Panamá, 4 de octubre de 2002
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Mundial 2002
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Comentarios

El gran Branch Rickey

Bernardo Miningo Núñez
deportes@prensa.com

“Si te rebelas y no resistes las humillaciones, ofensas y ultrajes que te hagan, vas a cerrarle las puertas a tus hermanos de raza en béisbol. Te van a tirar pelotazos para golpearte, usarán los “spikes” para cortarte, tratarán de escupirte y recuerda en poner la otra cara de la mejilla antes de enfurecerte”, fueron sabios consejos que Branch Rickey le dio a Jackie Roosevelt Robinson, cuando lo firmó para jugar en el béisbol organizado, el primer negro en lograr esa distinción.

Le pagaron una bonificación de 3 mil 500 y su sueldo fue de 600 balboas mensuales cuando jugó para el Montreal, equipo “AAA” sucursal de los Dodgers de Brooklyn, en 1946.

El año siguiente fue ascendido al equipo grande.

Rickey, legendario mecenas quien fue considerado como el más destacado ejecutivo y genio del béisbol, no solo le abrió las puertas a los jugadores negros, sino que antes había sido el inventor de sistemas de sucursales de las Grandes Ligas con la creación de los equipos en las Ligas Menores.

La ciudad de Nueva York se había quedado sin representación en la Liga Nacional desde 1957, cuando los Gigantes y los Dodgers trasladaron su sedes al estado de California.

Ello movió al alcalde de la ciudad de los rascacielos Robert Wagner a nombrar un comité presidido por William Alfred Shea, un prominente abogado especialista en corporaciones de Nueva York, además de otros distinguidos ciudadanos y políticos -algunos Senadores- para organizar otra liga.

Pero en verdad la intención principal fue la de lograr que la ciudad de Nueva York estuviera representada nuevamente en la Liga Nacional. Allí nació la expansión con el ingreso de los Mets, muriendo desde luego, la nueva Liga Continental.

Robinson se llenó de coraje

Superando la mentalidad de los Ku Klux Klan, apóstoles del odio a los negros Jackie Robinson fue entendiendo el riguroso camino por recorrer y tuvo que pelear duro contra tantas humillaciones como las de hospedarse en hoteles para negros, viajar en diferentes vehículos que sus compañeros blancos, usar taxis conducidos por negros.

Su mayor sueldo fue de 42 mil 500 balboa, una migaja ante lo que ganan los Barry Bonds, Frank Thomas, Mo Vaughn, entre tantos jugadores negros norteamericanos, a los que se han unido numerosos hispanoamericanos de tez oscura cuyas puertas se abrieron lentamente en el béisbol organizado.

En 1967, el panameño Rod Carew, siete veces campeón bateador de la Liga Americana, con un puesto en el Templo de La Fama, estuvo cerca de retirarse del rey de los deportes, porque aunque habían transcurrido 20 años desde 1947 cuando Jackie Robinson fue el primer negro en vestir un uniforme en las Grandes Ligas, continuaban las discriminaciones.

Abundancia de talento

Las Grandes Ligas empezaron en 1876. Solo existió la Liga Nacional. En 1901 se inició la Liga Americana.

Entonces los peloteros negros estuvieron proscritos de participar en las mismas. ¿Razón?, por tener la tez negra en popular deporte del que los blancos se consideraron dueños.

Afortunadamente esas odiosas barreras raciales fueron rotas por Branch Rickey en 1946.

Muchos jugadores latinomericanos, cubanos, dominicanos, boricuas, panameños, venezolanos, también se privaron de jugar oportunamente en el béisbol organizado por esa razón.

Martín Dihigo, José Méndez, Ramón Bragaña, Silvio García, Santos Amarotos, cubanos, que al igual que los panameños Frank Austin, Oscar ChicLevy, Pat Scantleburry, Víctor Greenidge, León Kellman, Víctor Barnet, Archie Brathwhite, entre otros.

Jamás se pensó que Hispanoamérica sería una “cantera” que proveería al béisbol de centenares de peloteros como ha ocurrido hasta el final de esta temporada.


Además en deportes

Amistoso de fútbol
Canguros panameños saltan sobre los Jaguares de Chiapas
Los Bravos de Atlanta ganan 7-3 y le empatan la serie a San Francisco
Los Cardenales de San Luis, a un paso de completar barrida
Pilotos costarricenses llegan hoy a Panamá
Acusados de robo en los Mets
Texas despide al temperamental Rocker
El gran Branch Rickey
Esta vez no hubo dudas
Mussina va a la lomita por Yanquis
Al oído de doña Mireya
Castillo sigue firme
Urriola aboga porque se definan las reglas en claro
Julio Dely golea y Málaga avanza
España sigue vivo en la UEFA
Sub 20 de Guatemala empató con El Salvador
Jornada de despedida para los eliminados
México entra en la etapa final de su preparación
Arabe Unido viaja este martes a El Salvador
En México estudian a técnicos
Brasil surge como candidato del grupo J
Argentina tendrá un difícil partido con Japón en Mundial de voleibol
Preparan comisiones para hacer cumplir acuerdos
Posponen fecha de nacional de natación
Mark Jackson es el nuevo miembro de los Jazz
Campo de prácticas de los Knicks, un problema
Conociendo magia del ‘football’
Malas defensas imperan en la NFL
Patriots-Dolphins, el juego
Analizarán opción titular para Martínez
Forrest firma con HBO
Tyson tiene otra batalla






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá