Panamá, 30 de agosto de 2002
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Un ministerio de transporte en Panamá

Aislamos a poblaciones de los sistemas de transporte por favorecer intereses económicos particulares

Gregorio Montecer R.
gmontecer@yahoo.com

La oposición a medidas arbitrarias adoptadas por la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre en lo referente al uso del triángulo reflectante, la polémica en lo relacionado con el tren ligero promovido por el Ministerio de Obras Públicas, la incapacidad de la Dirección de Aeronáutica Civil para desenterrar a Panamá de una categoría 2 en materia de seguridad aérea operacional, la situación bochornosa en la Autoridad Marítima Nacional en lo relativo a la venta de licencias para los marinos mercantes, así como la crisis permanente en las diferentes rutas del transporte público colectivo, y para terminar, el conflicto del transporte selectivo en lo referente a la saturación de cupos de taxis, son realidades que nos llevan a pensar que es hora de hacer algo definitivo para solucionar el problema del transporte.

El sector transporte en Panamá no cuenta con una estructura para la coordinación de las políticas de transporte y la planificación de las inversiones en el sector. Muy por el contrario, hay entidades a distintos niveles gubernamentales en Panamá que limitan el desarrollo del transporte por las contradicciones o esfuerzos divergentes que cada una de ellas impulsan, así como por el desconocimiento en materia de transporte de quienes las dirigen.

La deficiencia en el sector transporte que afecta la economía nacional, nos coloca en desventaja competitiva con el resto de los países de la región. La falta de capacidad para poner en acción disposiciones o políticas de transporte, nos lleva a la conclusión de que es necesaria una intervención urgente de nuestros gobernantes para corregir estas anomalías.

En Panamá concebimos proyectos aislados según los ministerios y las instituciones que los impulsan, llegamos a extremos como la construcción del segundo puente sobre el Canal, en un sitio alejado de todos los nodos de desarrollo definidos por el Plan de Desarrollo Urbano; el tren ligero que cruza las avenidas de mayor circulación de la capital y el uso de la pista del aeropuerto de Albrook para la avenida central de la Ciudad Gubernamental.

Aislamos a poblaciones de los sistemas de transporte por favorecer intereses económicos particulares. Tal es el caso de las rutas del sector oeste de la capital, así como proveer a poblaciones de sistemas no prácticos a sus necesidades socioeconómicas, como las pistas aéreas construidas recientemente en el área de Azuero. Estas incongruencias nos llevan a lo mismo: requerimos urgentemente impulsar políticas claras con respecto al transporte.

Mencionar la creación de un ministerio de transporte sin definir las políticas de transporte que siguen las entidades que tiene relación con el sector transporte en Panamá, como lo son el Ministerio de Economía y Finanzas, Ministerio de Obras Públicas, Ministerio de la Vivienda, Autoridad Nacional del Tránsito y Transporte Terrestre, Autoridad Marítima Nacional, Dirección de Aeronáutica Civil y los municipios, solo servirá para aumentar la burocracia y no resolverá el verdadero problema que vivimos.

Se necesita una secretaría técnica para la coordinación de transporte adscrita al Ministerio de Economía y Finanzas, a objeto de planificar el transporte con políticas de Estado factibles, alejadas de los intereses económicos y de las organizaciones transportistas. Es importante que cada ministerio o institución responsable de un modo de transporte continúe con su tarea especializada en el ámbito técnico; no obstante, la planificación, análisis de proyectos de inversión, así como el seguimiento de cada subsector debe emanar de la secretaria técnica.

Urge mejorar el transporte, por lo que este gobierno está a tiempo de crecerse en la historia y adoptar políticas de Estado fuera de la politiquería y las componendas de beneficio particular; se deben designar en los puestos de mayor jerarquía de los ministerios e instituciones responsables del transporte a profesionales con capacidad para dirigir estos cambios, y permitir así que Panamá cuente en un futuro con verdaderos sistemas de transporte que ofrezcan seguridad, regularidad, modernismo y costos justos para todos.

El autor es ingeniero civil


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