Panamá, 30 de agosto de 2002
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Mundial 2002
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Terrorismo: ¿privatización de la guerra?

Nadie, absolutamente nadie, está protegido del terrorista que golpea con la muerte violenta en cualquier bus, calle, iglesia, restaurante...en cualquier país del globo terráqueo

I. Roberto Eisenmann

El título de este escrito es escalofriante. La peor de todas las posibles privatizaciones es sin duda la de la guerra. El conflicto armado entre ejércitos formales de gobiernos nos tuvo aterrorizados durante la Guerra Fría (que –como dijo Sanguinetti– no fue fría para nada en nuestra América India). Afrontábamos el horror nuclear...el fin del mundo...pensando que no podía haber nada, nada peor. Pues parece ser que siempre puede existir algo peor. Hoy estamos ante algo mucho peor: la privatización de hecho de la guerra...el terrorismo. Hoy cualquier ser –por purismo religioso o por venganza, o por lograr el paraíso eterno– con una cuchillita abre-caja convierte un avión comercial en misil y acaba con miles de vidas inocentes, atestando el mayor de los golpes al mayor de los poderes mundiales. Nadie, absolutamente nadie, está protegido del terrorista que golpea con la muerte violenta en cualquier bus, calle, iglesia, restaurante...en cualquier país del globo terráqueo.

...Y es que la mayor fuerza del terrorismo moderno lo constituye la cultura del martirio. Robert Reicard, compañero director de ILDEA, me pasó un artículo de David Brooks, del Atlantic Monthy, en el que se describe esta cultura en detalle. El uso del martirio fue relativamente inusual hasta hace como dos años. El Corán prohíbe el suicidio y hasta hace poco esta prohibición fue generalmente observada. El inicio del uso del martirio como arma terrorista, según Brooks, fue iniciado por el Movimiento Hizbollah luego de que EU estacionara sus marines en Beirut; tiempo después las autoridades religiosas de Irán le dieron al concepto su bendición.

Entre 1996 y 1999 el periodista paquistaní Nasran Hassan entrevistó a casi 250 personas que estaban reclutando y/o entrenándose para misiones suicidas. Tenían entre 18 y 28 años y no conformaban la típica personalidad suicida. Ninguno tenía poca educación, ni era desesperadamente pobre ni estaba deprimido. Su motivación crucial era la lealtad a la organización, o muchas veces un amigo cercano o familiar había sido muerto por tropas israelitas. El entrenamiento o adoctrinamiento incluye muchas horas de intensa instrucción espiritual, instrucciones sobre los detalles de la Jihad, la necesidad de venganza, y las virtudes del paraíso eterno. También se les asegura que sus familias tendrán garantizado un puesto al lado de Dios, más beneficios económicos de varios miles de dólares donados por el Gobierno de Iraq. A veces los acuestan en sepulcros abiertos para que experimenten la paz de la muerte; incluso, hacen un video de su testimonio final de manera que sea una humillación muy grande echarse para atrás.

Se han llevado a cabo varias entrevistas con padres y madres de suicidas luego de que con sus bombazos matan a decenas de inocentes; se muestran felices y orgullosos...incluso listos a enviar a otro de sus hijos al martirio.

Por otro lado, todo este fenómeno del martirio es perfecto para la era de la televisión, porque el mundo entero se percata del daño causado a los minutos de ocurrir éste. Aún más preocupante es que en los medios de comunicación árabes los bombazos suicidas han reemplazado la independencia palestina como tema principal, y ya el 70 a 80% de los palestinos aprueba el martirio como arma de lucha.

¿Cómo responder a este horrible fenómeno de privatización de la guerra?

No puede ser vía concesiones, y obviamente se ha comprobado que la estrategia de Sharon –en vez de aminorarlo– más bien lo ha exacerbado.

Brooks concluye –igual que lo hice yo en un artículo anterior titulado “La interminable e inaceptable guerra” (La Prensa, 26 de abril)– que la única posible solución es que la comunidad internacional, por la fuerza, separe a israelíes y palestinos por un buen tiempo a ver si logran habituarse a vivir en paz lado a lado.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana

Además en opinión

Terrorismo: ¿privatización de la guerra?: I. Roberto Eisenmann
El parto del sonido RCM: Jaime A. Porcell Alemán
Midiendo la corrupción: Fernando Berguido
Un ministerio de transporte en Panamá: Gregorio Montecer R.






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá