De lápidas y bellezas
Hay momentos en que la presión de algunas personas y grupos tiene mayor influencia que otros; en esos instantes es cuando la esencia del ser humano y su compasión por el prójimo los debe mover a actuar
Gina Marie Latoni
Mientras las representantes a Miss Mundo
se preparan para viajar a Nigeria en el mes de noviembre, con sueños
de convertirse en la mujer más bella del mundo, Amina Lawal, mujer
nigeriana de 30 años, trata de conciliar el sueño luego de ser condenada
a morir lapidada en un juicio sin garantías en Nigeria.
El certamen de Miss Mundo, a celebrarse en
Nigeria en el mes de noviembre próximo, está siendo boicoteado por
algunas de las candidatas como forma de protesta por la condena
a muerte por adulterio de Amina. Las representantes de Francia,
Costa de Marfil, Noruega, Kenia, Togo, Dinamarca y Bélgica, han
decidido no participar del certamen si es llevado a cabo en Nigeria.
Sus razones van desde sentir una responsabilidad moral, hasta sentir
asco por tan abominable decisión.
Por otro lado, los organizadores del concurso
han declarado que representantes del Gobierno nigeriano les han
asegurado que a Amina se le ha suministrado asistencia legal y que
están velando por que sus garantías procesales sean respetadas.
El que representantes del Gobierno nigeriano
aseguren al mundo que la condena de lapidación de Amina por adulterio
va a ser un ejemplo de garantías procesales no me conmueve. Los
organizadores de este certamen, el cual gira en torno a la mujer,
deberían reconsiderar la sede del concurso por respeto a esas mismas
mujeres que engalanan y en apoyo a los derechos humanos de otras
menos afortunadas.
En un mundo civilizado no hay cabida para
la barbarie, aunque esta venga disfrazada de normas legales como
son los códigos del Sharía islámico, adoptados en partes de Nigeria
desde el año 2000. Los países civilizados tenemos la responsabilidad
de dejarle saber a estos gobiernos que ciertas cosas son inaceptables.
Y la manera de hacerlo es siendo firmes en nuestro rechazo conjunto
a toda violación de derechos fundamentales.
Está comprobado que este tipo de presión
de la comunidad internacional da resultados. Tenemos el reciente
caso de Safiya, a quien, luego de ser condenada a la misma suerte
que Anima, le fue conmutada su sentencia como resultado de la presión
ejercida por gobiernos, organizaciones y la comunidad internacional.
Hay momentos en que la presión de algunas
personas y grupos tiene mayor influencia que otros; en esos instantes
es cuando la esencia del ser humano y su compasión por el prójimo
los debe mover a actuar. El que las representantes del concurso
Miss Mundo tengan la oportunidad de tener injerencia en un asunto
de tal magnitud, como lo es salvar una vida humana, trasciende cualquier
corona que pueda ser obtenida por alguna de ellas.
Por lo que creo que a la Srta. Panamá y a
las otras representantes les ha llegado su momento. Al negarse a
participar, estas chicas envían un mensaje claro a ese país: este
tipo de castigo cruel, inhumano, degradante, de juicios sin garantías
y discriminatorio a las mujeres es inaceptable y nosotras, como
representantes de nuestro género, decimos ¡basta!
La autora es abogada y miembro de la junta
directiva de Fundamujer
Además en opinión
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Georgina Villarreal de Bordelon •
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