Delincuencia juvenil: prevenir o penar
Ninguna pena va a corregir la delincuencia, que es el resultado de nuestro abandono social
Keith Holder W.
El relato que el pueblo judío escribe para explicar el origen del mundo, la vida y el andar de su gente en la historia, contempla en el libro Génesis el primer caso que yo conozco de violencia humana: Caín mata a su hermano Abel.
Todos los relatos de la historia de cualquier pueblo están saturados de las guerras que llevaba a cabo el grupo masculino de su conglomeración contra otros pueblos o dentro de sí.
Los que apoyan la teoría de la evolución del ser humano (que la Iglesia católica por lo menos no niega) señalan que el hombre de hoy proviene, a través de millones de años, de un mamífero con colmillos y dedos con garras en las cuatro extremidades.
Su cerebro pequeño se ocupaba solamente del instinto de conservación. La agresión le permitió la caza de otros animales y también defenderse de ser víctima.
A través del tiempo, condiciones climáticas, la incorporación a su dieta de frutas y raíces, las proteínas y grasa de origen animal, el embrión de otros animales (huevo) y posteriormente los granos, trajeron el crecimiento de los lóbulos cerebrales que cubren el cerebro primario instintivo.
La calidad y cantidad de nutrientes determinados produjeron en el tiempo un neoencéfalo que permite la integración del pensamiento y la capacidad de aprendizaje por imitación y posteriormente por comunicación para establecer reglas de ordenamiento social.
Se ha dicho que todo organismo vivo es lo que come.
La nutrición adecuada en la etapa fetal y los primeros años de vida es indispensable para el desarrollo y calidad del cerebro humano.
Ignoro cuántos miles de años hace que apareció el concepto de familia, pero la figura del padre proveedor por la caza y la pesca, que lidera al grupo familiar y lo defiende, provee enseñanza e imitación por parte de los hijos, aún juega un rol en la conducta aprendida de la sociedad.
El instinto violento, sobre todo en el humano masculino, es confrontado por el raciocinio y reglas de conducta por aprendizaje o imitación dentro de la familia y la sociedad.
En los primeros meses del año 1990, después de la invasión a Panamá, se desató una ola de violencia con participación creciente de la juventud. Igual que hoy se alzaron voces en contra de la deficiencia de la Policía y la necesidad de aumentar las penas por delitos a menores.
No me opongo a aumentar las penas por delitos, porque si no cambiamos la orientación de la sociedad panameña, que es una fábrica de delincuentes, no cambiará nada.
Mientras la mitad de los niños que nacen carezca de la figura del padre en el hogar, la guía paternal y la conducta aprendida por imitación, faltarán.
Mientras se mantenga el alto grado de desnutrición infantil, que se puede prevenir a pesar de la pobreza con vigorosos programas de nutrición prenatal y escolar, tendremos un alto índice de la población con cerebros poco capaces para el aprendizaje completo y, por lo tanto, “no empleables”.
Ninguna pena va a corregir la delincuencia, que es el resultado de nuestro abandono social. Por coincidencia dos islas, Barbados y Taiwan, donde la asistencia escolar es obligatoria hasta la secundaria, donde los programas de alimentación escolar son la regla, el índice de escolaridad es alto, no hay índice de pobreza y la delincuencia juvenil es mínima por la orientación estatal de dar prioridad a la inversión en el capital humano.
Mientras la sociedad panameña permanezca cual espectador indolente ante el triste espectáculo de las riñas políticas de grupos que no pueden o no quieren identificar las razones de nuestro desequilibrio social y económico, el asunto de pena carcelaria será sólo un tentempié para intentar calmar la desesperación de la mayoría de los panameños.
Sólo con leyes y programas que consoliden la responsabilidad paterno-materna, la asistencia obligatoria hasta el nivel secundario y el cumplimiento de la Constitución, que garantiza la nutrición de todos los menores, se podrá dar comienzo a una nueva nación.
El autor es neurocirujano y ex legislador
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