El escenario de la ‘partición’ de
América Latina
Si Lula gana en Brasil,
su victoria le daría un espaldarazo a los candidatos populistas
e izquierdistas en las elecciones argentinas de marzo
Andrés Oppenheimer
aoppenheimer@herald.com.
¿Se producirá una partición política de América
Latina tras las elecciones brasileñas? ¿Habrá un eje anti-estadounidense,
anti-libre comercio en la costa atlántica, y un eje pro-estadounidense,
pro-libre comercio en la costa del Pacífico?
Se trata de un escenario que se está escuchando
en círculos de línea dura de esta ciudad a medida que nos acercamos
a las elecciones del 6 de octubre en Brasil, en las que el candidato
izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva lleva una cómoda ventaja
en las encuestas.
Según este escenario, si Lula gana en Brasil,
su victoria le daría un espaldarazo a los candidatos populistas
e izquierdistas en las elecciones argentinas de marzo. El candidato
populista Adolfo Rodríguez Saá –el mismo que cuando fue fugaz presidente
a fines del 2001 anunció triunfalmente la suspensión de los pagos
de la deuda externa de su país– está encabezando las encuestas argentinas,
que indican un creciente rechazo a las recetas de libre mercado
recomendadas por Estados Unidos y Europa.
Entonces, dicen quienes consideran posible
este escenario, terminaríamos con un “bloque del este” –geográficamente
hablando, claro– en la costa atlántica, integrado por Argentina,
Brasil, Venezuela y Cuba. Y en la costa del Pacífico tendríamos
un “bloque del oeste”, más favorable a Estados Unidos y al libre
comercio, integrado por Chile, Bolivia, Perú, Colombia, América
Central y México.
Las principales diferencias entre estos dos
bloques serían las siguientes:
Primero, la política. En el actual clima
político de Washington, dominado por la convicción de que se viene
una guerra inminente contra Irak, habría una tendencia natural del
gobierno de George W. Bush a ayudar a los países de la costa del
Pacífico que apoyarían a Estados Unidos, y a ignorar a los países
del Atlántico que probablemente criticarían una acción militar.
Si Bush ha enfriado las relaciones con una potencia como Alemania
por las críticas del canciller Gerhard Shroeder, a sus planes de
guerra en Irak, se puede asumir que su reacción contra países sudamericanos
que critiquen el unilateralismo estadounidense sería igual, o peor.
Segundo, el libre comercio. Todos los países
de la costa del Pacífico –empezando por Chile y América Central–
están completando o iniciando negociaciones de libre comercio con
Estados Unidos, o han manifestado su voluntad de hacerlo. Por el
otro lado, Brasil y sus vecinos del Atlántico podrían negarse a
entrar en negociaciones de libre comercio hasta que Estados Unidos
levante sus barreras proteccionistas a productos agrícolas.
Tercero, el factor humano. Prácticamente
todos los presidentes de países de la costa del Pacífico hablan
inglés –muchos de ellos tienen doctorados de Stanford, Harvard,
Chicago– y pueden mantener una conversación con Bush u otros líderes
mundiales sin necesidad de tener un intérprete al lado. Por el contrario,
ni Rodríguez Saá ni Da Silva ni Chávez podrían hacer lo mismo.
La semana pasada le pregunté al máximo funcionario
a cargo de la política latinoamericana del Departamento de Estado,
Otto Reich, sobre la posibilidad de una partición política de América
Latina. Reich, un conservador, dice que no cree que Argentina y
Brasil se vuelvan anti-estadounidenses.
“Mire, en el mundo de hoy, ¿qué ganas siendo
anti-norteamericano?”, me dijo Reich. “Estamos en un mundo unipolar.
Había un tiempo en que los países podían jugar con su apoyo a Estados
Unidos o la Unión Soviética, y quizás ganar alguna ayuda económica
limitada de la Unión Soviética. Pero ya no”.
“Uno de los resultados del colapso de los
mercados financieros en el mundo es que hay menos dinero en el mundo
para invertir en otros países”, continuó. “Los países tienen que
tomar recaudos para no quedar excluidos de los flujos financieros
internacionales. Venezuela es un ejemplo: ha habido muy pocas inversiones
en Venezuela. El capital es cobarde”.
Al preguntársele cómo reaccionaría el gobierno
de Bush a una posible ola populista en América Latina, Reich respondió:
“Mucho dependerá de cómo esos gobiernos hagan dos cosas: cómo manejen
sus relaciones exteriores, en especial con nosotros –porque a fin
de cuentas, nosotros sólo podemos hablar por nosotros– y de cómo
tratan a su gente, porque nos importan los derechos humanos y la
democracia”.
“Si son amigos de Estados Unidos y respetan
los derechos de sus ciudadanos, haremos todo lo que podamos por
ayudarlos. Si se alinean con los enemigos de Estados Unidos, si
van a visitar a Sadam Husein, a Muammar Khadafy o a Fidel Castro,
vamos a tener que asumir que han encontrado en esos regímenes algo
que les gusta. Y eso nos preocupa, porque son [regímenes] terroristas
y Estados fracasados”.
En una próxima columna les daré mis propias
razones por las cuales soy algo escéptico sobre una posible “partición
política” de América Latina. Por ahora, quería darles una idea del
clima político post 11 de septiembre, centrado en Irak e influido
por las próximas elecciones legislativas de noviembre, que predomina
en Washington. Espero haber sido lo suficientemente gráfico.
El autor es columnista de The Miami Herald
y de El Nuevo Herald
Además en mundo
•
El escenario de la ‘partición’ de América Latina
•
La latinización de Estados Unidos
•
Aplazan lanzamiento del Atlantis
•
El mundo está perdiendo la guerra
•
EU se opone a acuerdo Irak-ONU
•
Huracán Lili azota territorio cubano
•
Amenazan a jueza de Nicaragua
•
Uribe defiende su plan de seguridad
•
Supuesto pacto suicida despierta preocupación
•
Lula da Silva cierra su campaña electoral
•
Renuncian ministros senegaleses
•
Rebeldes admiten intención de derrocar al Gobierno
•
Choque de aviones deja 15 muertos
•
Cachemira vive otra violenta jornada electoral
•
Presidente croata y Milosevic intercambian acusaciones
•
Asesor de Rumsfeld pide renuncia de Schroeder
•
ONU y Discovery lanzan campaña de concienciación
•
Filipinas renuncia a la pena de muerte
•
Palestinos no renuncian a Jerusalén
•
España boicotea a Nigeria como sede del Miss Mundo
|