadurez, del odio y la venganza se convierte
en una amenaza letal semejante a la acción de entregarle
un arma de fuego a un delincuente confeso.
Carlos A. Galleguillos (gerente
general de Star Center).
Señor Fábrega:
Lo dicho en el reportaje citado se ajusta estrictamente
a la verdad documental. La nota 135-DC-DF, del 19 de junio del 2000,
presenta un cuadro relacionado con el pago de viáticos a
funcionarios de Aviación Presidencial. En el mismo aparece
que en marzo de 1999 Eustacio Fábrega cobró por Insp.
Mantenimiento HP A1A mil 50 balboas, mediante el cheque No.
72177. Es sabido que un inspector de aeronavegabilidad certificado
en el equipo es el que puede avalar un trabajo de mantenimiento
que se haga en un taller de la Oficina Federal de Administración
de Aviación (FAA, por su sigla en inglés) no un piloto
privado de aviones privados de ala fija.
Señor Galleguillos:
La periodista Diana Campos Candanedo hace la
siguiente anotación en relación a su carta: Utilizar
mentiras para defender lo indefendible es también una peligrosa
arma de fuego para los que buscan limpiar su nombre sin responsabilizarse
primero por sus errores. No se trata de 40 dólares, ni de
quién es el auto, ni quién estuvo presente en el taller.
Se trata de diagnósticos equivocados y dinero gastado sin
necesidad. Aunque Star Center intenta tergiversar los hechos a su
conveniencia, los lectores saben quién miente y quién
dice la verdad. Con esta nota, que me permite reafirmarme en lo
dicho, doy por terminada esta polémica.
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