Derroche de opulencia vs. homenaje
Los grandes hombres de la historia no han sido recordados por sus monumentos, sino por sus obras reales y concretas
Carlos López M.
Durante algún tiempo veía con curiosidad los trabajos que se venían realizando dentro del área que, en determinado momento, fue utilizada por la Fuerza Pública como estación de policía en el corregimiento de Ancón, específicamente en Balboa.
Una vez terminada la obra, no me queda más que decir que si los fascistas italianos y alemanes la hubieran visto, serían los seres más felices al observar un vivo ejemplo de su arte, inspirado en el arte romano del antiguo imperio.
En un extremo preponderante aparece el super hombre, asediado por los desdichados que corren hacia él, buscando la salvación no sólo de sus cuerpos, sino de sus almas; un semidios, Aquiles, para la mitología griega, el cual, erguido en una postura de superioridad, observa a una muchedumbre de mendigos, y digo esto porque no estoy de acuerdo con identificar a los hombres pobres y no pobres hombres, como un grupo de harapientos, cuando justamente de los sectores populares es de donde han salido los cerebros más prestigiosos de este país; como decía mi abuelita: no por ser pobres significa que debemos de ser cochinos.
Si de honrar se trata, perfectamente se han podido hacer otros tipos de homenajes u obras. En un país tan empobrecido como está, una obra austera hubiese sido el homenaje perfecto.
Los grandes hombres de la historia no han sido recordados por sus monumentos, sino por sus obras reales y concretas; los mitos y leyendas pertenecen a otro género. Mozart, Bolívar, Rembrandt, Pablo Neruda, Miguel Angel, Da Vinci y tantos otros, han sido y son recordados por su aporte a la humanidad. En el caso de Panamá, Justo Arosemena, Octavio Méndez Pereira, Ascanio Arosemena y otros más, merecedores de monumentos iguales o mayores, no han corrido con igual suerte, pero serán hombres bien recordados.
No debemos aceptar que la imposición de un pequeño grupo de hombres y mujeres, que se la han pasado traficando con la memoria de un mortal más de este país, nos siga imponiendo sacrificios como estos, que quién sabe cuál ha sido el costo para este pueblo. Posiblemente, en la época del Duce o del Führer, ésta hubiese sido vista como una magna obra que haría recordar a los inferiores la existencia de una raza superior... “Salve César”.
El autor es colonense
Además en opinión
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vs. homenaje: Carlos López M.
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