
Es más que mala
sangre
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com
La pelea entre Oscar de la Hoya
y Fernando Vargas del próximo sábado es mucho más
que una simple unificación de títulos.
Fernando Vargas es el campeón superwelter
de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y De la Hoya es el
titular del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Los promotores la han denominado Mala Sangre,
pero para mí es un pleito de supervivencia.
Cuando Vargas y De la Hoya choquen este sábado
14 de septiembre en el Hotel Mandalay Bay de Las Vegas, Estados
Unidos, estarán peleando para definir quién de los
dos es el mejor, además de sobrevivir en este mundo tan complicado
del boxeo profesional.
Los dos son jóvenes y con mucho talento
en el boxeo, sin embargo, una derrota sería muy dolorosa
para cualquiera de los dos.
Vargas después del pleito ante Félix
Trinidad no es el mismo de antes, ya que se ve un poco receloso
y muy susceptible a los golpes del contrario.
Si pierde claramente ante De la Hoya, a quien
veo como ganador, Vargas tendrá que comenzar de cero para
llamar la atención de la fanaticada y las empresas promotoras.
Eso es muy peligroso para él. Por eso
en mi parecer, debe salir a buscar de manera inteligente el nocaut.
No debe dejar que el pleito se vaya a las tarjetas de los jueces,
ya que el Golden Boy lo supera en boxeo y obviamente ganará
más puntos en cada asalto.
Creo sinceramente que Oscar de la Hoya, quien
tiene una marca profesional de 34 victorias, dos derrotas y 27 nocauts,
confundirá a Vargas con un boxeo depurado y agresivo.
La gente no verá a un De la Hoya desesperado
tratando de terminar la pelea antes del límite, sino todo
lo contrario. Lo castigará con rápidas combinaciones
y un jab que hará sufrir a Vargas.
Eso motivará que Fernando Vargas salga
como un ciclón a tratar del noquear a De la Hoya y empezará
el principio de su derrota.
Pero si De la Hoya quiere tirarse de guapo
ante Vargas, puede que pierda la pelea y así estropear sus
planes futuros.
Vargas, por su parte, si sale derrotado, quizás
la depresión le quite la motivación como le ocurrió
a George Foreman cuando cayó ante Muhammad Alí en
1972.
Yo prefiero morir en el ring antes de
perder contra él, dijo Vargas.
El Feroz tendrá que morir tal y como
vocifera, ya que de perder, su carrera empezaría un declive
duro de detener.
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