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Soldados sublevados quieren dialogar

Francia refuerza su presencia militar en Costa de Marfil para proteger a sus ciudadanos

Residentes del distrito de Agban en Abiyán, capital comercial de Costa de Marfil, rescatan pertenencias de sus casas incendiadas supuestamente por la policía paramilitar.

ABIYAN, Costa de Marfil (EFE). —Los soldados sublevados en Costa de Marfil han solicitado negociaciones al Gobierno a fin de evitar un “baño de sangre” en dos ciudades que controlan en el norte del país -donde la mayoría musulmana les apoya-, y que el Ejército se dispone a atacar.

Tropas leales al Gobierno del presidente marfileño, Laurent Gbagbo, han rodeado Bouaké, la segunda ciudad más importante del país, situada a 286 kilómetros al noroeste de Abiyán, la capital financiera marfileña, y se encuentran cerca de Korhogo, 200 kilómetros más al norte, según informaciones recibidas desde el área.

Las dos localidades son el epicentro de la sublevación, promovida el pasado jueves por alrededor de 800 soldados dados de baja del Ejército y que demandan su reincorporación a las Fuerzas Armadas.

Portavoces rebeldes en ambas ciudades señalaron estar dispuestos a conversar con el Gobierno con la mediación de Francia, la antigua potencia colonial de Costa de Marfil y la mayoría de los países del oeste africano.

Francia envió ayer a Abiyán un centenar de soldados, apoyados por helicópteros, para reforzar el contingente de unos 600 efectivos que tenía ya destacado en la ciudad, según los acuerdos de cooperación militar que mantiene con su antigua colonia africana.

París ha puntualizado que su reforzada presencia militar en Costa de Marfil es para “garantizar la seguridad de los ciudadanos franceses y de la comunidad internacional en el país” y no debe ser interpretada como “una fuerza de intervención” para resolver lo que definió como “asuntos internos marfileños”.

Unos 600 de los cerca de 20 mil ciudadanos franceses que viven en Costa de Marfil, en su mayoría en Abiyán, se encuentran entre los extranjeros atrapados en la cercada Bouaké, mientras que otro centenar está en la misma situación en Korhogo.

En Bouaké, miles de civiles salieron ayer a las calles en la primera manifestación popular de apoyo a la rebelión y de repudio al régimen de Gbagbo, a quien la multitud tildó de “ladrón y asesino”.

La manifestación tuvo un marcado tinte étnico y religioso, ya que la mayoría de la población local es musulmana y aún está resentida de que su candidato en las presidenciales de 2000, Alassane Ouattara, visto como favorito para ganarlas, no pudiera participar a causa de una impugnación de carácter técnico.

Ouattara, quien es musulmán y ocupó el cargo de primer ministro entre 1990 y 1993, es originario de la vecina Burkina Fasso, lo que fue utilizado por sus rivales políticos para demandar que se aplicara una cláusula de la nueva Constitución marfileña que impide a un “extranjero” presentarse como candidato para ocupar un alto cargo del Estado.

Las elecciones fueron ganadas por Gbagbo, un cristiano del sur, que ha mantenido desde entonces un profundo antagonismo con Ouattara, sospechoso -aunque nunca comprobado-, de ser uno de los “cerebros” del intento de golpe de Estado en enero de 2001 contra el actual presidente.

La residencia de Ouattara, situada en el lujoso distrito de Cocody, al este de Abiyán, fue incendiada la noche del domingo, un acto que el político, quien se encuentra refugiado en la embajada francesa, atribuyó a la propia Policía y que acentúa la actual crisis.

Fuentes allegadas al Gobierno han expresado, por otra parte, sospechas de que Burkina Faso, uno de los vecinos norteños de mayoría musulmana, puede haber estado involucrado en la sublevación y Gbagbo, que no acusó oficialmente al país vecino, ha insinuado, sin embargo, que la asonada podría tener alguna “inspiración exterior”. Miles de voltenses, liberianos y malienses, en su mayoría trabajadores de las plantaciones de cacao marfileñas, han quedado desamparados después de que la Policía demoliera el barrio de chabolas en que vivían, en Abiyán, con el pretexto de que “entre los rebeldes hay elementos llegados desde Burkina Faso, Liberia y Malí”.

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