Si la corrupción hablara...
Quienes dirigen las riendas del Estado deben tomar conciencia y encaminar sus ideas para trabajar en beneficio de los que realmente necesitamos que hagan las cosas bien y con honestidad
Robert Maduro
maduro@pty.com
¿Cómo estás corrupción? ¿Qué tal te ha ido estos tres primeros años con el gobierno de doña Mireya Moscoso? ¿Has logrado tus expectativas? ¿Inyectaste de tu veneno a sus encopetados servidores públicos, o es que son realmente íntegros?
“Bueno, realmente mis expectativas las alcancé y gracias a Dios también las superé; la verdad es que Panamá es un paraíso, excelente para vivir el resto de mi vida. Estoy pensando en establecerme y nacionalizarme aquí; sé que podría lograrlo solamente ofreciendo algunos “afudólares” o “durodólares”. Hay servidores públicos que son más corruptos de lo que pensé; y con respecto a lo del veneno, pues te comento que no lo necesité, estaban contaminados desde hace mucho tiempo, y me ahorraron la tarea. Cada día me divierto más en el gobierno, viendo cómo los funcionarios ven en mí la salvación económica de sus cuentas bancarias personales”.
“Soy feliz cada vez que aprecio que en la Asamblea Legislativa todo gira alrededor mío en cuanto a las leyes que deciden el rumbo social, económico y cultural del país. En las semanas pasadas de elecciones legislativas, no te puedes imaginar las sumas de las que se habló por parte de ambas bancadas para la obtención de votos. Con frecuencia las familias legislativas logran grandes fortunas, las cuales se les hace difícil justificar gracias a la inmunidad existente en el sistema”.
“Sobre el Organo Judicial te diría que de los tres órganos éste es el más prudente, pero no se salva de involucrarse conmigo, periódicamente, en cuanto a los fallos que dicta. Además, la elección de los magistrados deja mucho de qué hablar”.
“En el Ministerio Público pareciera haber un gran respeto hacia mí. Hasta se introdujo un laboratorio llamado “Fair Fax” para engañar y jugar con los sentimientos de las familias de los desaparecidos en los tiempos de la dictadura y ocultar verdades al pueblo panameño; y, como si fuera poco, su fiel creencia en mí lo hace atrasar cada vez más las investigaciones del mencionado problema y las del CEMIS”.
“En el Ejecutivo…¿qué te digo? Realmente ahí es donde me siento más cómoda y donde mejor trato me dan. Es donde más impera el descaro. Es más, no tienen recato alguno. Estuve presente en los hechos del HP-1430 y me hicieron sentir como una reina, aunque tuve que trabajar duro. Y claro, ¿cómo podía yo faltar al descuido que causó una pérdida al Estado por más de mil millones de puertos-dólares? Como ves... en Panamá no me hace falta nada; me faltaban armas, pero ya de eso se encargó el buque ‘Oterloo”.
“Es cierto, en otros países también tengo mucho éxito, pero ¿sabes en qué se diferencia Panamá de ellos y que en mi concepto es lo mejor? ¡Que nadie hace nada por combatirme! ¡Gracias Panamá, te amo!”.
Pregunto entonces: ¿Sería eso lo que hablaría la corrupción, o la historia es otra? No creo que la historia sea tan distinta y entristece tener que aceptar que el país donde vivo, roza año tras año los índices más altos de corrupción.
Es triste saber que a los funcionarios les hace falta lecciones de integridad, honestidad, eficiencia, objetividad, responsabilidad y ética profesional. Pareciera que estamos inscritos en Transparencia Internacional por gusto, donde se habla mucho de un sistema de integridad con el que se debe manejar la cosa pública, pero no se aplica.
Como ciudadanos panameños debemos asegurarnos de que los servidores públicos actúen sólo en beneficio del orden público bajo estrictas normas del derecho administrativo, y no hacer su trabajo en busca de lucro y beneficio personal adicional al que ya reciben por sus labores.
Peter Eigen, presidente de Transparencia Internacional, dijo una vez: “La corrupción puede ser el obstáculo individual más devastador que se opone al desarrollo económico, social y político en países que carecen de sistemas políticos abiertos”. Entonces, ¿cómo queremos salir de esta crisis económica y social, si aún Panamá sigue con un plan corrupto de sistema político cerrado?
Quienes dirigen las riendas del Estado deben tomar conciencia y encaminar sus ideas para trabajar en beneficio de los que realmente necesitamos que hagan las cosas bien y con honestidad. Si nosotros fuimos quienes los elegimos, es deber de ellos trabajar en beneficio nuestro. Es hora ya de que la corrupción desaparezca de Panamá. El antídoto para salir adelante está en nosotros mismos, todos lo poseemos, pero no lo estamos usando como debe ser.
Recordemos la célebre enseñanza de don Benito Juárez, que se acerca mucho al tema: “El respeto al derecho ajeno, es la paz”.
El autor es estudiante universitario
Además en opinión
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no es ser presidente: Rómulo Emiliani cmf
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hablara...: Robert
Maduro
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