Un ministerio de transporte en
Panamá
Aislamos a poblaciones
de los sistemas de transporte por favorecer intereses económicos
particulares
Gregorio Montecer R.
gmontecer@yahoo.com
La oposición a medidas arbitrarias adoptadas
por la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre en lo referente
al uso del triángulo reflectante, la polémica en lo relacionado
con el tren ligero promovido por el Ministerio de Obras Públicas,
la incapacidad de la Dirección de Aeronáutica Civil para desenterrar
a Panamá de una categoría 2 en materia de seguridad aérea operacional,
la situación bochornosa en la Autoridad Marítima Nacional en lo
relativo a la venta de licencias para los marinos mercantes, así
como la crisis permanente en las diferentes rutas del transporte
público colectivo, y para terminar, el conflicto del transporte
selectivo en lo referente a la saturación de cupos de taxis, son
realidades que nos llevan a pensar que es hora de hacer algo definitivo
para solucionar el problema del transporte.
El sector transporte en Panamá no cuenta
con una estructura para la coordinación de las políticas de transporte
y la planificación de las inversiones en el sector. Muy por el contrario,
hay entidades a distintos niveles gubernamentales en Panamá que
limitan el desarrollo del transporte por las contradicciones o esfuerzos
divergentes que cada una de ellas impulsan, así como por el desconocimiento
en materia de transporte de quienes las dirigen.
La deficiencia en el sector transporte que
afecta la economía nacional, nos coloca en desventaja competitiva
con el resto de los países de la región. La falta de capacidad para
poner en acción disposiciones o políticas de transporte, nos lleva
a la conclusión de que es necesaria una intervención urgente de
nuestros gobernantes para corregir estas anomalías.
En Panamá concebimos proyectos aislados según
los ministerios y las instituciones que los impulsan, llegamos a
extremos como la construcción del segundo puente sobre el Canal,
en un sitio alejado de todos los nodos de desarrollo definidos por
el Plan de Desarrollo Urbano; el tren ligero que cruza las avenidas
de mayor circulación de la capital y el uso de la pista del aeropuerto
de Albrook para la avenida central de la Ciudad Gubernamental.
Aislamos a poblaciones de los sistemas de
transporte por favorecer intereses económicos particulares. Tal
es el caso de las rutas del sector oeste de la capital, así como
proveer a poblaciones de sistemas no prácticos a sus necesidades
socioeconómicas, como las pistas aéreas construidas recientemente
en el área de Azuero. Estas incongruencias nos llevan a lo mismo:
requerimos urgentemente impulsar políticas claras con respecto al
transporte.
Mencionar la creación de un ministerio de
transporte sin definir las políticas de transporte que siguen las
entidades que tiene relación con el sector transporte en Panamá,
como lo son el Ministerio de Economía y Finanzas, Ministerio de
Obras Públicas, Ministerio de la Vivienda, Autoridad Nacional del
Tránsito y Transporte Terrestre, Autoridad Marítima Nacional, Dirección
de Aeronáutica Civil y los municipios, solo servirá para aumentar
la burocracia y no resolverá el verdadero problema que vivimos.
Se necesita una secretaría técnica para la
coordinación de transporte adscrita al Ministerio de Economía y
Finanzas, a objeto de planificar el transporte con políticas de
Estado factibles, alejadas de los intereses económicos y de las
organizaciones transportistas. Es importante que cada ministerio
o institución responsable de un modo de transporte continúe con
su tarea especializada en el ámbito técnico; no obstante, la planificación,
análisis de proyectos de inversión, así como el seguimiento de cada
subsector debe emanar de la secretaria técnica.
Urge mejorar el transporte, por lo que este
gobierno está a tiempo de crecerse en la historia y adoptar políticas
de Estado fuera de la politiquería y las componendas de beneficio
particular; se deben designar en los puestos de mayor jerarquía
de los ministerios e instituciones responsables del transporte a
profesionales con capacidad para dirigir estos cambios, y permitir
así que Panamá cuente en un futuro con verdaderos sistemas de transporte
que ofrezcan seguridad, regularidad, modernismo y costos justos
para todos.
El autor es ingeniero civil
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