Mariano Rivera y el salario mínimo
No es lo mismo un trabajador panameño en una firma que le venda solamente a nuestro “mercadito” local, que otro en una compañía que le vendaal mundo
Olmedo Miró
olmedomiro@yahoo.com
“Los hombres que son libres, no son iguales y los hombres iguales, no son libres”. Federic Bastiat.
Todos los panameños estamos muy orgullosos de los enormes salarios que reciben nuestros compatriotas en las grandes ligas de béisbol. Sin embargo, muy pocos nos hemos detenido a pensar: ¿cómo es posible esto? Mariano Rivera, según creo, gana 7 millones de dólares por año; los otros, algo menos, pero sumas millonarias por igual. Y qué pensar del puertorriqueño Alex Rodríguez con un contrato de 250 millones solo para pegarle a una pelotita. ¿A qué se debe esto? Bueno, entender este fenómeno nos puede dar luces de cuál es la verdadera razón de ser de los salarios y su composición, la que está totalmente alejada de la arbitrariedad de los empresarios y de las “luchas” de los trabajadores como se piensa comúnmente.
Primero hay que comenzar por destruir un mito: el salario no tiene que ver directamente con lo que el trabajador hace. La idea de que por igual trabajo, se recibe igual paga es ridícula; para reírse. Muchos lanzadores en la liga local de béisbol, haciendo el mismo trabajo, apenas les pagan los viáticos, mientras Mariano gana 7 millones en EU. ¿Qué es esto? ¿Es que el jefe de Mariano es un filántropo? No, él es una persona muy conocida por su avaricia, pero que sabe hacer negocios y sabe que los salarios realmente se basan en el aporte adicional que la mejor persona disponible puede hacer a la productividad de la empresa.
Otro mito que hay que destruir es la idea marxista de que los trabajadores son una “masa” homogénea, como si fueran galletas. Eso no es así; todo lo contrario, hay mejores y peores en diferentes contextos. El dueño de los Yankees, como todo buen empresario, se tiene que haber preguntado: ¿cuál es el precio que pago por no ser el primero? Y luego, ¿cuánto me cuesta no tener a los mejores empleados disponibles en mi equipo? Las respuestas a estas preguntas le indicarán hasta dónde debe llegar para conseguir a los mejores empleados para mejorar su rentabilidad. En el caso del dueño de los Yankees, la respuesta es: bastante.
Todo esto bajo el contexto del “capital” invertido. Los equipos de béisbol a lo largo de los años han ido haciendo enormes inversiones en “capital”, que potencian la capacidad de los dueños y sus empleados de generar ingresos. Ya sea estadios con la capacidad de llevar a miles de fanáticos todos los días, contratos de televisión para su difusión a una enorme audiencia, marcas que vendan una imagen y, en fin, crear más fanáticos. No es lo mismo que Mariano lance en el Yankee Stadium, con capacidad para 80 mil espectadores, que en el Muquita Sánchez de La Chorrera; aunque aquí lance mejor que en Nueva York. Tampoco es lo mismo un trabajador panameño en una firma que le venda solamente a nuestro “mercadito” local, que otro en una compañía que le venda al mundo.
Ahora, el factor crítico, la competencia. El dueño de los Yankees paga los salarios que paga porque el dueño de Los Bravos, por ejemplo, es tan ambicioso como él. De ahí que compitan por la excelencia. Teniendo esto en mente, nunca me deja de sorprender el porqué los trabajadores se alían con los “oligarcas” de este país para pedir la protección de sus empresas de la competencia local e internacional; cuando deberían hacer lo contrario: los trabajadores deberían ver en la competencia empresarial a su mejor aliada y nunca a su enemiga.
Escribí arriba acerca de los salarios “máximos” para ahora ilustrar cómo es que se determinan los salarios mínimos que, aunque sorprenda, es lo mismo. Así podemos ver qué es lo que verdaderamente determina el monto de los salarios. Porque una cosa sí está clara, y es que los trabajadores nos son galletas y que cualquiera da lo mismo. Por eso el salario mínimo lo único que determina es bajo qué margen de productividad a un trabajador se le va a “prohibir” entrar en el mercado laboral. Así que muchas empresas deciden no contratar trabajadores con salario mínimo, porque claramente se dan cuenta de que la contribución adicional de aquel trabajador ni siquiera paga por sus costos fijados por ley. De ahí que la eliminación del salario mínimo no tiene por qué afectar el ingreso de los que ya trabajan; todo lo contrario, lo que haría es potenciarlo aun más haciendo entrar a más panameños a la vida productiva.
Casi el 20% de panameños quiere trabajo y no lo consigue, y eso sin contar otro porcentaje más grande que es el que abandonó toda esperanza. Estos son panameños que producen muy poco o nada. Si es que los panameños queremos un mejor futuro para los trabajadores, debemos abogar por el derecho al trabajo, eliminando todas las barreras que le impiden a una persona ser productiva, incluyendo el salario mínimo. De la misma manera se les debe dar a las empresas la libertad de competir nacional e internacionalmente sin límites ni prebendas. Esta es la única manera en que todos los panameños conseguiremos hacer que nuestro país sea uno de las “grandes ligas”.
El autor es miembro de la Fundación Libertad
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