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Notas
Herasto Reyes
hreyes@prensa.com
Señores de ANAVIP :
El periodista Mario Muñoz se ratifica
en lo informado en el artículo y explica que la información
publicada por La Prensa el día 18 de septiembre en el artículo
Huevos fraudulentos fue suministrada por los técnicos
que laboran en la CLICAC, en base a estudios realizados del 17 al
26 de agosto del 2002 en diferentes establecimientos comerciales
del país.
Señor Vallarino:
Su interpretación es lógica;
pero conviene tener en cuenta las variaciones presupuestarias en
función de la ejecución efectiva, que por lo general
es menor. El presupuesto real (en función de la ejecución)
es considerablemente menor, por lo tanto los pagos de la deuda representan
un porcentaje mayor.
Señor Williams:
El problema del transporte en el sector Oeste
ha hecho crisis gracias a la irresponsabilidad de conductores y
propietarios de buses y del gobierno que no los ha obligado a prestar
el servicio correspondiente y por el contrario impide el derecho
a la libre circulación de quienes buscan los medios para
cumplir con sus deberes laborales en la ciudad de Panamá.
Señor Escate:
La encuesta 'El pulso de la nación'
se realiza una vez al mes, por ello se mantiene en la red hasta
la publicación de la del siguiente mes.
Cartas y Comentarios
Avicultores
refutan artículo y explican cuadro de la CLICAC
26 de septiembre del 2002
El
miércoles 18 de septiembre en la sección 'Página
del consumidor', el diario La Prensa publicó un artículo
escrito por Mario Muñoz, titulado Huevos fraudulentos
en donde se hace alusión a las prácticas de venta
de huevos en expendios de alimentos, particularmente en los supermercados.
El artículo en mención se basa
en un cuadro elaborado por la Comisión de Libre Competencia
y Asuntos del Consumidor (CLICAC) donde se hace ver que los comercializadores
hacen caso omiso de las normas que establece la Dirección
General de Normas y Tecnología del Ministerio de Comercio
e Industrias (MICI) en la selección y clasificación
de huevos y se asevera que estos no tienen el peso adecuado, no
cuentan con la temperatura necesaria y, peor aún, las fechas
de vencimiento están adulteradas.
A razón de este artículo, solicitamos
una reunión a los señores comisionados de la CLICAC
para indagar sobre lo ocurrido. En esta reunión se nos proporcionó
el mismo cuadro que entregaron al periodista Muñoz y que
al analizarlo no entendemos cómo se pudo llegar a conclusiones
tan ofensivas para todo el sector avícola.
En el caso de los pesos de las doceneras, el
informe de la CLICAC revela que, en general, estamos sobrepasando
los pesos promedios de las doceneras en más de 10 gramos,
aún incluyendo aquellas doceneras que estuvieron debajo de
la norma establecida. Es más, al examinar la metodología
del muestreo se hace evidente que el tamaño de la muestra
no es significativa en términos estadísticos y que
difícilmente puede sugerirse que una muestra de 16 docenas
es representativa del universo.
Se asevera de la misma manera en este artículo
que un aspecto que pone en riesgo la salud es el caso de los
huevos refrigerados que, según las normas, deben mantenerse
a temperaturas controladas que oscilan de 10 a 15 grados; sin embargo,
la CLICAC encontró que ninguno de los empaques de huevos
respetaban esos grados, sino que la temperatura era superior.
Aseveración que es incorrecta. La Dirección General
de Normas y Tecnología menciona la refrigeración con
el propósito de establecer cuando un huevo pierde la categoría
de fresco y esto no significa que presenta un riesgo
para su consumo. El hecho de que los huevos no estén refrigerados
solo presenta el inconveniente que sus características organolépticas
tales como capacidad de emulsificación y crecimiento disminuyen
más rápido. Es más, la práctica de refrigerar
los huevos inadecuadamente sí presenta un riesgo ya que al
romperse la cadena de frío se produce condensación
en la cáscara del huevo y es en ese momento en que las bacterias
pueden penetrar y contaminar el huevo.
Por último, en este artículo
de asevera que las fechas de vencimiento están adulteradas,
cosa que en el cuadro de la CLICAC no aparece. Inclusive, los mismos
comisionados de la CLICAC con quienes nos reunimos estaban sorprendidos
por esta aseveración. Esa terminología no solo es
imprecisa sino que indica, más que sugiere, que se está
falsificando una información con el propósito de engañar
al consumidor.
La industria avícola proporciona fuentes
de proteína a un costo muy accesible y con los mejores estándares
para los consumidores panameños. Somos uno de los pocos rubros
cuyos productos han estado sujetos a menos fluctuaciones en los
precios para el consumidor desde hace más de 30 años,
aún con mejores presentaciones y cobertura. Nada más
mire el ejemplo de los huevos donde tenemos una increíble
diversidad de vistosos empaques, diferentes categorías de
huevos y hasta fechas de expiración impresa en cada huevo.
Esto es ejemplo de que queremos que nuestros consumidores tengan
confianza, estén satisfechos y compren más. Sin embargo,
después de la publicación de este infortunado artículo
todo el trabajo que hemos realizado en los últimos años
para ganar la confianza del consumidor ha sido seriamente afectado
de un solo plumazo, dando a entender que somos deshonestos e inescrupulosos.
En resumen, consideramos que esta noticia es
un atentado contra lo que ha sido un desarrollo honesto y lleno
de prestigio por más de 60 años.
Por todo lo anteriormente expuesto, le solicitamos
que publique el contenido de esta carta con la misma prominencia
que se dio a la noticia; que incluya además una rectificación
del periodista que interpretó el informe ya que lo publicado
se aleja completamente de la letra y el espíritu del mismo.
Robert Toledano (presidente de la Asociación
Nacional de Avicultores de Panamá ANAVIP).
Transporte en el sector Oeste
29 de septiembre del 2002
Este es un tema caliente, pero creo que se
ha perdido el enfoque referente al mismo. El transporte es un servicio
público que se supone que está al servicio de los
usuarios, este se supone debe ser lo más favorable al usuario.
En este caso en particular es todo lo contrario, el usuario parece
que es el que presta el servicio de montarse a los buses y que debe
acomodarse a todo lo que estos señores [conductores y propietarios]
pidan.
Les daré unos cuantos ejemplos en los
errores en que está incurriendo la Dirección de Tránsito:
Una persona llega al aeropuerto ya sea nacional
o extranjero y tiene que venir al sector Oeste, lo más lógico
es que tome un taxi para transportarse. Con las medidas del tránsito
los agentes lo detendrán y le dirán que debe ir a
la terminal y tomar un bus, porque en el que viaja es un taxi pirata.
Una persona que viva en el sector Oeste y necesita
ir a la ciudad con maletas para ir ya sea a la terminal o al aeropuerto
debe tomar un taxi para llegar allá. Con los operativos del
Tránsito eso no se puede hacer ya que sería un taxi
pirata.
Una persona debe llegar a la ciudad con urgencia
y pide un taxi, ya sea por lo motivos que tenga, tampoco puede tomarlo
ya que según los del Tránsito está obligado
a ir en bus.
Una persona hace compras en la ciudad y necesita
llevar dichos paquetes al sector Oeste, según la lógica
del Tránsito esto tampoco es posible. Ya que se las debe
ingeniar para subir a los buses con dichos paquetes y luego caminar
con sus paquetes a su residencia.
Como vemos, el usuario debe ajustarse al transporte
y no los transportistas a las necesidades de los usuarios; súmele
a esto el mal estado de dichos buses que quedan parados normalmente
en Loma Cobá por el mal estado mecánico; además
de la excesiva velocidad con que vienen en las mañanas de
la ciudad al sector Oeste para recoger a los usuarios, ellos mismos
se dan cuenta de que no son suficientes y vienen a toda carrera
de vuelta en las mañanas a buscar a los usuarios.
Creo que ustedes, los medios de comunicación,
deben ayudar a los usuarios del transporte enfocándose en
los puntos antes mencionados, ellos están velando por sus
intereses y no el de los usuarios. En otros países un usuario
puede tomar un taxi en la ciudad y transportarse hacia las afueras
sin ningún tipo de problemas. Lo que no puede hacer es quedarse
en las afueras y hacer negocio.
Además de todo lo anterior, las mañanas
se hacen tensas ya que la Dirección de Tránsito se
da a la tarea de detener a todo carro que parezca taxi y crea grandes
filas de autos entorpeciendo el libre tránsito en una hora
que todos queremos llegar temprano a nuestros trabajos.
Espero que estos comentarios ayuden en algo
al trauma que es vivir en el sector Oeste.
César A. Williams
Errores en noticia sobre los gastos y el
presupuesto
1 de octubre del 2002
Respetuosamente me permito indicarle que su
noticia publicada el [29 de septiembre del 2002, bajo el título
'Gastos del gobierno suben 30%] está errada o incompleta.
Su noticia indica que este año
más del 50% de los recursos públicos fueron destinados
para el pago de la deuda externa, y que en el 2002 el
servicio de la deuda asciende a unos mil 500 millones.
Cómo quiera que el presupuesto nacional
del 2002 (o el del 2001 prorrogado) no es de 3 mil millones (entiendo
que quedó por 5 mil millones y con las contenciones bajó
un poquito más), malamente se puede hablar de que el 50%
de los recursos públicos se fueron a pago de deuda.
Juan Ramón Vallarino
J.
Solicita razones sobre 'El pulso de la nación'
1 de octubre del 2002
Soy un panameño en el extranjero y mientras
viví en Panamá La Prensa era el periódico que
solía leer, cosa que sigo haciendo vía internet. Tengo
una sugerencia que hacer con relación al suplemento 'El pulso
de la nación' [en la red] que tanto actualiza no solo a mí
sino a todos los panameños y panameñas que vivimos
fuera de nuestro querido Panamá. La información que
aparece en dicho suplemento está muy desfasada ya que estamos
en octubre y la información refleja el trabajo periodístico
de tan prestigioso periódico. Mi recomendación es
que actualicen este suplemento con mayor regularidad, de usted atentamente
un panameño en el extranjero que desea lo mejor para su país
aun estando en el extranjero.
Samuel Escate
Queja porque no se ha publicado uno de sus
artículos
30 de septiembre del 2002
El viernes 16 de agosto del año
en curso le envié [al defensor del lector] un artículo
sobre errores ortográficos y el mismo día usted me
contestó diciendo que agradecía mi nota, compartía
mis criterios y que le era difícil poner dicha nota en la
próxima edición, pero que tan pronto como fuera posible
sería conocida por el público. Me aseguró además
que nunca se enfada por razones de trabajo.
El martes 27 de agosto pasado le envié
otra nota sobre una crítica que hace un lector a un juez
español.
Desde el 16 de agosto hasta la fecha ha salido
doce veces la página del defensor del lector y, como usted
tiene la sana costumbre de publicar cronológicamente las
notas que le envían y ya van apareciendo algunas del 23 de
septiembre, le digo francamente que dudo de la sinceridad de sus
palabras.
Antes de recurrir a usted ya había yo
sufrido la negación a publicar mis opiniones en otras secciones
del periódico. No me creo con méritos suficientes
pobre de mí como para compartir con personajes
tan importantes como Descartes o Rabelais la inclusión de
mis ideas en algún Index librorum prohibitorum, lista negra
o cosa parecida, por lo que le juro que no sé qué
pecado habré cometido.
Entiendo que ustedes piensen que el periódico
es suyo y tienen derecho a publicar o no publicar lo que quieran,
pero el dinero de los lectores es nuestro y tenemos derecho a comprar
o no comprar los periódicos que nos apetezcan y, desde luego,
sin lectores no hay periódicos, por lo que creo que alguna
consideración deberíamos tener.
Ustedes pensarán: ya se aburrirá
este cuando vea que no lo escuchamos y dejará de fastidiarnos.
Pues, no me voy a aburrir. Seguiré escribiéndoles
cada vez que lo considere oportuno aunque sepa que mis notas vayan
directamente a la basura. Cuando tenga una cantidad suficiente de
notas rechazadas haré con ellas un libro titulado Lo que
La Prensa no quiso publicar, a ver si la gente, con el morbo de
saber qué barbaridades habré escrito para que un periódico
tan democrático no las quisiera publicar, compra el libro
y logro que alguien se entere de mis opiniones.
Francisco Moreno Mejías
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