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Evaluación y ajuste
Tras un año de existencia del
cargo de defensor del lector, conviene hacer un balance y un ajuste:
mucho se ha aprendido en este tiempo, pero falta más: arrieros
somos....
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Hace
un año, La Prensa creó un espacio administrado por
el defensor del lector, como medio para que aquellos que tuvieran
quejas, sugerencias, reclamos, críticas o comentarios tuvieran
una vía expedita para que sus puntos de vista fueran conocidos.
Así se ha tratado de hacer y se ha hecho.
La práctica, más que los conocimientos
académicos, ha dado las pautas: a veces faltas de razón,
a veces en claro acierto; pero en todo caso se ha demostrado que
el lector tiene el derecho de criticar al periódico con plena
libertad.
Hubo siempre el interés de separar claramente
las opiniones políticas o de otra índole del defensor
del lector, de su labor en defensa de los lectores; máxime
cuando esta defensa implicara críticas al diario y sus periodistas.
Hoy se busca enfatizar en ese concepto.
Por ello la columna que aparece en la página,
se circunscribirá a aclarar y a proponer soluciones frente
a la queja. Es decir que será un comentario del defensor
del lector frente a las quejas presentadas.
Como actividad periodística, distinta
a la que se cumpla en esta página, el defensor del lector
podrá escribir artículos de opinión o de denuncias
(una vez por semana) que se publicarán en las correspondientes
páginas de opinión.
De esta forma se busca mejorar lo que la práctica
ha permitido ver como necesidad: separar las opiniones personales
del defensor, de los derechos de los lectores.
El Comité
Clara González aclara
2 de septiembre del 2002
Nos dirigimos a ustedes con la finalidad de
emitir algunos conceptos en torno a noticias aparecidas en La Prensa
el día domingo 1 de septiembre del corriente, página
2-A, intitulada La señal de la corrupción,
en la cual al citar a la Comisión Anticorrupción,
se menciona como uno de los casos denunciados ante dicha Comisión:
Denuncias contra las autoridades de la Universidad de Panamá
que incluyen: ...denuncias contra profesores de la Facultad de Derecho
por solicitar dinero para la construcción de un busto en
memoria de la abogada Clara González de Behringer.
En primer lugar, consideramos que resulta temerario,
por los perjuicios que involucra, que los medios de comunicación
divulguen ante la opinión pública simples denuncias
que no han sido objeto de investigación ni han conducido
a pronunciamientos finales al respecto por parte de dicha comisión.
Segundo, que la propia Comisión Anticorrupción
no ha notificado al Comité acerca de la existencia de dicha
denuncia, lo que debió suceder previo a la salida, en cualquier
medio de comunicación, de esta información, violando
los principios constitucionales del debido proceso y la presunción
de inocencia y haciendo cómplice de ello a los medios de
comunicación.
Tercero, que irresponsablemente esta noticia
ha sido publicada sin haber considerado opinión consensuada
de los miembros del supuestamente denunciado Comité.
En cuarto lugar que más allá
de contar con el apoyo de los medios de comunicación, sobre
todo diarios de circulación nacional, ha sido su propia persona
[esta carta está dirigida a Ricardo Alberto Arias, presidente
de La Prensa] quien ha contribuido desinteresadamente con el Comité
Clara González a sabiendas de que todas las colaboraciones
serán hechas públicas en su debido momento, por lo
que nos parecen contradictoras las acciones provenientes de unos
y otros miembros de este periódico.
Deseamos aclarar que es el Comité Clara
González quien está llevando a cabo la actividad del
monumento en honor a Clara González, la primera mujer universitaria
y abogada de nuestro país en el marco de la celebración
del Centenario de la República y que los dineros recibidos
han sido depositados en una cuenta de la sucursal de la Caja de
Ahorros de la Universidad de Panamá, la cual es manejada
por los tesoreros del Comité y no por profesores de la Facultad
de Derecho de esta Universidad.
Solicitamos respetuosamente que no se pretenda
obstaculizar nuestro trabajo, al tiempo que nos ponemos a su disposición
para las aclaratorias pertinentes sobre el dinero de las cuentas
y su destino.
Mónica Benson (Coordinadora del Comité
Clara González) y Carlos Méndez (Tesorero).
La familia Chú está desligada
de su antiguo hotel en Taboga
2 de septiembre del 2002
En el artículo publicado el día
domingo 25 de agosto, en la página 3A de La Prensa, titulado
Flores marchitas en Taboga, escrito por Marti Ostrander
Oller y que hemos leído detenidamente, cuando se alude al
Hotel Chú solamente se refiere a la deplorable situación
que se da en el mismo, pero en ningún momento menciona a
las personas a cargo de la actual administración.
Para la familia Chú, personas de reconocido
prestigio dentro de la comunidad tabogana y antiguos propietarios
de dicho hotel, es de suma importancia que se aclare que no somos
responsables de la lamentable situación que están
viviendo los moradores de Taboga, ya que desde hace cinco meses
el hotel fue vendido a Wen Fong Liao. Sin embargo, el nombre y la
razón social se mantienen, pero bajo nuevos directores y
dignatarios que no pertenecen a nuestras familias.
Consideramos conveniente hacer esta nota aclaratoria
porque no queremos vernos involucrados, ni siquiera que se nos relacione,
con las situaciones que se dan en la actualidad en el hotel.
Yamilé Chú Olmos.
Amplía información sobre la
ley 40 de penas a menores
10 de septiembre del 2002
El domingo 8 de septiembre, Mónica Palm
alude al proyecto de aumento de penas a los menores de edad. A manera
de dar información sobre lo que ampara la Ley 40 de 1999
respecto a los menores infractores de la ley penal, esta tiene como
objeto perseguir la comisión del homicidio doloso, robo,
violación, secuestro y tráfico de estupefacientes
y sustancias sicotrópicas... (Art. 101). O sea que son delitos
específicos, pues hay otros que los menores no podrían
cometer como son: peculado, concusión y exacción,
corrupción de servidores públicos y otros.
Pienso que el legislador que está haciendo
la propuesta y que solo ahora siente preocupación extrema
por las víctimas que también tienen su ley (Ley 31
de 1998), quizás debería preocuparse más de
ver que se le suministraran los presupuestos a ésta para
que diera respuesta efectiva, justa y equitativa a las víctimas,
así como los presupuestos para la misma Ley 40 que aún
no ha logrado instalar los tribunales, fiscalías, etc. que
necesita por falta de los dineros que hacen esto posible.
También debería este legislador
preocuparse de forma extrema en exigir que se castigue y que se
aumenten las penas a los delitos que están dirigidos a todo
funcionario que violente las normas o sea que robe, que no aplique
la ley como debe, haga malos negocios donde se perjudica a la hacienda
pública, donde los contratos y las componendas son indicios
claros de corrupción y que por ende hieren al Estado y mata,
por decirlo en analogía, a cada panameño o panameña.
Debe preocuparse también en extremo, que al funcionario llámese
presidente, ministro, legislador, director o secretaria que incurra
en estos delitos, se le aplique la ley y en consecuencia las penas.
Para que el menor (ya sea mi hijo o su hijo
o el hijo de Petra) no llegue a ser delincuente o menor infractor
de la ley penal, debemos dar inicio en casa léase familia
con ejemplos honestos, claros, trasparentes, cristianos, de valores
responsables, donde puedan los jóvenes verse y saber que
tienen un buen reflejo. Que los que imparten educación también
impriman en la juventud el deseo de querer a la patria y de aprender,
para superarse y surgir como buen ciudadano o ciudadana.
Las leyes no se hacen para que corrijan los
comportamientos que son propios de la sociedad: familia, escuela,
iglesia, cultura. Se hacen para corregir las situaciones una vez
ocurridas, pero de nada sirven si cuando ocurren, hay impunidad.
¿O es que los delincuentes de cuello blanco deben tener más
beneficios penales que los menores infractores? Si nuestra justicia
fuera cierta y diera muestras de que todo panameño y panameña
es importante para la ley, y acabara con la impunidad, estoy segura
de que muchos de los males que aquejan a la sociedad se hubiesen
acabado y por tanto no tendríamos que pensar en aumentar
las penas de los menores infractores de la ley penal.
Es más, no habría que pensar
en aumentar ninguna pena, las que hay son suficientes. Lo importante
es que la ciudadanía no tenga la sensación de que
la ley es para los más débiles, y que los que tienen
influencias o dineros hacen con ella lo que quieren.
Flora Sánchez.
Un mensaje discriminatorio
7 de septiembre del 2002
Con todo y que han sido muchas las ocasiones
en que he pasado frente a la valla y he examinado cada una de las
imágenes que en ella aparecen, así como los textos
que las acompañan, han sido el enojo y la insistencia de
Pedro González, un funcionario de la Alcaldía de Panamá,
los que me han lanzado a enviarle al Defensor del lector de La Prensa
esta nota, para ver si de manera colectiva, es decir, entre todos
los lectores, podemos descifrar el mensaje que nos envía
la empresa responsable de la valla que circunda la edificación
de un centro comercial ubicado al final de la Avenida Balboa, en
el terreno que alojaba al antiguo colegio San Agustín.
En esa impresionante valla, exquisitamente
realizada, aparece más de una docena de imágenes que
reproducen artículos y servicios variados que estarán
a la venta en las tiendas que allí se instalarán.
A la par, se exhiben múltiples imágenes de mujeres,
hombres y niños, que puestos en el contexto de los anuncios
publicitarios, serán los futuros clientes del centro.
Como quiera que las imágenes de las
personas que allí aparecen no muestran la diversidad, propia
de un país como Panamá, Pedro González, afropanameño
él, me ha increpado sobre este tema, en varias oportunidades,
a lo largo de estos tres últimos meses. En las ocasiones
más recientes, lo ha hecho a voz en cuello, ante otros funcionarios,
quienes también han exteriorizado sus preocupaciones.
Creo que razones no les faltan.
He ensayado, con el colega Pedro, varias respuestas,
sin embargo, su disgusto y el grado de ofensa que la valla ha sembrado
en él (y me imagino que en muchos otros ciudadanos), sobrepasan
mis esfuerzos individuales. En ese sentido, ¿acaso será
posible que entre todos, incluidos por supuesto los empresarios
que construyen la plaza comercial, descifremos el mensaje o, en
el mejor de los casos, los mensajes subliminales que han sido puestos
ante nuestra vista, en una de las principales avenidas de nuestro
Crisol de razas? Como responsable de la Oficina Pro
Igualdad y Tolerancia de la Alcaldía de Panamá y,
sobre todo, como afropanameño, tengo la imperiosa necesidad
de quitarme a Pedro González de encima ,y, dependiendo
de las conclusiones de los lectores, la valla también.
Alberto S. Barrow N. (Oficina Pro Igualdad
y Tolerancia de la Alcaldía de Panamá).
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