Panamá, 27 de septiembre de 2002
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El baño al desnudo

En realidad no hay que bañarse tanto como pensamos

Rocío Grimaldo
rgrimaldo@prensa.com

El baño no debería ser tan complicado. En realidad necesitamos menos cosas de las que nos hacen creer.

Hace ya mucho tiempo que los humanos hemos adoptado el hábito de bañarnos con frecuencia —unos todos los días, otros no tan seguido— y es frecuente ver el lanzamiento de nuevos productos e implementos para nuestra limpieza, lo que ha aumentado el tiempo que pasamos metidos en la ducha o en la bañera. Pero, ¿realmente es correcto emplear tanto tiempo y son necesarios todos los productos que empleamos?

Para desmitificar el baño consultamos con el dermatólogo Raúl García de Paredes y la cosmetóloga Myrna Rozas.

Lo primero que hay que saber es que “el exceso de limpieza da más problemas que el exceso de suciedad”, dice García de Paredes, quien agrega que “entre más agua le pones a una piel, más se va a resecar”.

Lógicamente, si uno no se baña se le formarán costritas y cascaritas y las bacterias podrían atacar la piel. Pero un baño al día es suficiente para evitarlo, advierte el dermatólogo.

Y es que bañarse demasiado tiene más desventajas que ventajas.

“Las personas piensan que entre más limpios, más protegidos están contra los organismos, virus, y hongos que atacan la piel pero lo que ocurre es lo contrario. Es más fácil que éstos penetren en una piel limpia que en una que no esté tan limpia”, explicó el médico.

Temperatura y duración

La temperatura del agua debe ser de fresca a tibia, no de tibia a caliente, ni de caliente a más a caliente.

“El agua debe estar tibia tirando a fría, jamás muy caliente porque a la larga va causando cierta flacidez y resequedad en la piel. Si es de mañana y hace mucho frío, se puede poner un poquitito caliente, pero nunca a una temperatura tan alta que tira vapor y empaña los vidrios”, advirtió Myrna Rozas, cosmetóloga.

Los baños deben ser de corta duración y no más de dos veces al día.

“Los que se bañan dos veces al día deben hacer un baño principal y el otro secundario. El principal debe ser el de la tarde porque hemos estado activos todo el día, y el baño de la mañana sería el secundario y debe ser más rápido porque tenemos menos tiempo y porque venimos de un área limpia como es la cama y no estamos en contacto con el smog o suciedad de la calle”, explicó el dermatólogo.

Mejor barras que geles

“Recomendamos más los jabones en barra que los geles líquidos”, indicó García de Paredes, “porque la composición de las barras de jabón hace que sean más humectantes que los otros productos. Además, los geles tienden a tener más perfumes”.

Y es que, entre menos químicos tenga un jabón, mejor, porque se reducen las posibilidades de que nos produzca alergia.

A la hora de escoger un jabón de barra, este debe ser suave, sin perfume, preferiblemente blanco. También es aceptable el de avena, que es color cremita o beige.

“Usualmente yo recomiendo los cremosos y neutrales (de ph neutro)”, dice Rozas.

El dermatólogo, por su parte, aclara que los jabones bactericidas no son tan necesarios, ni su uso debe ser permanente. Solo se deben usar cuando hay un problema específico como el impétigo.

“Los bacteriales son buenos para lavar las manos antes de cocinar o tocar cosas delicadas; no de uso diario porque generalmente irritan y resecan”, comenta la cosmetóloga.

Humectante

Al terminar el baño, tanto hombres como mujeres deben aplicarse aceite o crema humectante o emoliente, dependiendo de su tipo de piel.

Las lociones hidratantes y humectantes se deben usar inmediatamente terminado el baño, cuando aún esté la piel fría y mantiene algo de la humedad del baño. De esa forma el producto será mejor absorbido por la piel.

A los insectos no les gusta la piel bien hidratada, por lo que picarán menos a quienes mantengan la humedad.

Estropajos y cepillos

Los baños con esponjas, toallas, guantes y cepillos no deben ser frecuentes. Una vez por semana es suficiente, señala el doctor. Los menos traumáticos para la piel son las esponjas y toallitas.

El estropajo no se debe usar ni siquiera una vez por semana y los guantes mucho menos porque son muy parecidos al primero.

Es recomendable colocar las esponjas al sol después de usarlas porque les suele salir moho.

Las cremas exfoliantes o body scrubs pueden ser usados cuando no hay lesiones inflamatorias como el acné. Y los que estén bajo tratamiento de vitamina A (que hace la piel más sensible) deben tener cuidado de no usar jabones muy fuertes.

El baño según la edad

Los niños... no deben ser bañados tres o cuatro veces al día con la excusa de que “el sudor les pica”. A la larga, esto les estropeará más la piel. Tampoco se les debe dejar en el agua jugando por mucho tiempo, especialmente a aquellos que tienen asma bronquial, sinusitis, o rinitis alérgica ya que generalmente tienen la piel delicada, advierte García de Paredes.

Los niños prefieren el aceite a las cremas y lociones porque estas últimas les dan mucha calor. El aceite, que debe aplicarse dos a tres veces por semana, es bueno porque crea una barrera protectora que actúa como un manto graso, que es muy escaso en la niñez. El aceite se debe aplicar en la piel mojada dentro del baño, se enjuaga rápidamente y se le seca. De esa forma el niño no queda con la sensación de que tiene mucha grasa en la piel.

Es importante que tanto grandes como chicos hagan buen uso de la toalla porque vestirse sin estar bien seco puede producir hongos o paño blanco.

Después de los 60 años de edad...el baño no debe ser diario, sino tres veces por semana. Esto se debe a que nuestra actividad diaria disminuye y la piel con el tiempo tiende a resecarse.

Si está acostumbrado a bañarse todos los días, puede darse baños rápidos los otros cuatro días, usando jabón en áreas que sudan un poquito más y que despiden más olor como las axilas, genitales, manos y pies.

A la hora de bañarse...

Hágalo con agua templada de fresca a tibia Que sea un baño corto
Use jabón en barra y que sea suave, neutro y humectante Al salir del baño, aplíquese aceite o crema hidratante



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