Producción de arroz ha caído en
un 40% en los últimos años
Julio César Aizprúa
jaizprua@prensa.com
“Después que haya arroz, no hay problema”.
La frase se repite una y otra vez en Panamá, un país en donde el
consumo anual per cápita de arroz blanco se calcula en 154.32 libras,
uno de los más altos del mundo.
Cuando la situación está difícil, los panameños
se comen el arroz tan solo con un huevo frito o hervido, o simplemente
se lo comen “pelao”. Eso sí, basta que se tenga el grano para sentir
que algo se ha comido.
Pero, cuando la cosa está mejor, el arroz
es acompañado con ricas ensaladas, tajadas y carnes de res, de pollo
o de pescado, e incluso hay quienes guardan una generosa porción
para comérsela al día siguiente en el desayuno. A ese arroz se le
llama “arroz dormío”.
Grano reverenciado por todos, en los últimos
años su producción ha decaído en más de un 40%, amén de los problemas
climáticos que enfrentan los productores, lo que hace predecir que
en los próximos años el país se convertirá en una nación importadora.
Para Ida Solís, jefa de Dietética del Centro
Médico Paitilla, el alto consumo de arroz en el país se debe al
“patrón alimentario fijo” que forma parte de la cultura de los panameños.
Este “patrón fijo” no nos permite optar por
otras opciones más alimenticias, o por productos sustitutos que
cumplan igual o mejor función alimenticia, acotó Solís.
Sin embargo, ante las constantes amenazas
de desabastecimiento del grano que casi a diario sufre el país,
verduras como la yuca, el ñame, el otoe y el ñampí pudieran suplir
las necesidades que tenemos de arroz.
Fuente de carbohidratos, motor de la energía,
las verduras hacen igual función que el arroz, aunado a que su costo
puede resultar menor, ya que incluso podemos sembrarlas en los patios
de nuestras casas.
Igualmente, las pastas y el maíz pueden suplir
la necesidad de consumir arroz. No obstante, diversas fuentes consultadas
hicieron la observación de que ambos productos se utilizan en Panamá
para acompañar al arroz, y no como protagonistas del plato.
De igual manera, sugieren que una libra de
arroz alcanza para alimentar a una familia de tres o cuatro miembros,
mientras que la verdura no alcanza para muchos.
También hay que anotar que en la región centroamericana,
Panamá es el único país en donde la llamada “cultura del maíz”,
cuya alimentación está basada en dicho grano, no llegó a arraigarse.
Pese a las diferencias de criterios, lo cierto
es que en Panamá comemos para llenarnos y no para nutrirnos. Por
ello, la jefa de Dietética del Centro Médico Paitilla, Ida Solís,
insta a dejar de comer tanta comida chatarra y frita, principales
causas del aumento en las enfermedades cardiovasculares.
“Hay que comer más verduras, más frutas,
tomar ocho o diez vasos de agua al día, y sobre todo, hacer ejercicios”,
sugirió.
La dependencia del arroz la podemos solucionar,
manifestó la especialista en dietética.
Además en portada
• Arzobispo media en
conflicto laboral
• Gobierno alemán
retiene el poder
• Potabilizadora será
licitada en dos semanas: Gracia
• Confianza amarilla
• Capturado asaltante
• Brasileño
dirigirá la selección
• Pecador arrepentido
• Nómina amarilla
gana por un convencional
• El legislador De
León está fuera de peligro
• Cuestionan a vicecanciller
• Loma Yuca eligió
su representante
• "West Wing" triunfa
en los Emmy
• Limpieza de playas
• Capturan a uno de
los asaltantes de sucursal del Banco General
• 'Pretenden asustarme':
Pacheco
• Familia de Alemán
abandona Nicaragua
• Destacan la inversión
social oficial
• 'La justicia es
selectiva': Conte
• Sugieren a medios
la autorregulación
• Producción
de arroz ha caído en un 40% en los últimos años
• Latorraca defiende
contención del gasto
• La ley no puede
reformar la Constitución
• Se acaba el tiempo
para reformas: TE
• Cinco años
por homicidio es poca pena: Gilberto Solís
• 'Pido perdón':
Borge
|