El poder...y cómo ejercerlo mejor
Al cumplirse el año de los ataques terroristas en EU, hay que darse cuenta de que incluso el único superpoder mundial necesita de amigos
I. Roberto Eisenmann
Joseph Nye, Jr. –quien fuera uno de mis profesores durante ese año que pasé en la Universidad de Harvard y quien fuera presidente del Consejo Nacional de Inteligencia y subsecretario de defensa durante la presidencia de Clinton– ha escrito otro libro titulado The Paradox of American Power, en el que ofrece sólidas razones por las que el único superpoder mundial no debe actuar solo.
Al cumplirse el año de los ataques terroristas en EU, hay que darse cuenta de que incluso el único superpoder mundial necesita de amigos.
Hay una página en el libro que contiene una veintena de estadísticas comparativas entre EU y otros países, que muestra el drama del poder mundial. El presupuesto militar de EU es de 289 mil millones de dólares, comparado con 35 mil millones de Inglaterra, 31 mil millones de Rusia, y 131 mil millones de dólares de China. El PIB de EU es de 9 mil 255 billones, mientras que el de Inglaterra es de mil 290 y el de Rusia 620. La cantidad de computadoras por cada mil habitantes es de 570.5 en EU, de 37.4 en Rusia, y de 12.2 en China. Con estas desproporciones es comprensible que muchos celebren cuando el gigante recibe un trompón, sea de quien sea.
Por otra parte, el pueblo estadounidense es tradicionalmente indiferente al rol de su Gobierno en el mundo. Dicho por otro “¡cuán ignorantes son los norteamericanos acerca del mundo que controlan!”; sin embargo, el 11 de septiembre puede estar cambiando esto.
Todo esto significa –según Nye– una prepotencia de EU en el mundo, no necesariamente una dominación o control.
Nye propone que EU debe ejercer lo que él llama soft power, que depende de la credibilidad y está basado en lograr que otros lleguen por las buenas a querer lo que uno mismo quiere, y esto tiene que ver con atracción cultural, el establecimiento de agendas y el ofrecer importantes beneficios por cooperación. Roosevelt dijo speak softly and carry a big stick; Nye dice que ahora que tienen el único big stick deben dedicarse mucho más al speak softly y, sobre todo, a escuchar. Los que en EU forman políticas tienen –según Nye– que poner mucho más atención a la política de credibilidad y a la importancia del soft power...y en el proceso deben atender no solo a Estados, sino a los empoderados de sectores no gubernamentales e, incluso, a individuos. Se tiene que superar la política unilateralista, arrogante y de doble discurso que tantas veces ha afectado la credibilidad de EU.
En un artículo publicado en The New York Times el 1 de septiembre, Zbigniew Brzezinski recuerda que no solo hay que enfocar el terrorismo, sino las condiciones que lo producen. Nos recuerda que en el propio EU hubo violencia terrorista engendrada por grupos como el Ku Klux Klan, los Consejos de Ciudadanos Blancos, los Black Panthers, y el Ejército de Liberación Symbionista.
De no haber cambiado –vía revolucionaria legislación– la situación de relaciones raciales, es posible que estas organizaciones hubieran durado mucho más tiempo y hubieran perdurado sus actos amenazantes de violencia.
Es por eso que la guerra al terrorismo (sin intentar resolver sus causas) y la amenaza de invasión a Iraq requieren de mucha más profundidad de análisis y el logro de alianzas producto de la consulta y el soft power que proponen tanto Nye como Brzezinski, en contraposición a lo que parece ser la política del presidente Bush de amenazar y anunciar invasiones, previo a la consulta con sus naturales aliados.
¡Dios quiera que prevalezcan la razón y la cordura en el poder mundial!
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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